Llevaba tiempo vigilando el desarrollo de elementary OS, una distribución Linux basada en Ubuntu y que se centra en un apartado fundamental: el aspecto visual, del que sus creadores ya podían presumir hace dos años, cuando el proyecto de una distribución ni siquiera estaba en sus mentes. Elementary OS es el Mac OS X del mundo Linux, y lo es por derecho propio: sus desarrolladores deben ser fans de la interfaz del sistema operativo de Apple, porque como ocurrió en aquella primera versión, esta distro recuerda a OS X en todos y cada uno de sus componentes y detalles.

Aunque había visto avances del desarrollo gracias a los posts del blog oficial, no hice caso de las compilaciones nocturnas que aparecían de cuando en cuando. Preferí esperar a algo “más sólido”, y  elementary OS 0.2 Luna Beta 1 apareció por fin el pasado 14 de noviembre. Después de descargar la ISO y probarla en una máquina virtual, tomé una decisión. Me gustó tanto que la instalé de forma nativa en mi PC de sobremesa.

Hace un año hablé precisamente de uno de los grandes problemas del Open Source: los diseñadores brillan por su ausencia. Aunque hay esfuerzos importantes en este sentido – Canonical tiene un equipo de diseño destacable a pesar de sus decisiones, y la gente de KDE también cuida mucho este apartado- lo normal es que los desarrollos Open Source sean una maravilla a nivel técnico, y un desastre en su interfaz de usuario. Así que por muy buenos que sean estos desarrollos, no hay manera de usar algunos de ellos sin volverse locos. Con los entornos de escritorio pasa un poco lo mismo: Unity, KDE, GNOME 3, Cinnamon, MATE, LXDE, XFCE… cada uno aporta sus valores, su forma de trabajo yciertos elementos visuales. Y como cualquier cuestión de gustos, cada usuario defenderá una u otra alternativa en base a sus preferencias. ¿Qué pasa entonces con elementary OS 0.2 Luna?

Pues de hecho ocurre lo mismo con elementary OS 0.2 Luna, una distribución Linux que es especialmente detallista. Los componentes que aporta están claramente copiados de la interfaz de Mac OS X (o como dicen ahora en Cupertino, “OS X” a secas), y aunque las comparaciones son odiosas, en este caso son evidentes. Las equivalencias serían las siguientes:

Todos esos elementos que se inspiran -por decirlo de algún modo- en la interfaz de Mac OS X nos permiten contar con un entorno de trabajo que aprovecha ideas visuales conocidas y que funcionan (las de OS X) pero siempre con la base Open Source de todos los componentes de una distribución Linux. Al tratarse de una derivada de Ubuntu contaremos además con todas las ventajas tradicionales de la distro de Canonical. El gestor de paquetes apt-get y el Centro de Software son las más claras, así que esta mezcla de Ubuntu y Mac OS X resulta contar con lo mejor de ambos mundos y disfrutarlo desde el primer momento.

Ahora mismo estoy escribiendo este post desde elementary OS 0.2 Luna Beta 1, y salvo por algún que otro ajuste, me encuentro con un entorno preparado prácticamente para lo que sea. Lo único algo molesto son los atajos de teclado, algo distintos a los tradicionales de las distros Linux. Lo explican en un reciente post en el blog del proyecto, donde revelan que por ejemplo al lanzador de aplicaciones no se accede con la tecla Meta (Windows), sino con una combinación de la tecla Windows y la barra espaciadora. En realidad es el mismo atajo que lanza Spotlight en Mac OS X (con Command, el meta de los teclados Apple, y la barra espaciadora), y en otros apartados los atajos también parecen heredados del mundo Mac.

Quedan detalles por resolver. Por ejemplo, de serie no hay botones para minimizar ventanas, hasta en esto copian a OS X 10.8 Mountain Lion, pero eso se puede resolver con unos retoques con dconf-editor. Este y otros problemas menores no descompensan el hecho de que elementary OS 0.2 Luna es una distro que funciona suave como una seda y de forma realmente envidiable.

Si os gusta la interfaz de Mac OS X y sois usuarios habituales de Ubuntu, ya tenéis la combinación ideal. No os perdáis elementary OS 0.2 Luna.