He estado un par de días bastante entretenido (por decir algo) tratando de salir vivo de unos cuantos ataques a nuestros servidores, y parece que (al menos, de momento) lo he logrado. Pero claro, esos momentos de estrés y sudores han obligado a perderme varios temas candentes y a dejar abandonada mi siempre entretenida cuenta de Twitter. Así que tiro de un tema del que quería hablar desde hace unos días: el de los precios de los smartphones y los tablets que nos venden hoy en día.

Todo ha venido a raíz del lanzamiento del Google Nexus 7, el tablet de Google que podría convertirse en todo un éxito y que de hecho todas las críticas ponen por las nubes. No es para menos: por 199 dólares -249 para el modelo de 16 GB- tienes lo último de lo último (o casi) en hardware y software aplicado a un tablet que hoy por hoy solo podría ser calificado con una palabra: redondo. Tiene pintón, y eso que es un tablet, pero es que lo tiene además por ese precio tan competitivo. Y es tan competitivo por una razón: Google apenas sí gana con estos dispositivos, y es que según iSuppli al gigante de Internet le cuesta unos 160 dólares fabricar el tablet, que luego vende por 199 -además de los 25 dólares que regala en crédito para comprar en Google Play-.

No es difícil comparar ese dato con los costes de fabricación y los precios de venta de algunos smartphones de última generación. Los datos, como veréis, provienen de las cifras publicadas por iSuppli, que analiza con cierta frecuencia los costes estimados de fabricación a partir de la llamada Bill of Materials, o lo que es lo mismo, la suma del coste de todos los componentes de esos dispositivos. El precio de venta está tomado de sitios de venta oficiales excepto en el caso de los Lumia 900, que no parecen venderse libres de forma directa por parte de Nokia:

Dispositivo   BoM (1) Precio
Nexus 7 16 GB $160 $249
iPhone 4S 16 GB $188 $649
Nokia Lumia 900 $209 $649

(1) Bill of Materials, según datos de iSuppli

Me gustaría dar más ejemplos, pero iSuppli no ofrece todos sus estudios de gratis, así que basten esos referentes para dejar clara la avaricia de los fabricantes de smartphones, con unos márgenes de beneficio que son absolutamente una locura y que superan con mucho al mucho más austero margen de Google, que obviamente toma esa comprometida decisión con la esperanza de ganar en Google Play todo lo que deja de ganar con la venta del hardware. La apuesta es arriesgada, pero no puedo más que desearles la mejor de las suertes.

Quizá eso haga que por fin se racionalicen un poco las cifras que se manejan en el segmento de la telefonía móvil, que se ha convertido en una carrera por el “yo la tengo más grande” en la que insisto, la norma es la exageración. No necesitamos esos terminales. Al menos, no en la inmensa mayoría de los casos. Esa tendencia y esa filosofía no deberían durar mucho más, y deberíamos comenzar a ver un efecto de vuelta a la realidad como ha ocurrido en el mundo de los márgenes de PCs y portátiles, donde esos márgenes son mucho menores y fomentan la competitividad.

Lo malo, claro, es que a los usuarios parece no importarles lo de gastar cada año 600 euros en un terminal que se les vuelve a quedar corto (o eso creen ellos) al poco. La obsolescencia programada aquí se combina con ese afán por molar más que el prójimo. Los smartphones se han convertido en un estúpido símbolo de poder adquisitivo, y como todos estos estúpidos símbolos, triunfan incluso en estos tiempos tan chungos. Porque claro, somos igual de estúpidos que esos símbolos. O más.