Linux y el Open Source tienen cosas alucinantes, y hay desarrollos increíbles que se usan por parte de millones de usuarios y muchísimas empresas y que demuestran la validez de este modelo. Los ejemplos son casi innumerables, pero junto a esa fantástica capacidad de los proyectos Open Source, nos encontramos con un problema grave: que muchas aplicaciones (sobre todo, muchas pequeñas aplicaciones) tienen una interfaz lamentable.

El problema está en que en el mundo Open Source hay muchos buenos desarrolladores, pero muy pocos (y menos, buenos) diseñadores. Los programadores son programadores, y, admitámoslo, escriben el software (sobre todo) para programadores. La usabilidad no es uno de los fuertes de Linux, aunque KDE y GNOME afortunadamente han mejorado en mucho ese apartado. Pero claro está, el problema no es solo de los entornos de escritorio y sus gestores de ventanas o shells (Unity y GNOME Shell están muy lejos de ser perfectos), sino de las aplicaciones, que los programadores desarrollan sin prestar demasiada atención (probablemente, porque no tienen base para ello) a la interfaz de usuario. Las librerías GTK+ y Qt deberían ayudar, pero aún así hay muchas cosas por hacer.

Y claro está, ahí sería fundamental la ayuda de buenos diseñadores. Canonical está prestando mucha atención a ese apartado, y aunque se les critica que copien mucho a Mac OS X, lo cierto es que están copiando (o adaptando) buenas cosas de un sistema que presume de ser especialmente usable. Y bonito, por demás. En Linux el nivel de personalización es tal que la unificación de criterios es mucho más compleja, y por tanto, las interfaces son de su padre y de su madre.

Lo comentan en este blog con buen criterio, donde hay un párrafo que resume la idea de forma bastante definitiva:

The most important skill a developer can have is empathy. To be useful, software needs to be built with a deep understanding of my needs as a user, which may be different to another user’s needs. I write both software and short stories, and I use the same approach for both: I’m writing for an audience. Open source often feels like it’s scratching an itch; rather than users, the software is often written for the developer

Pero además cita temas interesantes:

Another problem, though, is designer attitude. Who wants to give away their hard work for free, after all? Designers already complain about their work being undervalued on marketplaces like 99designs. (Oddly, very few developers complain about their profession being undervalued on sites like oDesk, although I think it is.) While developers see having a Github repository as a kind of portfolio, and participation in an open source project as career-building, designers don’t have the same incentives.

Así es: mientras que un proyecto Open Source por el que el programador no suele cobrar nada da mucha caché, los diseñadores no parecen estar dispuestos a trabajar de gratis para mejorar su CV. Coincido en todo, y diré más: dudo que lo del célebre “Year of the Linux desktop” se produzca nunca. ¿Por qué? Pues (además de que la gente no cambia así como así) porque Linux no le atrae a la gente. Sigue teniendo esa pinta “friki” que el común de los mortales no tiene tiempo de aprender a controlar.

(Imagen: design?, por rattattart para DeviantArt)