Facebook, el aburrimiento y la innovación

19 de septiembre de 2011

No me gusta Facebook. Entiendo que haya millones de personas para los que la red social de Zuckerberg sea la pera limonera a la hora de mantener el contacto con sus “amigos verdaderos”, su familia, y sus “amigos falsos”, pero su gestión de la privacidad, de los derechos de los usuarios -aunque han mejorado- y su filosofía nunca me han convencido. Pero hay un factor más con el que no había contado y que está haciendo peligrar el futuro de esta red social.

Facebook es cada vez más aburrida.

Puede que no para el común de los mortales, que siguen usando Facebook como siempre. Pero sí para los que estamos un poquito más enterados de cómo funcionan las cosas en el mundo de Internet y la tecnología. Facebook no innova, y cuando trata de hacerlo, no hace más que copiar lo que ya han hecho otros. Ocurre con sus últimas novedades. Facebook Messages, el botón de Suscribir, Facebook Places, Facebook Deals o la integración de Skype no parecen ir a ningún lado. Facebook copia, y además no parece estar haciéndolo bien.

Lo comenta Mike Elgan tanto en Datamation como en Google+ (recomendable, en mi opinión), y lo hace además apuntando a una comparación peligrosa. Facebook, dice, es la nueva Yahoo! La empresa de Zuckerberg, afirma Elgan, ha tenido el éxito actual gracias a dos factores: apareció en el momento justo, y además lo hizo con una calidad de servicio notable.

A Yahoo! le ocurrió lo mismo. Y mirad donde está ahora. ¿La razón? Falta de visión, y falta de innovación.

La cultura del cliente, o porqué Apple es Apple y Microsoft Microsoft

18 de septiembre de 2011

El creador de la fantástica utilidad Instapaper -que yo uso a diario-, Marco Arment, tiene un blog (Marco.org) que no tiene desperdicio, con reflexiones realmente acertadas acerca no solo del terreno en el que se mueve su herramienta frente a otras alternativas, sino también acerca de la tecnología en general. En la última de ellas, publicada ayer, Marco hablaba de las diferencias claras que existen entre las culturas del cliente que tienen en Microsoft y que tienen en Apple.

Llevo mucho tiempo hablando de lo que me gusta y lo que no me gusta de Apple. La empresa creada por Jobs y Wozniak acierta en muchas cosas -diseño, usabilidad, fiabilidad- pero falla en un aspecto esencial para mi: la libertad. Su particular jardín amurallado no es fruto de la casualidad, y se centra en algo que Arment explica muy, muy bien. Los clientes de Apple son de esa clase de gente que están dispuestos a hacer ciertos sacrificios para disponer de una experiencia de usuario muy especial en la que “simplemente, todo funciona“.

This culture of compromise has been cultivated by Apple’s relentless pace of forcing progress and killing legacy support. Apple’s implicit message is simple: “We know what’s best. If you do things our way, everything will work very well and you’ll be happy. If you don’t like it, that’s fine with us.”

Ese compromiso previo entre Apple y el cliente es tácito: tú no te quejas, y nosotros hacemos las cosas a nuestra forma, garantizándote que van a funcionar. Microsoft y Linux, por otro lado y aunque parezca extraño, coinciden en su forma de tratar al usuario.

Probando Windows 8 Developer Preview

15 de septiembre de 2011

Acabo de terminar de publicar una guía práctica en MuyComputer en la que explico cómo instalar Windows 8 Developer Preview en una máquina virtual con VirtualBox, así que todos los que queráis instalar el sistema operativo pero no os atrevíais no tenéis excusa :) De hecho, en la guía añado un importante apartado al final: cómo utilizar la resolución de pantalla que queramos en la máquina virtual con Windows 8, algo que no es posible modificar a través de las típicas Guest Additions de Microsoft porque aún no son compatibles con esta edición de Windows.

El caso es que este paso a paso me ha permitido trastear un buen rato con el nuevo sistema operativo de Microsoft, y algo ha quedado patente desde el principio. Microsoft va a por los tablets. Mi post de ayer quizá fue un poco rotundo en el titular, porque en realidad el escritorio clásico de Windows sigue ahí -no lo había visto-, en el menú inicial de Windows con esas baldosas tan características ya de Metro. Así que parece que los usuarios de PCs y portátiles podrán seguir funcionando “más o menos” con Windows 8 como lo habían ido haciendo con Windows 7.

Pero está claro que donde la cosa gana enteros es en tablets, porque la interfaz táctil -en mis pruebas obviamente de táctil nada- promete. Internet Explorer 10 también está pensado para ser usado con esa interfaz -ver capturas en esa parte final de la guía-, pero es que las pocas aplicaciones que ya han integrado también están orientadas a ser controladas a través de nuestros deditos.

Y hay más.

Windows 8, o cómo el PC y el portátil ya no importan

14 de septiembre de 2011

No he podido ver la presentación de Steven Sinofsky -el hombre que debería sustituir de una vez a Ballmer al frente de Microsoft- en las conferencias BUILD de Microsoft, pero ahora llevo unas cuantas noticias leídas acerca de Windows 8 Developer Preview, y me he formado una paqueña opinión de lo que nos espera con esta nueva versión de Windows.

En ExtremeTech tienen la que para mí es la descripción más clara de Windows 8: es un sistema operativo basado en el navegador. No de la misma forma que Chrome OS, que se limita al navegador, sino añadiendo esa potencia que da Internet y las aplicaciones web al software “de toda la vida” que teníamos instalado en local y del que nos sentíamos un poco más confiados hasta ahora.Pero no sólo aciertan en la descripción. A falta de verlo en directo, queda clara una cosa:

Windows 8 NO ES un sistema operativo para PCs y portátiles.

La dulce corrupción de la blogosfera

13 de septiembre de 2011

Lo vemos (veo) todos los días. Artículos tanto en medios nacionales como medios extranjeros que hablan de productos maravillosos, maravillosos (guiño a mi cuñao). Todo el mundo puede escribir en Internet, y mucha gente lo hace para cubrir la actualidad mundial en todos los ámbitos. Pero cuando se trata de hablar de productos, de cosas que se venden, hay ciertas voces que tienen mucha más fuerza que otras.

La cosa no es nueva, desde luego. Los medios de prensa tradicionales también pueden echar por tierra las esperanzas de cualquier cosa “vendible”, y también pueden impulsarla notablemente. Pero es increíble que algunos medios online tengan tal poder, y que sus responsables se conviertan no ya en prescriptores, sino en influenciadores (qué palabrita) de esto o de lo otro.

El ejemplo perfecto lo tenemos en TechCrunch y en su fundador, Michael Arrington. El “enfant terrible” de los medios era la Ophra Winfrey de Internet. Al menos, en lo que se refiere a startups tecnológicas. Tumbaba unas y promocionaba otras a golpe de tecla, y de buenas a primeras decidió que quería, además, crear un fondo de inversión que el muy listo promocionaría desde su publicación. Y desde ahí, claro está, apoyaría teóricamente a las empresas a las que decidía dar fondos. Ética y moralmente patético.

El problema es que ese es el pan nuestro de cada día, y en esa dulce corrupción de la blogosfera que ensalza y entierra por igual intervienen (¿intervenimos?) todos. Medios, agencias de prensa, anunciantes y, claro está, las empresas. Y el mundo sigue girando. Puaj.

El mito del acceso WiFi global

8 de septiembre de 2011

Era mentira. Las redes inalámbricas 802.11b/g/n que prometían una posibilidad casi utópica -el acceso libre a Internet casi desde cualquier lugar- se han convertido en meras sustitutas de nuestras redes de cable Ethernet convencionales. Lo único que nos ahorramos son los cables en casa, pero su valor adicional, el de potenciar la conectividad “en carretera” no se ha cumplido. Ni de lejos.

Existieron (el pretérito perfecto está puesto adrede) proyectos esperanzadores. FON es con mucho el mejor referente, pero su poca popularidad entre usuarios “normales” y el, supongo yo, egoísmo de muchos usuarios han acabado por enterrar una idea que precisamente se basaba en la generosidad. Generosidad que no tenía porqué implicar inseguridad, como explicaba uno de los mayores expertos en seguridad informática, Bruce Schneier, que abre su WiFi a todo el mundo, y no es una WLAN_XX.

De hecho, el fracaso de esas teóricas tecnologías WiFi globales -con la ya casi olvidada WiMAX a la cabeza- ha sido monumental. Gracias, también es verdad, al éxito arrollador de las redes 3G, que han proporcionado a los usuarios todo lo que las redes WiFi no eran capaces de ofrecer. Y además, tal y como nos gusta a los españolitos -y a los seres humanos en general-. Yo lo pago, así que (solo) yo lo uso.

Qué bien nos va a ir.

The Company Men: virgencita, que me quede como estoy

8 de septiembre de 2011

No suelo publicar demasiadas críticas de cine, pero hace pocos días vi una peli que me tocó la fibra. Una de esas que pasa desapercibida por la cartelera. Se trata de “The Company Men” (no se tradujo el título en España), dirigida por un desconocido John Wells y protagonizada por un elenco de actores variopinto: el inexpresivo Ben Affleck como protagonista absoluto, acompañado de un no menos inexpresivo Kevin Costner, y rodeados de unos sorprendentes veteranos que lo bordan, Tommy Lee Jones y Chris Cooper.

La película (tráiler en inglés aquí) habla de una realidad que se ha vivido siempre, pero a la que tristemente nos estamos acostumbrando mucho en estos tiempos. Gente que trabaja duro, triunfe o no en su trabajo, y que de la mañana a la noche se encuentra sin ese trabajo. Y ahí llega lo duro: no hay contactos ni amigos que te rescaten, la competencia para conseguir un nuevo trabajo es feroz, y uno tiene que ser muy valiente para asumir que esa vida que llevaba puede haber cambiado, quizás para siempre.

La película es fantástica. Puede que no por sus actores (ahí la cosa está dividida) pero sí por su trama, que nos deja una reflexión clara: no está el horno para bollos. Si tienes un trabajo, majete, tienes un tesoro.

 

Amazon y la incógnita del comercio electrónico en España

7 de septiembre de 2011

Ayer hubo muchos dimes y diretes acerca de la llegada de Amazon a España, programada para el 15 de septiembre. El gigante del comercio electrónico era muy esperado por estas tierras, sobre todo por aquellos que acudimos a Amazon.com para comprar libros y a Amazon.co.uk para electrónica de consumo desde que ha estado disponible. Pero la llegada plantea dudas.

La primera, si la apuesta de Amazon es total. Por el momento parece que se lo toman con calma. Los almacenes generales estarán en Montélimar, al sur de Francia (no especialmente cerca de nuestra frontera), y solo venderán libros físicos en español. Y dependiendo de la respuesta abrirán el resto de sus catálogo, en el que se incluyen los libros electrónicos para un Kindle que tiene visos de conquistar Europa, pero que quizás lo haga no con su lector electrónico actual, sino en formato tablet, un formato que conquista al público español.  Y es que el Kindle tablet está muy cerca según todo tipo de indicios por parte de los medios especializados.

La segunda: ¿qué pasará con los precios? Teniendo en cuenta que en España suele pagarse el impuesto revolucionario de esa extraña paridad euro-dólar que usan los comerciantes, veremos si los precios de los libros, y luego del resto de la oferta de Amazon- logra ser tan competitivo como lo ha sido para Estados Unidos y su expansión inicial en Europa, algo que no tengo nada claro sabiendo cómo funcionan las cosas en esta amada patria nuestra.

Lo que está claro es que Amazon seguramente active el comercio electrónico en nuestro país, que sigue algo perjudicado por los miedos de los compradores y por un servicio post-venta lamentable, y que podría ser la verdadera característica diferencial de Amazon, que es especialmente resolutivo y eficaz en esas lides. Bienvenida, Amazon, y buena suerte. Teniendo en cuenta cómo están las cosas, hasta tú la vas a necesitar.

¿Comprarías una tele fabricada por Apple?

6 de septiembre de 2011

Apple ha fracasado en la conquista del salón. Por ahora. Pero no ha sido la única. De hecho, ninguna empresa puede presumir de haber ganado esa batalla, de la que ya he hablado más de una vez en Incognitosis. Ni las consolas, ni los PCs de salón, ni los discos duros multimedia, ni Google TV. Nadie ha logrado hacer lo que han hecho el iPod en el mundo de los reproductores portátiles de música, el iPhone en smartphones -aunque la cosa haya cambiado mucho- o el iPad en los tablets.

Pero eso podría cambiar según los rumores de los que habla Jean-Louis Gassée, que como buen gurú tecnológico tiene su propia página en la Wikipedia, y por derecho propio: fue el creador de BeOS, un malogrado sistema operativo que tenía un pintón brutal y que se ha quedado en juguete para curiosos, más o menos igual que Haiku, el proyecto que trata de resucitar su memoria.

Gassée afirma que “la idea [de una tele fabricada por Apple] es excitante, y tan obvia que tiene que hacerse realidad“. Ciertamente no es descabellado pensar en las posibilidades. Apple mantiene contactos privilegiados con fabricantes, y puede que de lograr un acuerdo con  Samsung les diera a ambos una opción importante para hacerse con un mercado increible. Apple tiene los mimbres: iOS podría ser la guinda de esos televisores que podrían por fin lograr conquistar a los usuarios.

Yo lo veo bastante claro. La televisión del futuro no será una televisión. Será un ordenador integrado en esas pantallas de 32, 37, 42 o 50 pulgadas. Y ahí debería estar Apple, desde luego. Así que iros preparando. O lo que es lo mismo: ahorrad.

Los ultrabooks llegan como alternativas al MacBook Air

2 de septiembre de 2011

Apple volvió a demostrar sus poderes hace unos meses cuando presentó la nueva gama de MacBook Air, un ultraportátil que nació en 2008 pero que lo hizo con un precio desorbitado. Otros competidores como los Sony VAIO de la serie Z aspiraban a ser instrumentos de la élite geek, pero la reedición de los MacBook Air dio al traste con las aspiraciones de esos VAIO. De hecho, dio al traste con las aspiraciones de todos los competidores, porque por un precio mucho más competitivo nos encontramos con una máquina que hoy por hoy es prácticamente -para mi, como visteis en mi análisis- inalcanzable si sumamos su diseño, dimensiones, peso, y prestaciones.

Afortunadamente los fabricantes no se quedan parados, y aunque con algo de retraso Intel -que es aliado natural de Apple, así que un poco sí que está tirándose piedras contra su propio tejado- ha lanzado su propio proyecto de ultraportátiles. Los ultrabooks son portátiles con especificaciones, diseño y prestaciones muy semejantes a las del MacBook Air, aunque quizás un escalón por debajo en esos aspectos para ganar en un terreno importante para muchos usuarios: el precio.

Se empiezan a ver las primeras propuestas: la feria IFA 2011 que se celebra en tierras germanas ha sido la excusa perfecta para que algunos fabricantes como Lenovo o Acer presenten sus primeras propuestas, más baratas, ligeramente menos cuidadas (aunque los acabados están muy logrados), pero que seguramente atraigan al público acostumbrado a Windows y que busca también el ahorro económico. Lo que tengo claro es que los tiros seguirán moviéndose por aquí en el futuro, y puede que estos equipos acaben restando interés a la fiebre tablet del momento.