Termina el año, y toca hacer balance. Un balance que -supongo que os pasará también a vosotros- ha tenido un poquito de todo. Nuevas aventuras profesionales, toda una alucinante aventura personal -y lo que nos queda
-, gente que entra en nuestras vidas, otra que sale, y cómo no, alegrías y alguna que otra decepción.
Como bien dice un buen amigo, ahora toca aprender de esas experiencias. Y yo añadiría además que sobre todo toca arreglar -poniendo todo de nuestra parte- lo que no funciona. 2012 promete. Feliz noche, feliz salida, feliz entrada, y un feliz 2012.
Con esto de llevarme el MacBook Air de acá para allá últimamente tanto me había picado la curiosidad de volver a probar Mac OS X en mi equipo de sobremesa, al que le he metido mucha caña durante muchos años y cuyos discos duros han visto pasar muchos sistemas operativos, sobre todo por la cantidad de distros Linux que les he metido. Actualmente la cosa está más tranquila, pero quería volver a probar a montar un pequeño Hackintosh, sobre todo ahora que la cosa está más fácil que nunca.
Los problemas que solían surgir -los tuve hace 4 años, cuando instalé Leopard, y hace 5, cuando instalé Tiger- parecen haberse evaporado, y en un rato nocturno dejé mi equipo preparado para funcionar con Mac OS X 10.7 Lion. Y la panacea no es otra que UniBeast, un pequeño desarrollo de Tonymacx86, en cuyo blog podéis acceder a un buen montón de artículos sobre como crear y dejar pulido vuestro Hackintosh. Eso es lo único que hice, y en concreto seguí este tutorial de octubre de 2011 en el que el propio tonymacx86 hablaba de UniBeast y de como usarlo para instalar Mac OS X en nuestro PC.
El proceso es sencillo, y también los requisitos. Una llave (o disco externo) con 8 Gbytes o más, y la imagen de Mac OS X 10.7 en vuestro equipo Lion, que teóricamente (solo teóricamente, para “probarlo” hay imágenes por todos lados, y yo por ejemplo he usado una de Mac OS X 10.7.2 que encontré en dos patadas) deberéis comprar vía la App Store. Esto último da la pista sobre un requisito que no mencionan en Tonymacx86 (o yo no lo he visto): necesitaréis un Mac, porque UniBeast funciona desde este sistema operativo. Si lográis unir todos esos ingredientes, solo tenéis que seguir los pasos del citado tutorial…
… o casi.
Los últimos meses, como habréis comprobado por mi ritmo de publicación, han sido más bien entretenidos, y ha habido una razón clara: había surgido una oportunidad profesional y no podía dejar de aprovecharla. Mi andadura en TPNet como director técnico ha sido muy valiosa y tras tanto cacharrear con temas de administración de sistemas parece que hubo interés externo por lo que estaba haciendo.
El contacto inicial me dejó bastante sorprendido, porque no me esperaba para nada una llamada de una empresa como la que ahora será mi nueva casa, pero la verdad es que desde el principio todo ha sido natural, y el “buen feeling” se ha mantenido incluso a través de las 4 rondas de entrevistas y filtros que he tenido que pasar -hay que ver cómo están las cosas- para lograr ser fichado finalmente.
Así pues, me quedan 3 días más, porque en 2012 comenzaré mi nueva andadura y un nuevo rumbo que espero me lleve a aprender un poquito más todos los días. He estado varios días en las oficinas de esta empresa, y lo cierto es que trabajar allí va a ser todo un desafío. En esta foto descubriréis por fin esa misteriosa empresa que a partir de ahora disfrutará (¡je!) de mis valiosos servicios. ¡Qué nervios!
No he tenido ninguno en mis manos así que no puedo confirmarlo personalmente, pero lo cierto es que el esperado Kindle Fire parece estar haciendo aguas por todas partes. El tablet de Amazon, que se lanzó como gran rival del iPad 2 de Apple, parece haberse puesto a la venta de forma muy prematura, algo que está causando muchas decepciones y más problemas de los que esperaríamos para un producto de esta empresa.
De hecho, en muchos sentidos Amazon parece la próxima Apple, porque normalmente su servicio y sus productos -Kindle como primer ejemplo- han sido un ejemplo de atención al detalle. No parece ocurrir lo mismo con el Kindle Fire, que un ex-ingeniero de Apple ha criticado duramente apuntando a errores básicos como el errático comportamiento del sencillo mecanismo de desbloqueo de pantalla o el funcionamiento de su navegador. Las críticas no son solo suyas, y por ejemplo el showman americano Conan O’Brien también lo ha puesto a caer de un burro con un sketch que le ha hecho un flaco favor al dispositivo de Amazon.
El problema, me temo, no está en el hardware del dispositivo, sino en su software, que según ese ingeniero ha sido desarrollado en tan solo 6 meses, un periodo relativamente corto. Pero como explica en el post original, Amazon tiene una máxima:
It’s all about the long term
O lo que es lo mismo: no importa que ahora el Fire falle más que una escopeta de feria. Lo importante es que capte la atención del mercado, que lo compre un montón de gente -y que Amazon pierda unos valiosos dólares por cada dispositivo vendido- porque esos problemas software acabarán arreglándose.
Más les vale, porque las prisas nunca han sido buenas consejeras.
Somos esclavos de las contraseñas. Parece mentira, teniendo en cuenta todo lo que ha llovido en el mundo de la tecnología, pero hoy por hoy no hay ninguna alternativa que haya podido sustituir a un mecanismo que no solo no es incómodo, sino que tampoco garantiza nuestra seguridad al 100%. Y sin embargo, hay esperanzas para que algún día (no muy lejano, esperemos) las contraseñas desaparezcan del mapa. O al menos, de que su papel sea mucho menos relevante.
En The New York Times también se quejan de esa maldición que nos obliga a recordar un buen puñado de contraseñas (yo utilizo al menos una docena, y sí, tengo alguna repe para servicios “poco importantes”). Pero también dan pistas de lo que podría suceder en pocos años. Varios proyectos de investigación van destinados a lograr que un usuario se autentique mediante gestos táctiles o mediante sistemas biométricos mucho más potentes y seguros.
Los intentos por aplicar esas medidas han sido muchos, y por ejemplo en Android 4.0 hay un nuevo sistema de reconocimiento facial que autentica al usuario una vez reconocido. El sistema está muy lejos de ser perfecto, ya que si tenemos una foto del propietario del smartphone podremos pasar esa barrera de seguridad, pero en Google no pensaron esta característica como una medida de seguridad universal, sino como algo útil si un desconocido nos roba el móvil: difícilmente tendrá acceso a una foto nuestra (a no ser claro, que antes de levantarte tu smartphone te saquen una foto a escondidas, lo que ya sería de traca).
La voz, nuestros ojos o nuestras huellas dactilares han sido usados también como medios de autenticación, pero en todos los casos parecen surgir problemas para implantar esas soluciones de forma amplia. O bien por su coste, o bien por su efectividad, el problema sigue siendo el mismo: todas ellas no son de momento más que complementos de la contraseña, que, maldita sea su estampa, seguirá acompañándonos durante bastante tiempo.
Mi dilatada carrera (¡ejem!) en el mundo de la tecnología me hace ver algunas tendencias que se van cumpliendo lenta pero inexorablemente, y la última de ellas es la que afecta al mundo de las cámaras digitales, que desde hace tiempo está lidiando con los potentes smartphones. Una de las máximas de los fabricantes es ofrecer los mejores objetivos posibles en estos terminales, y de hecho en los últimos tiempos han salido al mercado smartphnes con ópticas más que decentes que los convierten en rivales reales de las cámaras de fotos compactas.
El iPhone 4s es el mejor ejemplo de ello, con un objetivo Exmor R y un sensor de 8,1 Mpíxeles que ya estaba presente en el Sony Xperia Arc S. Ars Technica realizó una fantásica comparativa hace un mes en la que comparaba al iPhone 4S con el iPhone 4, el Samsung Galaxy SII, una compacta Olympus XZ-1 y una DSLR, la Canon 20D. Esa comparativa se suma a la que hizo una fotógrafa hace tiempo en la que comparaba fotos tomadas con los distintos modelos del iPhone, y que dejaba clara la evolución de la óptica de esas lentes integradas en los terminales de Apple. La conclusión en ambos casos era aplastante: el iPhone 4S puede resolver las necesidades fotográficas de la amplia mayoría de los mortales. Y si no, comprobad los dos enlaces que acabo de indicar, y que se confirman con esos accesorios (Olloclip, Easy Macro Cell Lens Band entre otros) que potencian aún más la capacidad del -en este caso- iPhone 4S como potente cámara fotográfica.
Lo que ahora es una característica exclusiva de algunos modelos pronto se convertirá en algo estándar en el mercado, como ya lo hizo la característica de reproducción MP3 que ha hecho (por si alguien no se ha dado cuenta) que ya no se hable apenas del iPod o de reproductores similares (como mi viejo y ahora polvoriento Creative Zen Vision M). La reproducción MP3 ya está resuelta en terminales móviles, y el mundo de la fotografía pronto tendrá dos segmentos muy bien diferenciados: el de la fotografía amateur y ocasional, que estará resuelta en la inmensa mayoría de los casos con los smartphones que llegan y están por llegar, y la fotografía profesional o de aficionados reales, que seguirá el camino actual con las DSLR de perfil medio y alto.
Tengo hermanitas en los Estados Unidos, así que lo de las llamadas internacionales ha sido un tema en el que he tratado de investigar de cuando en cuando. La solución que adopté durante mucho tiempo fue tirar de Jajah, un servicio de llamadas VoIP baratas que tiene una ventaja fundamental sobre los Skype, Gmail y similares: con Jajah no usas el ordenador para hablar, sino tu teléfono normal. Usas el ordenador (o el smartphone) para especificar a qué teléfono quieres llamar y, atención, a qué teléfono quieres que te llame Jajah. Una vez especificados los dos extremos, Jajah se encarga de que recibas una llamada en tu fijo o móvil y te conecta con el fijo o móvil de la persona deseada. Muy cómodo para coger el inalámbrico y hablar como si lo hicieras con un amiguete de aquí.
Sin embargo, han surgido nuevas alternativas para llamar al extranjero gratis, y aunque todas se basan en lo mismo, es bueno recordar el ingrediente secreto: el servicio de proxy VPN. Ya he hablado sobre mi servicio preferido al respecto, Hotspot Shield, que está disponible para Mac OS X y Windows -además de iOS y, pronto, Android-, y la receta completa es prácticamente idéntica a la que indiqué hace más de un año con Gmail, salvo que en este caso aplicamos las célebres “Hangouts” de Google+ combinándolas con Hotspot Shield para tener IP de EE.UU.
Eso hará que aparezca la ventana para configurar la “quedada”, y en ese punto podremos pinchar en “Try Hangouts with extras…“. Eso nos llevará a poder crear una de estas “Quedadas con extras” en las que, una vez dentro, bastará con pinchar en “Invite” para luego seleccionar la opción “Phone” y marcar el teléfono de EEUU con el que queremos contactar, ya sea fijo o móvil.
Como digo, el funcionamiento es idéntico al que haríamos en Gmail con su función de llamadas VoIP, pero esta vez aprovechando la característica Hangouts de Google+, que le da otro puntito adicional al tema
Por cierto, las capturas para clarificar un poco el proceso, a continuación.
Abandoné mi iPhone 3G para dar el salto a la plataforma Android , y lo hice cansado de esa filosofía cerrada de Apple que se notaba especialmente en su smartphone. Sin embargo siempre dejé claro que el cambio no era del todo convincente: la interfaz de usuario de Android me parecía inferior en muchos aspectos a la de iOS, y de hecho analicé algunos de esos aspectos en mi estudio de usabilidad que, eso sí, estaba también condicionado por las propias capas que los fabricantes incluyen en sus terminales (en aquel caso, HTC Sense). Esos defectos de Android me hicieron explorar otras alternativas -algo que al menos Android sí ofrece- entre las que destacó con luz propia -en mi opinión- MIUI, una ROM con muy buen gusto que, admitámoslo, copia algunas ideas de iOS.
Obviamente los defectos de Android no eran solo algo que solo yo notaba. La propia Google tenía claro que algo fallaba en la interfaz, y llevaban tiempo trabajando en solucionarlo. Y de repente, surgió una oportunidad. Matías Duarte, que se había encargado de la notable GUI de webOS, se quedó sin trabajo en el proyecto que había tratado de mimar, y aceptó una de esas tentadoras ofertas de Google, que sabe captar la atención de gente con talento en distintas áreas. Y ahí comenzó a fraguarse la solución a muchos de los problemas de Android.
En octubre de 2011 se presentaba al fin el resultado de ese nuevo esfuerzo de Google. Android 4.0 Ice Cream Sandwich llegaba al mercado, y lo hacía con una gran carta de presentación. Sin embargo, ICS llegaba también con las limitaciones tradicionales del proyecto de Google: su implantación masiva sería muy, muy lenta, y se iniciaría con el nuevo smartphone estrella de la plataforma Android, el Galaxy Nexus fabricado por Samsung. El resto de terminales Android tendrían que esperar, y de hecho, la mayoría de ellos ni siquiera tendrían la oportunidad de disfrutar oficialmente de este nuevo sistema operativo, que tiene, como era de esperar, ciertos requisitos hardware.
Y sin embargo, algunos cambios merecen ciertos sacrificios. Y este es uno de ellos.










