Lichess, una maravilla Open Source en el mundo de los escaques

3 de enero de 2014

lichess-1

No hablo prácticamente nada de ajedrez, pero es una de esas pequeñas pasiones que si no desarrollo más es porque 1) soy un paquete y 2) no tengo demasiado tiempo. Hace unos días, no obstante, de repente me vi de nuevo, años después, frente a un tablero físico, y eché una partidita en la que volví a darme cuenta de lo mágico que es este juego/deporte.

Me picó un poco la curiosidad, así que ya en casa, tras la nochevieja, volví a probar a meterme en uno de esos servicios que ofrecen partidas a todas horas. Se trata de Lichess, un viejo conocido que destaca especialmente por ser totalmente gratuito y (cuidado, que no es lo mismo) totalmente Open Source.

La puesta en escena de Lichess es impecable. Simple y efectiva a nivel visual, pero enormemente potente en sus detalles. Por supuesto, el objetivo último es el de jugar partidas (o torneos, que los hay). Uno puede especificar la duración de las partidas, si jugamos por afición o por puntos (gamificación al poder), y si queremos añadir algunos elementos interesantes como el Fisher time, en el que añadimos segundos de reloj cuando movemos, según cómo y cuándo movamos. Todo eso da más dinamismo al juego, y ahí Lichess brinda todo lo que sería de esperar.

Pero es que detrás hay mucho más. Lo demuestran cosas como el monitor del servicio (#sysadminporn), el mapa en el que aparecen en tiempo real las partidas en un gráfico que recuerda a Juegos de Guerra, las búsquedas en las bases de datos de partidas, la “televisión” de Lichess que nos permitirá ver partidas aleatorias en directo, y, por supuesto, todo tipo de opciones a la hora de analizar partidas. Retomar posiciones, ver estadísticas o, algo que a mi me ha encantado como principiante, que el servicio haga un análisis por ordenador en el que se nos indican despites, errores o imprecisiones como si nos analizara la partida el gran Leontxo García.

He jugado apenas 6 o 7 partidas rápidas –aquí mi perfil: una victoria por despiste garrafal del contricante, el resto perdidas todas, aunque diga algo de dos tablas–  y aparte de volver a darme cuenta de lo paquetillo que soy y los muchos errores que cometo (es tremendo, qué triste), me ha quedado un poso más interesante. El de cómo el Open Source vuelve a demostrar de cuando en cuando a lo que se puede llegar. Lichess es un perfecto ejemplo de cómo la potencia de este modelo se une a un servicio que en forma (algo de lo que carecen muchos otros proyectos Open Source) como en fondo es a mi modo de ver impecable.

Año nuevo, medios nuevos: atentos a Recode

2 de enero de 2014

Recode

Comienza con fuerza el año en tema de medios tecnológicos. Aunque ya era algo anunciado, tenía curiosidad por saber en qué acababa esa marcha de Walter Mossberg de su célebre AllThingsD junto a la no menos conocida (no por ello necesariamente válida) Kara Swisher y –parece– todos los que formaban aquella plantilla. No solo dónde acababan ellos, desde luego, sino en qué se convertía ese medio.

Pues bien, ya tenemos la respuesta. En The Wall Street Journal han creado WSJD (“la D es de digital“, dicen), un apartado especial del diario económico que está dedicado específicamente a la actualidad tecnológica. El funcionamiento de este medio es curioso: no es una cabecera más que en su home (portada), con un diseño bastante aceptable. Una vez nos metemos en las noticias, aparece el recordatorio claro: estamos leyendo con la bendición de The Wall Street Journal. De hecho la URL del sitio es una ruta interna dentro del WSJ, algo que parece demostrar que el diario (de momento) no parece querer darle demasiada relevancia a este apartado. El tono editorial tanto en forma como en fondo es idéntico al que tenía AllThingsD, así que pocos cambios en ese sentido, aunque obviamente sí haya habido uno a nivel editorial: cambio total de equipo, incluyendo a Joanna Stern, que llega de ABC News (tras pasar por The Verge), por ejemplo.

Más ambicioso parece Re/code (atención, es recode.net, porque el .com lo tiene… sorpresa sorpresa… ;) ), que como digo está creado por la famosa pareja Mossberg/Swisher y que se han llevado con ellos a buena parte del equipo de ATD. El resultado es un sitio con un diseño muy, muy modesto –esperaba más, la verdad– y con unos contenidos que lógicamente parecen idénticos a los que ya se hacían en AllThingsD. De hecho esta gente ha empezado anunciando que en mayo tendrán su conferencia propia, “The Code Conference“, y en la que ya se han asegurado la participación de algunos personajes con bastante morbo: John Chen (CEO interino de BlackBerry), Sergey Brin, Steve Mollenkopf (a quien apuntaban como posible sucesor de Ballmer, y que finalmente será CEO de Qualcomm muy pronto) o Brian Krzanich (no hace mucho que es CEO de Intel) son buenos ejemplos de ello.

Apenas he tenido tiempo de dedicarle tiempo a Re/code, pero lo primero que he leído con atención ha sido todo un descubrimiento. Mossberg, el abuelito Yulupuki de los medios tecnológicos, siempre ha tenido un tono poco técnico, muy de telediario a la hora de hablar de tecnología. Perfecto para ese sector de la población poco tecnofriki –aunque interesado por estos temas–, pero demasiado light para mi. Aún así su peso en la industria sigue siendo importante, y parece que el tipo sabe escribir.

Así lo ha demostrado con un “It’s Not a Church, It’s Just an Apple Store” en el que habla de cómo mucha gente aún no entiende que los productos tecnológicos no son objetos religiosos. He aquí un primer párrafo notable:

Attention fanboys and fangirls: Your favorite tech hardware, software and services are not religious objects. And the companies that make them aren’t cults or faiths. They are capitalist enterprises, out to make a profit, grab market share, and, if they can, make products you will buy.

Ole, ole, y ole. Me ha gustado mucho la columna –lo mejor que he leído de él, desde luego–, así que vamos a darle una chance al abuelo Moss y a sus chicos. A ver cómo os portáis.

¡Feliz 2014!

1 de enero de 2014

Feliz 2014

El primer post del año –en 2013 curiosamente se me escapó– es cortito, pero obligado. Ya lo comenté anoche en mi despedida, y vuelvo a decirlo en esta bienvenida a 2014: espero que estos próximos 365 días estén llenos de grandes momentos para todos vosotros. Mucha salud –siempre lo más importante–, y que tampoco falte el dinerito (y el trabajo) y el amor.

¡Feliz 2014!

Despidiendo 2013

31 de diciembre de 2013

Tren

Mira que el número del año no era especialmente prometedor, pero vaya si ha sido un año importante. En mi caso, desde luego, ha sido crucial por el cambio de tercio profesional (que conté en dos partes, I y II). Ha habido un cambio más en las últimas semanas: mudanza al canto para irnos a un sitio (promete) mejor en todos los sentidos. O casi (maldito parné). Ambos cambios han sido muy meditados y ambos, de momento, han sido absolutos aciertos.

Así que lo conseguí. Di ese salto que tenía tanto miedito de dar. Más calidad de vida, aunque eso haya conllevado perder en el tema económico. No os imagináis lo poco que me importa esa pérdida casi un año después de haber tomado esa decisión. No soy estúpido, claro: me gustaría ganar más euritos, pero hoy por hoy esa ilusión por mi trabajo –ahí tengo que dar las gracias especiales a Antonio Ortiz y Javier Penalva– es irremplazable. Si a eso unimos este último cambio y el hecho de que mis dos enanos no hacen más que sacarnos sonrisas (época dulce dicen, pipi), estoy que lo tiro.

Así que en esencia el balance es muy, muy positivo. A ver si 2014 nos sale igual de bien. Os deseo lo mejor para este año que empieza en unas horas. ¡Feliz 2014!

Predicciones tecnológicas para 2014

30 de diciembre de 2013

Bola cristal

Cómo mola jugar a predecir el futuro tecnológico. Especialmente cuando lo haces a corto plazo y puedes comprobar si andabas acertado o no. Ese es precisamente el objetivo de este penúltimo post del año 2013 en el que ha habido un poco de todo. Puede que no haya habido productos revolucionarios, pero sí hemos asistido a esos chispazos de ingenio de algunos desarrolladores que podrían (deberían) ser la antesala de esos cambios disruptivos que tanto les gustan a muchos.

De este 2013 yo me quedaría con Chromecast –adiós, Google TV– como destacado, pero como digo, ha habido unos cuantos chispazos. Ahí van aquellos que en mi opinión destacarán en 2014.

¿Fue 2013 tan malo en el plano tecnológico?

27 de diciembre de 2013

Innovación

Ayer aparecía un artículo en Quartz en el que Christopher Mims realizaba un balance de lo acontecido en 2013 en materia de tecnología. El título lo dice todo: “2013 was a lost year for tech“, y en él el autor desarrolla algunas ideas en las que basa esa contundente –y errónea, a mi parecer, pero eso va después– afirmación:

  • Los smartphones ya no avanzan
  • Los dispositivos wearable (que alguien saque una traducción aceptable, por favor) fueron una decepción
  • Los gigantes de la tecnología están en declive
  • Las adquisiciones han sustituido a la innovación
  • La arrogancia de las grandes sigue creciendo
  • Los medios sociales tienen beneficios, pero no son irresistibles
  • Los medios de comunicación están ansiosos por el tecno-hype
  • El escándalo de la NSA ha sido escalofriante

Lo cierto es que a priori todos los argumentos son ciertamente válidos. Pero lo mejor de todo es que ninguno de ellos es especialmente novedoso. Muchas de esas realidades ya lo eran el año pasado, y el anterior, y algunos de los adjetivos son, a mi juicio, exagerados. Twitter ES irresistible. Instagram, Facebook –aunque ahora la quieran dar casi por muerta–, Pinterest y otras muchas siguen siéndolo para millones de usuarios. Y hablar de los avances de los smartphones afirmando que el mercado se ha estancado es ridículo. Y para el resto de afirmaciones –podría contestar a todas ellas, una por una–, lo mismo.

El problema con Mims es que nos encontramos una vez más con alguien que confunde la innovación con la innovación disruptiva. Puede que no haya habido avances rompedores en 2013 en materia de tecnología, pero sí han aparecido ideas brutales. Oculus Rift, el avance de la impresión 3D, Ubuntu Edge (como concepto), la activación de voz del Moto X, Firefox OS, Chromecast, o SteamOS son algunas de ellas, y (casi) sobre todas he hablado aquí o en los blogs xatakeros. Y lo he hecho teniendo un punto de vista algo más optimista. En muchos casos estas ideas no son más que el primer paso (necesario) de las revoluciones que están por llegar.

Porque puede que 2013 haya sido aburrido en telefonía (para mi no, desde luego), o que de momento no haya un reloj inteligente en condiciones. Y tanto en esos dos casos como en el resto, hemos visto progresos. Puede que no brutales, pero relevantes. Y serán esos progresos los que determinen la producción de esos productos revolucionarios y disruptivos a los que el autor del artículo original parece tenerles tanto cariño. Roma no se construyó en un día, campeón.

Actualización 1: Según terminaba este post he visto la respuesta de GigaOm, muy en la línea de la mía, y que añade alguna cosilla más. 

Actualización 2: La columna de Gruber, quizás demasiado centrada en Apple, también critica a Mims, y con razón.

Feliz Navidad

25 de diciembre de 2013

Como cada año, quería desearos a todos unas muy felices fiestas –esta vez, con una imagen algo distinta– y que disfrutéis de estos días con vuestros familiares y amigos todo lo que podáis. Como dije el año pasado, a ver si Papá Noel os ha dejado algún cacharrito… ¡Comentad, comentad!

santa

(Créditos de la imagen: merry christmas por chipmunkslaughter para DeviantArt)

La forma y el fondo

23 de diciembre de 2013

camino

Es obvio que Carrie Fisher –yep, la princesa Leia– hablaba de otro tema cuando dijo esto en su papel de Marie en “Cuando Harry encontró a Sally” (en mi top 3 de todos los tiempos), pero la frase me viene al pelo para abrir el tema de hoy.

Marie: Everybody thinks they have good taste and a sense of humor but they couldn’t possibly all have good taste. 

La de verdades que sueltan los protas de esa peli. Por supuesto que no todo el mundo puede tener buen gusto, y aunque reconozco que soy un zote en el tema moda –quizás por eso me mata el rollo egoblogger– la verdad es que en diseño web lo tengo todo muy claro, y creo que sé lo que funciona y lo que no funciona tanto. Eso me ha dado muchos problemas en el pasado. Muchas batallas perdidas que hicieron que al final dejara ese apartado en manos de analfabestias digitales, y otras muchas que perderé porque hay mucho cabezón que no se ha visto la peli en cuestión y no sabe que, como decía Marie, no todo el mundo puede tener buen gusto.

El problema es que el impacto visual de una historia es ahora casi tan importante como la historia en sí. Voy a ser malo y poner un ejemplo claro de esos medios que no tienen absolutamente ningún criterio a la hora de darle forma a un fondo que no es necesariamente malo. IDG España es un absoluto desastre en ese cuidado por la forma. A una home que no se puede coger ni con pinzas y en la que las palabras luchan por respirar le siguen unas singles (los artículos en sí) que no tienen salvación. Para muestra un botón. Párrafos sin principio ni fin aparente, elección de tipografías realizada en un bingo, y una separación de bloques (cabecera y navegación artículo, comentarios y barra lateral –mínimamente salvable–) que pareciera haber sido ejecutada con esa afición española por lo provisional para siempre.

Enfrente tenemos a plataformas en las que la historia en sí misma cuenta casi tanto como la forma en la que ésta se presenta al lector. Este año hemos empezado a ver el despegue de un diseño web adaptado a las historias. Los art-directed posts de los que hablaba no hace mucho son solo una pata de esa tendencia en la que un medio es diferencial por esa presentación de ciertas historias. En tecnología lo han hecho muy bien tanto The Verge como Polygon, y salvando las distancias en Xataka mis compis han hecho un primer y loable esfuerzo por diferenciarse también en ese apartado.

Y luego, claro, llegamos a los maestros. A aquellos medios que personalmente yo leo solo por el placer de leerlos. Nunca los leería de no ser por la forma en la que presentan las historias, y esa es la clave. Hoy he descubierto de golpe tres de ellos (dios mío, el tiempo se me escapa y descubro esto) y el post era por tanto obligado. Ya hablé de un absolutamente delicioso Nautil.us o un cada vez más fantástico Medium –el rediseño ha mejorado lo que ya de por sí era un prodigio–, pero es que a este medio se le han sumado otros. No hace mucho me encontré por casualidad con The Dissolve –maravillosa para amantes del cine– y mucho más recientes es por ejemplo Victory Journal. Si os gustan las historias del deporte –no las crónicas deportivas, en las que para mi las de El País son un ejemplo en su fondo– poned este medio ya en vuestros marcadores. Y si no me creéis, atentos a esta absoluta maravilla de la narrativa web moderna. Im-per-di-ble.

Si os habéis recuperado y queréis más, otros dos ejemplos, aunque en este caso, aislados. Se trata de este artículo de Rolling Stone –que no lo hacen de todo mal mal en su medio online, pero que aquí lograron una verdadera preciosidad– y de este otro de IGN con un impecable (puede que menos que el anterior) repaso a la historia de Mario. Ambos forman parte del llamado HTML5 Hub, una iniciativa destinada a mostrar la potencia de HTML5 que ha reunido a genios del diseño web y la programación y que deja clara una cosa: este estándar va a ser el responsable de que en un futuro no muy lejano esas maravillas sean mucho más frecuentes.

Como decía, hoy había descubierto tres ejemplos más de ese gusto por la forma, además de por el fondo. Narratively es la primera y más destacada, con The Ascender (qué nombre tan chulo) y Unmapped (la más flojita) aprovechando de forma potente ese nuevo CMS llamado Marquee que probaré en breve (tú también puedes) y que recuerda claramente a Medium.

Por supuesto, hay más, y muchos que aún quedan por descubrir, así que si tenéis recomendaciones, por favor, aportad en los comentarios. Yo ya me he quedado con la copla y preparo un (espero) inminente rediseño de Incognitosis que tomará algunas de las ideas (con mis limitados recursos, eso sí) de estas maravillas del periodismo online. Y preparaos, porque afortunadamente se acerca una nueva era para los medios online en la que, como digo, la forma tendrá casi tanta relevancia como el fondo.

Y el que no se haya dado cuenta, que se vaya preparando para pasar al olvido. Cuántos candidatos peligran, chicos. De aquí, y de allá.

Primeras impresiones sobre SteamOS

18 de diciembre de 2013

SteamOS

He tardado algo más de la cuenta, pero no ha sido del todo cosa mía: los chicos de Valve publicaron la primera versión beta de SteamOS con varios requisitos algo singulares. El más absurdo de todos ellos, la necesidad de instalarlo en un equipo con UEFI. Y es absurdo porque ese requisito era y es propio de Windows, y ya hubo bastante revuelo con el tema entre las distros Linux que tuvieron que buscar soluciones ya que ninguna de ellas estaba inicialmente preparada para ofrecer ese soporte cuando apareció Windows 8.

Había otros problemas, como el hecho de que la imagen estándar de instalación con el proceso automatizado se cargaba todos los datos de tus discos duros. No solo aquel en el que instalases SteamOS, no: todos los que estén en ese momento conectados, por lo visto, desaparecían del mapa. El proceso “avanzado” parece que ofrecía más garantías e incluso comenzaron a aparecer algunas ISOs y o métodos orientados a poder particionar manualmente –en The Linux Cauldron se han mostrado especialmente activos con esto–. Pero lo importante era contar con una imagen ISO funcional que se saltara el requisito de la necesidad de tener UEFI .

Sobre todo para mi, porque solo podía probar SteamOS en mi HTPC, que ahora ha perdido algo de su sentido (tanto el Raspberry Pi como el Chromecast se portan) y que era un buen candidato para las pruebas. Pero se trata de un equipo antiguo en todo, con una Radeon 6450 con puerto DVI y HDMI como gráfica –SteamOS recomienda solo NVIDIA, aunque tanto los chips gráficos de Intel como los de AMD funcionan– y me esperaba problemas. Y los tuve. Los procesos para instalar sin UEFI no pirulaban, y solo lo conseguí tras bajarme una ISO (creo que fue esta pero ya no estoy seguro) que finalmente funcionó tras grabarla en un CD (con los USB no había forma).

El proceso de instalación fue sencillo… para alguien que se ha instalado unas cuantas distros en su vida. Como decían los de SteamOS, esto no es moco de pavo para noveles, así que si no habéis hecho algo similar, yo no os lo recomendaría. El proceso de post-instalación es igualmente confuso: hay que entrar primero en una sesión GNOME como usuario “steam” (y el mismo password), para instalar el cliente de Steam real y luego salir de la sesión para entrar de nuevo con usuario (y pass) “desktop”. Eso permite ejecutar un script de post-instalación que lo deja todo preparado para reiniciar y, por fin, arrancar con la sesión SteamOS que ofrece la interfaz que ya se ha visto en unos cuantos vídeos.

A mi, como era de esperar, no me funciono ni eso. Logré iniciar el tema desde una sesión GNOME con el usuario desktop, y luego iniciando desde un terminal la llamada steamos-session. La configuración fue bien, el sistema cogio mi cuenta de Steam y mis juegos, pero el rendimiento era bastante patético. La Radeon 6450 no es una tarjeta para jugar, y se notó. De hecho toda la configuración estaba cogida con pinzas y iba de todo menos suave, incluido Portal, que con las opciones al máximo se movía con un lag terrible. Mis pruebas con mi mando inalámbrico de la Xbox 360 también fueron un fracaso: instalé el paquete xboxdrv (aunque según los comentarios de varias fuentes, debería haber funcionado de serie), y aunque en la terminal el mando respondía, una vez en la interfaz de SteamOS ni flowers. Por cierto, no entiendo porqué en Valve decidieron quitar los repos estándar de Debian, pero es un problema fácil de resolver.

Las conclusiones son claras: mi primera experiencia con SteamOS ha sido una pequeña gran castaña, pero claro, no cumplía los requisitos hardware y eso no facilita las cosas sobre todo con una imagen aún en pleno desarrollo. Si queréis probar este invento os recomiendo: 1) que lo hagáis con hardware soportado (y medio potentillo), 2) que si solo queréis echarle un vistazo, lo instaléis vía máquina virtual, o 3) que si tenéis una Ubuntu instalada, os instaléis la interfaz de SteamOS tal y como explican aquí.

Por supuesto, eso no impide que mantenga mi opinión sobre SteamOS. Es un excelente principio, y la interfaz tiene muy, muy buena pinta. Como dije en algún lado –ya no sé si aquí o en alguno de los Xatakas– veo a SteamOS como el nuevo Android de los PCs reconvertidos a centros de ocio en el salón. Y si no, al tiempo.

Saliendo de Matrix

16 de diciembre de 2013

Matrix

Venga, vamos con titular tontorrón para comentar algo sobre lo que ha hablado hace un rato Antonio en Error 500 y que no había visto. Se trata de Redecentralize.org, un sitio web en el que se recolectan servicios y desarrollos destinados a un solo objetivo: convertir a Internet en una red descentralizada. Como cuando empezó, vaya (de ahí el “re” inicial), aunque muchos no la conocierais como tal. Yo solo lo hice de oídas, por gente que tenía el Amiga y se conectaba a aquellas BBSs de finales de los 80. Aquello, por supuesto, era muy distinto a lo que tenemos hoy en día a nuestra disposición.

La época del “tú te lo guisas y tú te lo comes“se convirtió en la época de “no te preocupes, que nosotros te lo guisamos y tú te lo comes igualmente“. Ese segundo mensaje tenía truco, claro. Aquel famoso “if you’re not paying for it, you’re the product“.  Así es, como hemos podido comprobar repetidamente y como ahora, tras los problemas con la NSA, muchos lamentan.

En aquella época de los guisos propios la cosa era también muy distinta en otro sentido: el acceso a los ingredientes y las recetas era muy, muy escaso, así que aquella descentralización era lógica –Internet estaba en pañales y cada cual hacía su guerra– pero muy básica. La cosa ha cambiado para bien (y mucho) y guisárselo y comérselo es ahora más factible. Sigue teniendo su aquel, desde luego –no es que cualquiera pueda montarse un servidorcito con Nginx para su ownCloud o su WordPress, por ejemplo–pero hay varios desarrollos que precisamente tratan de solucionar esa circunstancia. Hacer fácil lo que antes era difícil (es decir, descentralizarse), y abandonar esos servicios que nos tenían atrapados.

Gmail, Dropbox, Facebook, Twitter, Tumblr, o Flickr nos tenían (tienen) en sus manos. Pero ahí están estos jovencitos y esa mágica filosofía Open Source (el pilar fundamental de todo este invento). Proyectos como arkOS –de este escribí hace poco en Xataka–, Media Goblin, ownCloud, Diaspora o Mailpile quieren que los usuarios puedan volver a controlar sus datos desde cualquier lugar. Y puede que lo consigan.

Ya lo he mencionado con anterioridad, pero eso tampoco era posible antes porque las redes de datos no lo ponían fácil. Pero las conexiones ADSL actuales en nuestro país y en los países desarrollados –los mismos afectados por los problemas citados– ya son lo suficientemente capaces para que cada uno tengamos nuestro servidorcito en casa. Con un canal de subida de 10 Mbps como el que proponen las cableras y las soluciones de fibra (adiós, ADSL, adiós adiós) vamos que chutamos para el tráfico que se genera desde y hacia nuestro servidor (a no ser que tengáis un blog o servicio web del copón, claro).

Yo sigo muy contento con Gigas –ya sabéis que hace unos meses que me proporcionaron el hosting– pero no descarto ni mucho menos dar el salto a un servidorcito modesto y que en cualquier momento pueda desenchufar con estos deditos que dios me dio. Información hay para dar y tomar, así que si os animáis, el citado Redecentralize.org y el repo GitHub del proyecto son un fantástico punto de partida. Por cierto, el artículo del viernes de The New Yorker (fantástico medio en la forma y el fondo) es recomendable para conocer más de este tema.

Quizás entonces pueda salir de Matrix. Al menos, en parte.