About time

7 de enero de 2014

about-time

Pasando de hablar del CES. Hacía mucho que no dedicaba post a una crítica de una película, pero como salgo emocionado de ver About time (2013), no he podido evitarlo. Hace dos días hablaba de ese feeling que tengo cuando empieza alguna peli y sé que va a gustarme, y eso no suele pasarme últimamente con frecuencia. Hoy ha sido una de esas ocasiones.

Cuando al final he visto quién era el director, he comprendido. Película fantástica y redonda de principio a fin, con unos actores espléndidos, un argumento tierno y con mensaje, y muchos momentos perfectos, tanto en su parte de comedia (casi toda) como en la de drama. Esa, por supuesto –me da que me estoy volviendo más sentimental con la edad– me ha arrancado alguna que otra lagrimita. Por favor, vedla. A ser posible, en inglés.

Al ping-pong no le dábamos, pero cómo me hubiera gustado jugar un último tenis contigo.

Productivicracia

5 de enero de 2014

productividad

Últimamente se está poniendo muy de moda lo de tener un modelo empresarial en el que las jerarquías desaparecen o, al menos, se difuminan. Gabe Newell, CEO de Valve, hablaba de la estructura que siguen en Valve –o más bien, de la no-estructura- a la hora de trabajar y de cómo ni siquiera cuentan los días que la gente se pide de baja por enfermedad o por vacaciones. Eso es llamativo, desde luego, sobre todo en un país como el nuestro en el que convertirse en un escaqueitor es uno de los deportes nacionales.

Otro ejemplo: Zappos, de la que comentaban hace poco en Quartz como ha adoptado un modelo llamado holacracia (no sé si es la traducción correcta para ‘holacracy’ o si ésta existe), en el que el sistema de autogobierno también difumina el papel de los líderes y asume que cada persona es responsable de su trabajo y  se espera de ella que sea “un emprendedor en su propio puesto“, algo que en mi opinión es básicamente una perogrullada: si uno hace bien su trabajo, eso debería ser precisamente lo natural.

Hay unos cuantos ejemplos más –en el El Blog Salmón hablaban de “Empresas sin jefes” en noviembre–, y aunque todas las ideas son válidas si funcionan, creo que todas estas cracias  no hacen más que defender algo lógico: la productividad. Llevo meses pensando en escribir mi particular oda al teletrabajo para defender este modelo –que eso sí, no es válido para todos ni para todo–, pero en ese futuro artículo el protagonismo absoluto lo tiene ese concepto.

Si eres productivo dará igual (o debería hacerlo) que trabajes en una empresa conservadora o muy jerarquizada, o que lo hagas por tu cuenta y riesgo como freelance o autónomo. El problema, en mi caso, es cuando tú eres productivo y ver cómo el de al lado es un atleta profesional y un maestro de ese escaqueo tan español. Ahí es donde esas cracias quizá sí tratan de defender modelos en los que todos deciden y trabajan de forma óptima, y en donde los modelos más conservadores el problema es irresoluble. Quizás lo que se necesite, al fin y al cabo, es una productivicracia. Mola, ¿que no?

The Newsroom vuelve a rayar la perfección

4 de enero de 2014

Me ocurre con las series exactamente lo mismo que con los libros. Coges uno malo y te arrastras por las páginas, dejándolo abandonado en la mesilla y mirándolo de reojo, como diciéndole: “pero qué pocas ganas tengo de leerte, condenado”. No solo eso: un mal libro, lo acabes o no –yo lo hacía antes, error– hace que te pienses dos y tres veces coger otro para dar una nueva oportunidad a la lectura. Crea, inevitablemente, un mini-trauma. Hasta que das con ese libro que te atrapa, te conquista y te hace volver a recuperar esa pasión por esos maravillosos/as juntaletras.

Pues lo mismo con las series. En mi caso, como ocurre con las pelis o los libros, sé prácticamente desde el principio cuándo algo me va a maravillar. Con The Newsroom fue así. Esos cuatro minutos en los que Jeff Daniels explicaba por qué América ya no es el mejor país del mundo –molaría una diatriba así con España, aunque daría para una hora como poco– me parecen alucinantes. Los revisito cada cierto tiempo, como uno hace con esos momentos geniales de algunas pelis.

Esos cuatro minutos fueron el prólogo perfecto para toda esa temporada, y aunque no hay un momento comparable en toda la segunda temporada, esta es igualmente excepcional. Todos los personajes se refuerzan y ganan peso y madurez, como debería pasar en la vida real, y la trama central de la temporada está llevada de forma fantástica aun con algunos hilos paralelos. El final –¡¡SPOILER!!– es demasiado dulzón incluso para mi gusto (fan confeso de Meg Ryan), pero ya se ha criticado antes a Sorkin por no saber llevar demasiado bien los temas amorosos. Con todo y con eso, The Newsroom es un verdadero soplo de aire fresco en un segmento que se ha vuelto loco en los últimos años, y en el que en mi opinión (aquí, como se ha demostrado, para gustos los colores) cada vez hay más paja.

Por favor, no os perdáis esos cuatro minutos con los que abro este pequeño homenaje a una serie absolutamente brutal.

Lichess, una maravilla Open Source en el mundo de los escaques

3 de enero de 2014

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No hablo prácticamente nada de ajedrez, pero es una de esas pequeñas pasiones que si no desarrollo más es porque 1) soy un paquete y 2) no tengo demasiado tiempo. Hace unos días, no obstante, de repente me vi de nuevo, años después, frente a un tablero físico, y eché una partidita en la que volví a darme cuenta de lo mágico que es este juego/deporte.

Me picó un poco la curiosidad, así que ya en casa, tras la nochevieja, volví a probar a meterme en uno de esos servicios que ofrecen partidas a todas horas. Se trata de Lichess, un viejo conocido que destaca especialmente por ser totalmente gratuito y (cuidado, que no es lo mismo) totalmente Open Source.

La puesta en escena de Lichess es impecable. Simple y efectiva a nivel visual, pero enormemente potente en sus detalles. Por supuesto, el objetivo último es el de jugar partidas (o torneos, que los hay). Uno puede especificar la duración de las partidas, si jugamos por afición o por puntos (gamificación al poder), y si queremos añadir algunos elementos interesantes como el Fisher time, en el que añadimos segundos de reloj cuando movemos, según cómo y cuándo movamos. Todo eso da más dinamismo al juego, y ahí Lichess brinda todo lo que sería de esperar.

Pero es que detrás hay mucho más. Lo demuestran cosas como el monitor del servicio (#sysadminporn), el mapa en el que aparecen en tiempo real las partidas en un gráfico que recuerda a Juegos de Guerra, las búsquedas en las bases de datos de partidas, la “televisión” de Lichess que nos permitirá ver partidas aleatorias en directo, y, por supuesto, todo tipo de opciones a la hora de analizar partidas. Retomar posiciones, ver estadísticas o, algo que a mi me ha encantado como principiante, que el servicio haga un análisis por ordenador en el que se nos indican despites, errores o imprecisiones como si nos analizara la partida el gran Leontxo García.

He jugado apenas 6 o 7 partidas rápidas –aquí mi perfil: una victoria por despiste garrafal del contricante, el resto perdidas todas, aunque diga algo de dos tablas–  y aparte de volver a darme cuenta de lo paquetillo que soy y los muchos errores que cometo (es tremendo, qué triste), me ha quedado un poso más interesante. El de cómo el Open Source vuelve a demostrar de cuando en cuando a lo que se puede llegar. Lichess es un perfecto ejemplo de cómo la potencia de este modelo se une a un servicio que en forma (algo de lo que carecen muchos otros proyectos Open Source) como en fondo es a mi modo de ver impecable.

Año nuevo, medios nuevos: atentos a Recode

2 de enero de 2014

Recode

Comienza con fuerza el año en tema de medios tecnológicos. Aunque ya era algo anunciado, tenía curiosidad por saber en qué acababa esa marcha de Walter Mossberg de su célebre AllThingsD junto a la no menos conocida (no por ello necesariamente válida) Kara Swisher y –parece– todos los que formaban aquella plantilla. No solo dónde acababan ellos, desde luego, sino en qué se convertía ese medio.

Pues bien, ya tenemos la respuesta. En The Wall Street Journal han creado WSJD (“la D es de digital“, dicen), un apartado especial del diario económico que está dedicado específicamente a la actualidad tecnológica. El funcionamiento de este medio es curioso: no es una cabecera más que en su home (portada), con un diseño bastante aceptable. Una vez nos metemos en las noticias, aparece el recordatorio claro: estamos leyendo con la bendición de The Wall Street Journal. De hecho la URL del sitio es una ruta interna dentro del WSJ, algo que parece demostrar que el diario (de momento) no parece querer darle demasiada relevancia a este apartado. El tono editorial tanto en forma como en fondo es idéntico al que tenía AllThingsD, así que pocos cambios en ese sentido, aunque obviamente sí haya habido uno a nivel editorial: cambio total de equipo, incluyendo a Joanna Stern, que llega de ABC News (tras pasar por The Verge), por ejemplo.

Más ambicioso parece Re/code (atención, es recode.net, porque el .com lo tiene… sorpresa sorpresa… ;) ), que como digo está creado por la famosa pareja Mossberg/Swisher y que se han llevado con ellos a buena parte del equipo de ATD. El resultado es un sitio con un diseño muy, muy modesto –esperaba más, la verdad– y con unos contenidos que lógicamente parecen idénticos a los que ya se hacían en AllThingsD. De hecho esta gente ha empezado anunciando que en mayo tendrán su conferencia propia, “The Code Conference“, y en la que ya se han asegurado la participación de algunos personajes con bastante morbo: John Chen (CEO interino de BlackBerry), Sergey Brin, Steve Mollenkopf (a quien apuntaban como posible sucesor de Ballmer, y que finalmente será CEO de Qualcomm muy pronto) o Brian Krzanich (no hace mucho que es CEO de Intel) son buenos ejemplos de ello.

Apenas he tenido tiempo de dedicarle tiempo a Re/code, pero lo primero que he leído con atención ha sido todo un descubrimiento. Mossberg, el abuelito Yulupuki de los medios tecnológicos, siempre ha tenido un tono poco técnico, muy de telediario a la hora de hablar de tecnología. Perfecto para ese sector de la población poco tecnofriki –aunque interesado por estos temas–, pero demasiado light para mi. Aún así su peso en la industria sigue siendo importante, y parece que el tipo sabe escribir.

Así lo ha demostrado con un “It’s Not a Church, It’s Just an Apple Store” en el que habla de cómo mucha gente aún no entiende que los productos tecnológicos no son objetos religiosos. He aquí un primer párrafo notable:

Attention fanboys and fangirls: Your favorite tech hardware, software and services are not religious objects. And the companies that make them aren’t cults or faiths. They are capitalist enterprises, out to make a profit, grab market share, and, if they can, make products you will buy.

Ole, ole, y ole. Me ha gustado mucho la columna –lo mejor que he leído de él, desde luego–, así que vamos a darle una chance al abuelo Moss y a sus chicos. A ver cómo os portáis.

¡Feliz 2014!

1 de enero de 2014

Feliz 2014

El primer post del año –en 2013 curiosamente se me escapó– es cortito, pero obligado. Ya lo comenté anoche en mi despedida, y vuelvo a decirlo en esta bienvenida a 2014: espero que estos próximos 365 días estén llenos de grandes momentos para todos vosotros. Mucha salud –siempre lo más importante–, y que tampoco falte el dinerito (y el trabajo) y el amor.

¡Feliz 2014!

Despidiendo 2013

31 de diciembre de 2013

Tren

Mira que el número del año no era especialmente prometedor, pero vaya si ha sido un año importante. En mi caso, desde luego, ha sido crucial por el cambio de tercio profesional (que conté en dos partes, I y II). Ha habido un cambio más en las últimas semanas: mudanza al canto para irnos a un sitio (promete) mejor en todos los sentidos. O casi (maldito parné). Ambos cambios han sido muy meditados y ambos, de momento, han sido absolutos aciertos.

Así que lo conseguí. Di ese salto que tenía tanto miedito de dar. Más calidad de vida, aunque eso haya conllevado perder en el tema económico. No os imagináis lo poco que me importa esa pérdida casi un año después de haber tomado esa decisión. No soy estúpido, claro: me gustaría ganar más euritos, pero hoy por hoy esa ilusión por mi trabajo –ahí tengo que dar las gracias especiales a Antonio Ortiz y Javier Penalva– es irremplazable. Si a eso unimos este último cambio y el hecho de que mis dos enanos no hacen más que sacarnos sonrisas (época dulce dicen, pipi), estoy que lo tiro.

Así que en esencia el balance es muy, muy positivo. A ver si 2014 nos sale igual de bien. Os deseo lo mejor para este año que empieza en unas horas. ¡Feliz 2014!

Predicciones tecnológicas para 2014

30 de diciembre de 2013

Bola cristal

Cómo mola jugar a predecir el futuro tecnológico. Especialmente cuando lo haces a corto plazo y puedes comprobar si andabas acertado o no. Ese es precisamente el objetivo de este penúltimo post del año 2013 en el que ha habido un poco de todo. Puede que no haya habido productos revolucionarios, pero sí hemos asistido a esos chispazos de ingenio de algunos desarrolladores que podrían (deberían) ser la antesala de esos cambios disruptivos que tanto les gustan a muchos.

De este 2013 yo me quedaría con Chromecast –adiós, Google TV– como destacado, pero como digo, ha habido unos cuantos chispazos. Ahí van aquellos que en mi opinión destacarán en 2014.

¿Fue 2013 tan malo en el plano tecnológico?

27 de diciembre de 2013

Innovación

Ayer aparecía un artículo en Quartz en el que Christopher Mims realizaba un balance de lo acontecido en 2013 en materia de tecnología. El título lo dice todo: “2013 was a lost year for tech“, y en él el autor desarrolla algunas ideas en las que basa esa contundente –y errónea, a mi parecer, pero eso va después– afirmación:

  • Los smartphones ya no avanzan
  • Los dispositivos wearable (que alguien saque una traducción aceptable, por favor) fueron una decepción
  • Los gigantes de la tecnología están en declive
  • Las adquisiciones han sustituido a la innovación
  • La arrogancia de las grandes sigue creciendo
  • Los medios sociales tienen beneficios, pero no son irresistibles
  • Los medios de comunicación están ansiosos por el tecno-hype
  • El escándalo de la NSA ha sido escalofriante

Lo cierto es que a priori todos los argumentos son ciertamente válidos. Pero lo mejor de todo es que ninguno de ellos es especialmente novedoso. Muchas de esas realidades ya lo eran el año pasado, y el anterior, y algunos de los adjetivos son, a mi juicio, exagerados. Twitter ES irresistible. Instagram, Facebook –aunque ahora la quieran dar casi por muerta–, Pinterest y otras muchas siguen siéndolo para millones de usuarios. Y hablar de los avances de los smartphones afirmando que el mercado se ha estancado es ridículo. Y para el resto de afirmaciones –podría contestar a todas ellas, una por una–, lo mismo.

El problema con Mims es que nos encontramos una vez más con alguien que confunde la innovación con la innovación disruptiva. Puede que no haya habido avances rompedores en 2013 en materia de tecnología, pero sí han aparecido ideas brutales. Oculus Rift, el avance de la impresión 3D, Ubuntu Edge (como concepto), la activación de voz del Moto X, Firefox OS, Chromecast, o SteamOS son algunas de ellas, y (casi) sobre todas he hablado aquí o en los blogs xatakeros. Y lo he hecho teniendo un punto de vista algo más optimista. En muchos casos estas ideas no son más que el primer paso (necesario) de las revoluciones que están por llegar.

Porque puede que 2013 haya sido aburrido en telefonía (para mi no, desde luego), o que de momento no haya un reloj inteligente en condiciones. Y tanto en esos dos casos como en el resto, hemos visto progresos. Puede que no brutales, pero relevantes. Y serán esos progresos los que determinen la producción de esos productos revolucionarios y disruptivos a los que el autor del artículo original parece tenerles tanto cariño. Roma no se construyó en un día, campeón.

Actualización 1: Según terminaba este post he visto la respuesta de GigaOm, muy en la línea de la mía, y que añade alguna cosilla más. 

Actualización 2: La columna de Gruber, quizás demasiado centrada en Apple, también critica a Mims, y con razón.

Feliz Navidad

25 de diciembre de 2013

Como cada año, quería desearos a todos unas muy felices fiestas –esta vez, con una imagen algo distinta– y que disfrutéis de estos días con vuestros familiares y amigos todo lo que podáis. Como dije el año pasado, a ver si Papá Noel os ha dejado algún cacharrito… ¡Comentad, comentad!

santa

(Créditos de la imagen: merry christmas por chipmunkslaughter para DeviantArt)