iwatch

A ver, repaso rápido. iPods, iPhones, iPads, ¿iWatches? Las tres tendencias más importantes de los últimos años en el mercado de la electrónica de consumo han llegado de la mano de Apple. Y sin embargo, los de Cupertino parecen estar un poco despistados con la que parece la tendencia actual, la de los relojes inteligentes.

Los simpáticos Pebble lo revolucionaron todo gracias a una arrolladora campaña en Kickstarter, y a ellos pronto les acompañaron otros modelos que llegaban de nuevas o que habían estado en segundo plano hasta que de repente surgió la ‘smartwatch rush‘. Aunque es la primera vez que hablo de ellos en Incognitosis, hace un mes dediqué un buen rato a analizar las principales alternativas en Xataka Móvil, y lo cierto es que la cosa está interesante, pero no tanto por los que han llegado, sino por los que están por llegar.

Samsung, Apple y ahora Microsoft parecen estar trabajando duro para que las próximas navidades el reloj inteligente se convierta en el regalo de moda. Y tienen muchas papeletas para lograrlo, o al menos, tienen papeletas para tener papeletas (valga la redundancia). Ahora queda hacer las cosas bien, por supuesto. Porque los relojes inteligentes podrían llegar a convertirse en una extensión perfecta de nuestros dispositivos móviles, y en muchos casos evitarán entre otras cosas esa costumbre de sacar continuamente el móvil del bolsillo o del bolso (no es mi caso) para sentirnos un poquito más importantes.

La cosa se pone interesante cuando hablamos de un segmento muy asociado al mercado del lujo y de ese concepto que tanto le gusta a Apple. El de crear élites de pega a base de cacharros móviles. Antes tener un iPod o un iPhone (quizás no tanto un iPad) era una especie de seña de identidad de los triunfadores (o más bien, wannabees de triunfadores), y esos relojes inteligentes probablemente también inicien su andadura con ese aspecto muy asociado a ellos. Y al igual que ocurrió con los iPod o los iPhone, lo interesante es que estos dispositivos pueden llegar a ser realmente útiles en el futuro.

Veremos cómo el caballero (o dama) de toda la vida resuelve el dilema.¿Preferirán la elegancia y los diseños clásicos de los relojes tradicionales, o sucumbirán a la tecnología y a lo de molar con lo último de lo último? Uhm.