This is not Steve’s Apple. Así titulaba su post hace un par de días un reflexivo Dave Winer (uno de los primeros bloggers) que hablaba de la experiencia con su iPad mini, ese dispositivo que está provocando amores y odios por partes iguales. Personalmente el iPad mini me parece un tablet absolutamente sobrevalorado, tanto en precio como en las buenas críticas que ha recibido de algunos medios y usuarios, pero aquí solo el tiempo podrá darme la razón. Y cuando hablamos de tiempo y de Apple, la cosa cada vez se acorta más. Porque esta Apple está cometiendo un error fundamental: el de acortar demasiado los periodos de renovación de sus dispositivos.

Lo comentaba esta mañana con el bueno de Matu, que bromeaba con una hipotética previsión del futuro: un fanboy de Apple está esperando la cola parahacerse con el nuevo iPad XXI, y que cuando por fin llega su turno para comprarlo se entera de que Apple ya ha sacado el iPad XXII. Lo irónico de esa broma es que básicamente es una realidad hoy en día.

Apple ha lanzado el iPad 4 apenas 7 meses después de la presentación de su iPad 3, y se ha apresurado a acompañarlo de un iPad mini que no es más que un iPad 2 recauchutado. Así que tanto el iPad 3 como el iPad mini tendrán un ciclo de vida previsiblemente muy corto, y atención porque Apple planea hacer lo mismo con su smartphone: el iPhone 5S podría comenzar a producirse en diciembre y a venderse en primavera, así que quienes se han dejado 700 ‚¬ en este terminal podrían ver cómo en aproximadamente 6 meses ya están obsoletos. Está muy bien que Apple renueve sus productos, pero ese frenético ritmo -supongo que en respuesta a la competencia, que al menos en materia de smartphones ya está a la par- no beneficia a sus tradicionales usuarios.

No es la única cagada de Apple, desde luego. La catástrofe de Apple Maps, los recientes problemas en algunas de sus tiendas más representativas y la mala prensa por temas relacionados con las patentes están sacudiendo unos cimientos que hasta ahora parecían muy sólidos. Tenemos un claro efecto colateral de esos traspiés en su cotización en bolsa, porque lo normal un mes después de cualquier evento Apple es que las acciones llegaran a máximos históricos. Pero de eso nada: como seguramente sepáis, Apple se está desplomando en bolsa y ha pasado de los 700 dólares de hace apenas 2 meses -antes de la presentación de los discutibles iPads- a los actuales 540 dólares por acción.

Demasiados detalles que se están escapando al control de una empresa que por primera vez muestra fisuras.

Lo dicho. This is not Steve’s Apple.