Aunque llevo siguiendo el tema desde hace ¿años? por mi trabajo, creo que jamás había comentado nada sobre esto en Incognitosis. Pero esta columna de Jean-Louis Gassée -creador de BeOS, exdirectivo de Apple y de PalmSource- me ha animado a arrancarme y plasmar mi opinión sobre el futuro de Intel ahora que se valora con mucha mayor relevancia la amenaza que la movilidad y, como consecuencia, ARM, plantean al futuro del actual gigante de los semiconductores.

En realidad Gassée mete a un tercer protagonista en su reflexión: Apple. La empresa dirigida ahora por Tim Cook hace tiempo que inició la preparación de una nueva etapa muy suya: la independencia del fabricante de procesadores. La adquisición de P.A. Semi en abril de 2008 fue un paso fundamental para el desarrollo de chips propios que hoy en día están triunfando en sus iPod touch, iPhone e iPad, y demostró la capacidad de estos procesadores para convertirse a medio plazo (por ahora no me arriesgo a usar el “corto” plazo) en una alternativa válida a los actuales Intel que se usan en sus máquinas de sobremesa y portátiles. No es una novedad lo del rumor de un futuro MacBook Air basado en un Apple A7 o A8, por llamarlo de algún modo.

De hecho, esa amenaza es cada vez más real. A Apple no le gusta depender de nadie, y a pesar de que la relación con Intel ha sido muy provechosa -para ambas, cierto- en Cupertino probablemente quieran cortar lazos con este gigante lo antes posible para poder evitar las limitaciones (las que sean) de un partner más. Aunque ese partner sea Intel. Uno de los factores importantes de esa reflexión es, claro está, el dinero. El que ganaría Apple si solo dependiese de sí misma, y sobre todo el que dejaría de ganar Intel, que hoy por hoy tiene un margen de beneficio brutal con sus micros, algo a lo que Gassée hace referencia de forma clara y meridiana:

Intel€™s published prices range from a €œlow€ $117 for a Core i3 processor to $999 for a top-of-the-line Core i7 device. Of course, these are the publicly advertised price tags, so we can assume that Acer, Lenovo, and HP pay less€¦ but compare this to iSuppli€™s estimate for the cost of the A6 processor: $17.50.

Even if more A6 chips could be produced per wafer €” an unproven assumption €” Intel€™s revenue per A6 wafer start would be much lower than with their x86 microprocessors. In Intel€™s perception of reality, this would destroy the business model.

Pero es que Apple, por importante que sea, no es más que una porción del pastel. Y lamentablemente para Intel, la receta de ese pastel está siendo modificada. Mientras que hace 3-4 años teníamos una bonita tarta x86 y una cajita de simpáticos bombocitos ARM, ahora la tarta x86 está a punto de desaparecer del mapa porque en todos los cumpleaños los niños quieren saborear la nueva tarta ARM. La movilidad está conquistando todos los apartados, y aunque hasta ahora los micros ARM no parecen querer aspirar a ir más allá de los smartphones y los tablets, puede que los fabricantes quieran comenzar a pensar en diseños que podrían potenciar perfectamente -y eso es una realidad hoy- equipos de sobremesa y portátiles modestos.

Porque por si no os habéis dado cuenta, SoCs como NVIDIA Tegra 3 o procesadores como los Qualcomm Snapdragon S4 Pro son verdaderas bestias en movilidad que podrían ser son muy válidos para “ultrabooks” de rendimiento medio. ¿A que no sabéis que micro llevan los inminentes Microsoft Surface con Windows RT? Pues el mencionado SoC NVIDIA Tegra 3, que irá como un tiro en estos híbridos de tablet y ultrabook.

Y para mucha gente, eso es suficiente. Cuidado, Intel.