Ha habido mucho que leer sobre el iPhone 5 antes de que apareciese, y ahora que por fin ha sido presentado los artículos sobre este nuevo smartphone y sobre todo lo que rodeó al evento de Apple de ayer están por todas partes. Me he leído unos cuantos de esos artículos -recomiendo la reflexión en español de Error500.net, y la que hacen en inglés en TechCrunch- y eso me ha ayudado a darle una segunda vuelta a un evento que ayer, desde luego, ni me sorprendió a mi, ni sorprendió a nadie. Como decía un usuario en un debate sobre este tema:

People aren’t disappointed with the phone though. They’re mad at the lack of surprises.

Así es. En el debate que hay abierto queda claro que el iPhone 5 es un señor telefonazo. Lo es sobre todo si vives en Estados Unidos, porque la conectividad LTE es algo que en nuestro país no podremos disfrutar hasta dentro de un par de años. Pero solo hay que ver el vídeo del iPhone 5 para darse cuenta de lo que mucho que supone crear un dispositivo como este. La ingeniería implicada es realmente asombrosa, y aunque el vídeo no es más que otra iteración más de anteriores vídeos de anteriores iPhones, vuelve a demostrar algo que también comentaban en el citado artículo de TechCrunch:

They€™re the only ones photographing their assembly process with 29 megapixel cameras to ensure that a machine picks the exact inlet from 725 unique cuts. They€™re the only ones who spend three years working on earphones. They€™re the only ones who would go out of their way to try to re-design a device to look and act similar even though the bulk of it has largely changed.

Porque lograr un 18% de reducción del espesor del iPhone 4S es un logro formidable. Porque conseguir mantener la autonomía de la batería con una pantalla de 4 pulgadas (cierto, eso permite una mayor batería “a lo largo”, pero recordad que el espesor es menor) es notable. Y porque mejorar otros apartados (esperaba más de la cámara, pero supongo que veremos cambios al respecto en la siguiente iteración) es igualmente destacable.

Puede que el iPhone 5 sea tan solo una evolución más del iPhone pero es que aunque a muchos nos gustaría ver un nuevo diseño revolucionario, lo cierto es que ese diseño funciona, y funciona muy bien. Y Apple lo sabe. Y sabe muy bien cómo refinar sus productos, cómo pulirlos. Así que el problema no está en el hecho de que este iPhone 5 sea una evolución del iPhone 4s -si tenéis este último, yo desde luego no daría el salto, pero si si tenéis el iPhone 4- sino en el hecho de que Apple no ha logrado gestionar sus secretos.

De hecho, algo que caracterizaba a las keynotes de Apple era la capacidad de sorprender. Eso era cada vez más difícil, porque las filtraciones de fabricantes, fuentes cercanas a la industria y borrachos que se encontraban prototipos de nuevos iPhones abandonados en un bar lo ponían complicado. Así que nos hemos encontrado con un evento sin sorpresas en el tema del iPhone 5. Ni una. Todo lo que anunciaron era rumor cuasi-confirmado antes del evento, así que el evento probablemente sea recordado como un evento más. Uno de los que normalmente organiza la competencia. Y eso no debería ocurrir en Apple, una empresa con un enfermizo espíritu del secretismo que esta vez se ha visto superada por rumores y filtraciones.

No quería despedir el post sin darle al iPhone 5 lo suyo. Porque aunque sea un telefonazo como una casa, la inclusión de ese nuevo conector llamado Lightning es una jugada muy sucia a su base de usuarios, que había comprado todo tipo de periféricos y accesorios que ya no serán compatibles a no ser que uno se gaste 29 dólares (a.k.a. euros) en el adaptador de Lightning a conector de 30 pines tradicional. Otro impuesto revolucionario más de una empresa que sigue dando una de cal y otra de arena, y que lo tendrá muy pero que muy difícil ante fabricantes que últimamente no lo están haciendo nada mal en el mercado. Y para muestra un botón.