Ando algo ocupado luchando contra los guiris: sus tácticas y su savoir faire en el sitio de vacaciones en el que estoy pasando unos días son asombrosas. Lo de poner toalla en la tumbona para tenerla reservada todo el día o hacerse con los mejores sitios en el buffet matinal es un arte que dominan a la perfección. Y claro, la preparación de tácticas de contraataque no me deja publicar :)

Pasando a temas algo más serios, las vacaciones se acaban, y aunque he estado medio conectado sobre todo en Twitter he dejado bastante de lado la actualidad tecnológica. No obstante, sigo meditando sobre algunas cuestiones profesionales que en estos ratos libres resurgen. Por ejemplo, qué razones invitan a los lectores a comentar en un medio online. Hay unas cuantas tácticas cucas para animar ese apartado (como tirar de flame wars) y otras nada cucas (sencillamente, publicar un gran artículo) pero lo que me interesa no es el contenido en sí, sino los sistemas de gestión de comentarios.

Personalmente reconozco que Disqus -recientemente renovaron toda su experiencia de usuario, y la mejora es notable- es un invento genial: la magia de las cookies hace que una vez haya comentado en Disqus con mi identidad de Twitter, Facebook o Google+ ya no tenga que volver a introducir esos datos. Eso de ver mi avatar en cuanto hay un blog que hace uso de Disqus es uno de los reclamos más relevantes.

Y sin embargo, Disqus (y sus alternativas, como IntenseDebate) no está tan extendido como uno esperaría porque en CMS como WordPress lo de comentar en abierto o hacerlo bajo registro (creando una cuenta de suscriptor básica en los blogs que os interesan, o bien mediante el uso de cuentas en WordPress.com para blogs hospedados allí) se potencia desde hace años con la posibilidad de usar también nuestras identidades en Facebook, Twitter y otras redes y servicios con diversos plugins. De hecho, Facebook puso hace tiempo en juego su propio servicio propio de comentarios, que cualquier blogger puede integrar en su blog sustituyendo al sistema nativo de, por ejemplo, WordPress.

Así pues, ¿comentáis más en un blog que tiene el sistema de comentarios de Facebook, por ejemplo? ¿O preferís blogs abiertos en los que podéis mantener un anonimato total? Encuestita al canto, por si os animáis y podemos sacar conclusiones: