Internet ha hecho menos útil la memoria. No importa que no nos acordemos de un dato: una consultita con Google o cualquier otro buscador, y tendremos la respuesta al instante, y con más detalles de los que nunca hubiéramos podido recordar. Esa información publicada incluye todo ese mundo de preguntas y respuestas que se hizo famoso con servicios como Yahoo! Answers y que tiene en los foros de discusión su mejor exponente.

Para los que usamos software Open Source, los foros son casi imprescindibles. De hecho, a menudo son el único soporte (gratuito) real que podremos encontrar. Si uno se atasca con la configuración de Nginx, o con una macro de LibreOffice, o si quiere presumir de su escritorio con GNOME Shell, acude a los foros. Porque allí (normlamente) encuentra a usuarios dispuestos a responder, debatir y aclarar. Son los expertos sociables, esos que por una u otra razón siempre están dispuestos a echar un cable. Benditos sean.

Y sin embargo, son solo una ínfima parte de esos expertos que podrían ayudar -y mucho- en infinidad de temas. Lo comenta un usuario con un post fantástico titulado “The Silent Majority of Experts” en el que explica que por cada “experto sociable” -por llamarlos de alguna forma- hay muchísimos expertos silenciosos cuya sabiduría nunca podremos disfrutar:

Yes, there are many people who blog and otherwise publicly discuss development methodologies and what they’re working on, but there are even more people who don’t. Blogging takes time, for example, and not everyone enjoys it.

Así es: hay verdaderos genios en un montón de campos, y por falta de tiempo -o quizás, por timidez o un ilógico miedo al rechazo, quién sabe- ellos nunca hablan sobre sus logros, sus ideas, sus opiniones, o sus proyectos. No escriben ningún blog. No participan en foros. Estudian, prueban, analizan, e iteran una y otra vez. Y claro, esa pasión los acaba convirtiendo en expertos en su campo (sea una afición o una profesión). Conozco a alguno de esos genios tímidos -seguro que vosotros también lo hacéis-, y afortunadamente puedo empaparme de esa sabiduría silenciosa de cuando en cuando. Aprendo un poquito más de todos ellos en todo tipo de campos, y en esos momentos me limito a escuchar, preguntar dudas, y tratar de comprender. Casi como sucedería en un foro de discusión en Internet. Pero un foro silencioso y privado.

No se puede tener todo, supongo.