Soy muy, muy sensible a la mala ortografía y la mala gramática. No digo que yo esté libre de pecado, pero trato de evitar los errores al máximo, y no suelo tener piedad con quien los comete. Eso, si eres alguien con un trabajo “normal”, no es un problema. Pero cuando te dedicas a escribir y a gestionar lo que escribes/escriben la cosa se pone interesante. Porque es sorprendente la cantidad de gente que escribe de una forma espantosa y a la que no parece preocuparle en lo más mínimo el tema. Hoy en día leer los comentarios de artículos en nuestras webs en TPNet o en diarios online nacionales es asistir a un espectáculo tremebundo. Frases construidas de cualquier modo, invención de términos inexistentes, sustitución de consonantes (odio con todas mis fuerzas la ka, ”k pasa tronkos”), y sobre todo, utilización del lenguaje HOYGAN.

Ya hablé de ese lamentable lenguaje en mayúsculas hace tres años por estas fechas, y lo hice por lo mismo que hoy. Porque precisamente ayer, 28 de junio, fue -con cierta sorna, claro- el día internacional de la tecla Bloq Mayús (Caps Lock). Un día que todos los amantes de la mala ortografía -salid, salid, sé que estáis ahí- viven con especial gozo y alegría. Y un día en el que debería volver a ponerse en marcha esa vieja iniciativa (no tengo claro que fuera real) que apareció hace un par de años y con la que Google ganó muchos enteros: pretendían quitar esa tecla de los teclados de todos los ordenadores que se fabriquen en el mundo. Me he animado, casi por curiosidad, y he creado una campaña para tratar de promover la idea en Change.org (Cancelada, en vista del éxito, je). Podemos y todo eso. Ya sabéis. Así que si estáis de acuerdo con la petición, firmad. Quién sabe.

Sé que hay mucho aficionado a la tecla Bloq Mayús. Y sé que hay mucha confusión al respecto, sobre todo porque Microsoft nunca aclaró que sus sistemas operativos no son case sensitive: da igual que uses mayúsculas o minúsculas, porque el sistema operativo no las diferencia. Así que decidle a todos vuestros familiares y amigos que da igual que pongan las rutas en minúsculas, y que no deben escribir los mensajes como si estuvieran usando un telégrafo de principios del siglo XX. Da igual que pongan DIR, Dir o dIR, y no es necesario -al menos, no en la inmensa mayoría de los casos- que rellenen formularios con sus nombres y direcciones con esa mayúscula pasión. Hacedme un favor, y tratad de poner freno a ese sinsentido ortográfico y gramatical. No tengáis piedad. Luchad contra los cazurros voluntarios. A los involuntarios, claro está, llevadles al buen camino si podéis.

Podemos ganar la batalla. No desfallezcáis.