Estoy encantado con mi MacBook Air. Lo dije cuando lo compré, lo repetí cuando hice balance un año después, y lo mantengo ahora. Ha sido el portátil perfecto para mi (o casi), y durante todo este tiempo se ha convertido en un compañero irreemplazable tanto el trabajo como en el ocio. Lamentablemente lo compré en mal momento, porque apenas 6 meses después aparecerían los MacBook Air renovados, con mejores procesadores y el mismo precio. Ley de vida. Normalmente no me plantearía cambiar de portátil tan rápido, pero hay demasiados factores interesantes para ese posible cambio.

El primero de ellos es el hecho de que efectivamente el MacBook Air no es especialmente potente. Normalmente no me importa, pero si todo va como espero puede que el ordenador de sobremesa que utilizo normalmente acabe cambiando los papeles con el portátil. Así, el PC podría convertirse “en mi otro ordenador”, para dejar uno de esos MacBook Pro que están a punto de presentarse como equipo para casi todo, incluidas tareas algo más heavies como la edición de vídeos en las que ando a mi pesar bastante descolgado.

El segundo, el hecho de que los MacBook Pro prometen mejoras importantes en todos los apartados. Para empezar, desde luego, en sus pantallas, que con toda probabilidad estarán dotadas de tecnología Retina Display (imaginaos una resolución de 2.880×1800 en una pantalla de 15 pulgadas, con 220 píxeles por pulgada, el doble que los actuales), algo que supondrá un salto notable en la definición de la imagen. Para muestra este botón, en el que se revela uno de los nuevos iconos que Apple usará en su sistema operativo. Me asusta el impacto de dichas pantallas en la autonomía del equipo, pero Apple ha resuelto ese problema en los nuevos iPad, y es de suponer que no descuidarán ese apartado en los MacBook Pro. Pero es que además los nuevos MacBook Pro integrarán (según rumores) los nuevos micros Ivy Bridge, gráficas NVIDIA GeForce GT 650M, unidades SDD e incluso puertos USB 3.0 (menos creíble) y un diseño más fino que sus predecesores, algo importante dado que valoro muy mucho las dimensiones y peso de estos equipos.

Demasiados caramelos para alguien tan goloso como yo. Mal me veo, sobre todo si el modelo de 15 pulgadas sale por 1.800 dólares, que es el precio del modelo de 15 pulgadas “básico”. Teniendo en cuenta todas las novedades, sería complicado que Apple pudiera bajar de ahí.