Llamadme anticuado, pero uso un PC de sobremesa todos los días. Es una máquina que me hice a medida y que en su día estaba muy bien, aunque el paso del tiempo para estos cacharros es cruel, lo que ha hecho que ahora esté en un discreto nivel medio de potencia y prestaciones. Eso no me importa demasiado: me permite hacer casi todo lo que necesito mucho más rápido que en cualquier otra plataforma -y aquí incluyo a mi admirado MacBook Air- y además me hace sentirme cómodo. No sé. Confortable.

Sin embargo, hay muchísima gente que prescinde del PC y que utiliza el portátil como ordenador principal. Los docks y la utilización de adaptadores y conectores o tecnologías inalámbricas permite enchufar el portátil a nuestros cómodas pantallas, ratones y teclados para disfrutar de sesiones de trabajo y ocio que no tienen nada que envidiar a las que ofrecen los PCs (en muchos casos). Pero lo gracioso -o no tanto para los fabricantes tradicionales de PCs- es el hecho de que ese paradigma de llevar el PC de sobremesa a todas partes está yendo más allá, y ahora hasta los tablets son para algunos el pilar de su vida digital. Ese uso del tablet como portátil no tiene por ahora mucho sentido para mi, pero la cosa cambia cuando uno está en casa, en su mesa con un ratón, teclado y pantalla y con los que el tablet se puede convertir en una interesante solución para casi todas esas necesidades digitales, incluso a la hora de crear -y no consumir, que es lo que se hace con estos cacharros- contenido.

Y sin embargo, ya podéis iros olvidando de estas chorradas, porque hoy me he dado cuenta de dónde nos dirigimos. El próximo paso de la informática de sobremesa y consumo no es el que puedan aportar los ultrabooks -qué chulos son, no lo niego- o los tablets con micros quad-core que están por llegar. No.

Porque tu próximo PC de sobremesa podría ser tu smartphone.

Y es que hoy me he encontrado con un vídeo que ha aparecido en mi cuenta de Google+ en el que un usuario mostraba cómo su Galaxy Nexus (quiero uno, ¿quién me lo regala? ) podía comportarse como un PC de sobremesa “decente” gracias al uso de sus puertos de expansión.

El chico resuelve el problema conectando su Galaxy Nexus a una monitor convencional a través de su conexión microUSB y un adaptador a HDMI, y conectando también por Bluetooth un teclado (de Mac) y un Apple Magic Trackpad que es especialmente interesante para este escenario ya que hace más natural el manejo de Android y de su interfaz táctil desde este touchpad para ordenadores de sobremesa. Atentos al vídeo:

El funcionamiento de la solución, como podéis comprobar en el vídeo, es fantástica, pero evidentemente tiene sus pegas para los que entramos en la categoría de “power users” y que necesitamos de un escritorio completo y no uno pensado para usuarios móviles. Pero es que ese hándicap estará solventado con una plataforma que de repente se ha convertido en la más prometedora para mi del panorama informático para los próximos meses.

Windows 8.

Así es: ya he comentado anteriormente que mientras que Apple ha separado su sistema operativo móvil de su sistema operativo de escritorio -aunque admito que Lion aporta algunas cosillas curiosas de iOS-, en Microsoft han apostado por una plataforma única. Windows 8 funcionará con el mismo código en tablets, en smartphones y en PCs y portátiles.

Y por si no lo habéis pillado todavía, eso significa que ese futuro cojo-smartphone con Windows Phone 8 Apollo (o con lo que esté por venir) podrá convertirse en vuestro PC de sobremesa, y podréis utilizar exactamente las mismas aplicaciones y tener exactamente la misma experiencia que tenéis ahora mismo en vuestros PCs con Windows 7.

Un plataforma universal. Una tienda de apliaciones única y válida para PCs, smartphones y tablets.

Brillante, joder. Brillante.