Cuando la Xbox fue lanzada en Estados Unidos el 15 de noviembre de 2001 yo ya llevaba un par de años en el laboratorio técnico de PC Actual, y el mundo de los videojuegos tenía bastante cobertura en aquella época. Una época, por cierto, que Sony -con permiso de Sega y Nintendo- parecía tener dominada con su PlayStation y su PlayStation 2, y nadie confiaba demasiado en las posibilidades de una consola desarrollada por una Microsoft que parecía estar pez en el tema.

De hecho, la Xbox comenzó su andadura tímidamente. Títulos como Halo demostraron que el concepto de “un PC dentro de una consola” de Microsoft tenía muchas ventajas, sobre todo porque las facilidades para los desarrolladores eran obvias. Pero en mi opinión hubo otro factor esencial en el éxito de la consola de Microsoft:

La piratería.

La Xbox se puedo hackear desde muy pronto, y eso le dio una popularidad adicional. No todo el mundo pirateaba, desde luego, pero eso hizo que se vendiesen más consolas y que a la larga se desarrollasen más juegos. Curiosamente, la piratería no acabó con la consola -como sucedió con la PSP- sino que pareció darle un empujón muy de agradecer para ir comiéndole el terreno a una PlayStation 2 para la que también había piratería, pero cuyos títulos eran más complicados de desarrollar, y a las consolas de Nintendo como la GameCube, que en aquel momento usaba CDs.

Yo compré la Xbox en 2002, y la disfruté a tope durante bastantes años con juegazos y sagas como Dead or Alive, Ninja Gaiden, FIFA, Halo o el grandioso Top Spin. Los juegos acabaron dejando de ser competitivos con los de los PCs, que evolucionaba en su hardware sin límites, pero cuando eso ocurrió los desarrolladores independientes del mundillo Xbox se sacaron de la manga un as: convertir la consola en un completo y fantástico Media Center a través del proyecto XBMC que más tarde daría el salto al PC.

A ese lento caminar de la Xbox se le fueron sumando muchos aciertos, de los cuales el más importante fue, sin lugar a dudas, Xbox LIVE, un servicio online que hoy en día utilizan 35 millones de usuarios -yo entre ellos- y que ha ido más allá de los juegos para comenzar a distribuir contenidos multimedia.

Puede que la Xbox nunca llegara a superar en popularidad a la PlayStation o PlayStation 2, pero aún perdiendo esa batalla -y mucho dinero en el camino, Microsoft la vendió por debajo de su coste de fabricación durante años- sembró la semilla de una Xbox 360 que le ha dado la vuelta a la tortilla: hoy en día la nueva consola de Microsoft es líder en el mercado, y el catálogo de juegos de la Xbox 360 es fantástico, y, en mi opinión, superior al de la PS3.

Felicidades a Microsoft y a la Xbox por esa constancia, ese largo trabajo tan bien llevado a cabo y todos esos grandes momentos que nos ha (me ha) hecho vivir. Ojalá otros productos de este segmento nos dieran tantas alegrías como ha dado la Xbox en esos 10 años. Y esperemos que nos dé otros tantos en los próximos 10. Por cierto, no os perdáis un fantástico artículo de VentureBeat en dos partes (primera, segunda) el que podremos descubrir cómo se fraguó el nacimiento de la Xbox.