Archive for octubre, 2011
Hace casi tres años que venía usando el ratón Microsoft Explorer Mouse, el primero de los modelos de ratones de Microsoft que incluía su tecnología Bluetrack, pero pronto me di cuenta que esa gran óptica del ratón no era lo que me cautivó: fue su ergonomía. No es que haya probado muchos ratones -ni siquiera en la etapa de PC Actual, no prestaba demasiada atención a estos dispositivos- pero está claro que si te acostumbras a un buen ratón o a un buen teclado notarás el cambio cuando no lo tengas.
Es lo que me pasó hace cosa de un mes. Mi Explorer Mouse dejó de funcionar inexplicablemente, y tuve que sustituirlo con un ratón que tenía guardado en el cajón. Creedme si os digo que mi productividad bajó de forma notable. Un detalle aparentemente tan estúpido como el del ratón hizo que no solo me sintiera incómodo y extraño, sino que las tareas típicas de mi labor profesional tardaran más en ser completadas.
El problema no solo es la costumbre, claro, es la ergonomía. Hay toda una ciencia detrás de la ergonomía de los ratones, que pueden llegar a tener formas realmente espectaculares -aquí los trackballs son especialmente interesantes- pero está claro que la ergonomía tiene que adaptarse a cada uno, así que el ratón que es perfecto para mi puede no ser ni mucho menos perfecto para otra persona. De hecho, tengo las manos bastante grandes, así que cuando traté de buscar un sustituto (pagando), lo hice investigando específicamente ratones para manos grandes.
¿Cuál fue el resultado de esa búsqueda?
Impresionante el artículo que se ha currado un blogger llamado Michael Degusta que en su blog “The Understatement” ha publicado una fantástica recopilación de actualizaciones para dispositivos Android. La gráfica deja claras las consecuencias de la filosofía de Android y sobre todo de las operadoras responsables de los dispositivos que disfrutamos todos los días. El principio básico: una vez compras un smartphone con Android, puedes irte olvidando de acceder a actualizaciones del sistema operativo.
La fragmentación del mercado Android es evidente, y una de las razones es precisamente ese lamentable soporte que reciben los clientes de estos smarphones. Teniendo en cuenta que los iPhone, iPhone 3G, iPhone 3GS e iPhone 4 siguen estando soportados (aunque con limitaciones en el caso de iOS 5 y las últimas ediciones de iOS 4) es impresionante que a excepción de un par de modelos, todos los teléfonos Android de 2008, 2009 y 2010 no se puedan actualizar de forma oficial a nuevas versiones de Android.
Obviamente los frikis tenemos la capacidad de instalar ROMs personalizadas, pero esto es tabú para el 99% de los usuarios, que dependen totalmente de las operadoras para acceder a esas actualizaciones. El panorama no parece que vaya a cambiar en el futuro, y desde luego esta es una importante desventaja para Android, mientras que tanto los iPhone como los Windows Phone parecen tener el tema relativamente controlado. Mal rollito, Google. Por cierto, tenéis la impresionante imagen que se ha currado este chico a continuación.
Lo comentaba hace poco: el salón de casa es uno de los últimos grandes pasteles de la electrónica de consumo que nadie ha conquistado con claridad. Por más soluciones que tenemos en el mercado, ninguna parece la definitiva. Pero eso podría cambiar con esos rumores que están surgiendo a raudales gracias a la biografía de Steve Jobs, que se está vendiendo (y descargando, doy fé) como rosquillas, y en la que hay un montón de comentarios que perfilan algunos proyectos de futuro de Apple, que ya lleva tiempo intentando el asalto con sus modestos Apple TV.
Según uno de esos comentarios, Jobs le habría confesado a su biógrafo que al fin había dado con la clave para fabricar la televisión perfecta. “Se sincronizaría de forma transparente con todos tus dispositivos y con iCloud. Tendría la interfaz de usuario más simple que podrías imaginar”, afirmaba Jobs, que por lo visto puso a trabajar en el proyecto a Jeff Robbin, el ingeniero software que en 2000 se hizo cargo de iTunes.
Este es probablemente uno de esos productos que veo claros en la estrategia Apple. Y no creo que tarden mucho en lanzarlo. Con el éxito de sus iPads, de Airplay TV -que podría tener un papel protagonista, como dice este blogger- de iOS 5, y por lo visto, de Siri, podríamos encontrarnos muy propio con una “televisión inteligente” que combinaría todos esos ingredientes que poco a poco ha ido cultivando Apple.
Tienen iTunes. Tienen iOS 5. Tienen Siri. Tienen acuerdos preferentes con fabricantes de paneles. Y sobre todo, tienen dinero a raudales.
Más claro, agua.
Aburrida de pelotas ha debido ser la keynote -un compi andaba por NokiaWorld esta mañana- de Nokia en NokiaWorld 2011, porque se esperaban muchas novedades y momentos casi equiparables a los “One more thing” de Apple ante la importancia de la llegada de los primeros terminales de Nokia basados en Windows Phone 7.5. Pero no.
Lamentablemente, la presentación ha sido muy poco interesante, y los modelos presentados -sobre todo el tope de gama- son bastante decepcionantes. Teniendo en cuenta que Nokia es ahora la niña mimada de Microsoft en cuanto a telefonía móvil, esperaba mucha más integración, muchos más avances tecnológicos y muchas más sorpresas de un fabricante que como no despierte lo va a tener muy complicado.
El Nokia Lumia 800 no es más que un N9 -que estaba gobernado por MeeGo, y que fue anunciado en junio de 2011- al que se le han mejorado algunos componentes hardware y se le ha instalado de serie Windows Phone 7.5 Mango. La demostración de uno de los directivos de Nokia no ha sido más que una presentación de las novedades que ya conocíamos de Mango, y el terminal, aunque no está mal, no es más que una reutilización de un diseño ya completado.
De hecho, la versión “pobre”, el Nokia Lumia 710, es igualmente decepcionante -aunque su precio de 270 € probablemente lo hará competitivo- pero lo que deja clara la orientación de Nokia es que siguen presentando terminales baratos y cutres -eso sí, sobre todo dirigidos a países en vías de desarrollo- basados en Symbian.
Nokia y Microsoft anunciaron su acuerdo en abril de 2011. Seis meses después tenemos un terminal que no es más que un refrito del N9 que ya tenían, y otro que es bastante cutre. ¿Eso es todo, Nokia? Buf.
Ayer se cumplieron diez años del lanzamiento de Windows XP, el sistema al que Microsoft calificó como “su mejor sistema operativo de todos los tiempos”. Ciertamente lo fue, sobre todo después de un par de Service Packs que convirtieron a XP el sistema operativo más exitoso de Microsoft en toda la historia. El que más convenció. El que más se pirateó -días antes en PC Actual ya rondaban copias no oficiales, lo recuerdo como si fuera hoy-. Y el que, casi inexplicablemente, más longevo ha resultado ser.
Diez años después la presencia de Windows XP es asombrosamente alta. Según los últimos datos de Net Applications, Windows XP está aún presente en el 50,50% de los ordenadores de todo el mundo. Una de cada dos personas siguen usando XP, mientras que Windows 7 tiene un 32,42% de cuota y Windows Vista -otro que sorprende- dispone aún de un 9,09% de cuota.
¿Por qué la gente sigue usando Windows XP? Supongo que la razón es simple: para la mayoría de la gente (o más bien, para la mitad de la gente) Windows XP es suficientemente bueno. No encuentran razones válidas para gastar dinero en actualizar sus equipos, sobre todo porque, efectivamente, Windows XP funciona razonablemente bien para mucha gente. No puedo más que respetar la decisión de esos millones de usuarios que demuestran día tras día que Windows XP fue -y probablemente es- el mejor sistema operativo que se gestó en Redmond. Sobre todo si uno actualiza ciertos elementos clave (sí, te estoy mirando a tí, IE6). Por cierto, buen homenaje el que le han rendido en Technologizer.
Los que teletrabajamos creo que tenemos bastante claro que esto de currar desde casa es un lujo con muchas desventajas: nuestros turnos no tienen nada que ver con esas tradicionales jornadas laborales de 9 a 5, y luchamos a menudo por tratar de defender una realidad que muchas empresas españolas (y sus directivos) no quieren ver: no importan las horas, importa la productividad.
Es precisamente de lo que habla un joven diseñador web indio que en su blog se preguntaba el porqué de las jornadas laborales de 9 a 5, que por supuesto son adecuadas -pero no imprescindibles- para ciertos sectores, pero que desde luego no lo son para otros:
Knowledge work solely depends on creativity of the workers. But, still some how, knowledge work-places got modeled around factories. Employees had to work 9-5, be creative between 9-5, and go home.
This is a problem, We cannot schedule brain to be creative at any given time.
La idea es un poco perrofláutica, pero la conclusión -siempre que uno sea medio responsable- es totalmente razonable. No importa qué jornada de trabajo haga uno. Ni siquiera importa la cantidad de horas que uno trabaje. Importa la producción.
Por eso cada vez creo más en la meritocracia y en el trabajo por objetivos, que si fuesen aplicados en este país de escaqueaos y de gente que echa muchas horas delante en su puesto (con mucho Facebook, muchos caféses, muchos fitis y mucho cotilleo estúpido) probablemente harían que nos fuera bastante mejor.
Pero qué va. Los inútiles a menudo están en el poder, así que será difícil que promocionen a gente que haría que se les acabase el chollo.
(Imagen: Day At The Office, por billyunderscorebwa para DeviantArt)
Hace aproximadamente año y medio que soy usuario de Android. Y debo confesar que no soy un usuario convencido. Android me gusta, me parece que tiene cosas fantásticas, pero como ya indiqué en mi análisis de usabilidad de Android vs iOS, la batalla en aquel momento la ganaban los iPhones. Demasiado a su favor: un solo dispositivo a la venta, control total de la experiencia de usuario de Apple, y el tradicional “my way, or the highway” (son lentejas, vaya) de Apple. Android da demasiadas libertades, tanto a fabricantes -que se apresuran a meter su propia mierda raudos y veloces, como ya hacían con Windows- como a los usuarios, que en su esfuerzo por mejorar esa experiencia de usuario provocan una fragmentación que complica la unificación de ideas en la interfaz, para bien o para mal.
Sea como fuere, Android no enamora. Lo explicaba muy bien un usuario tradicional del iPhone que ha pasado 4 meses tratando de cogerle el gustillo a un Nexus S (un terminal sensiblemente superior a mi HTC Desire), y que se preguntaba por qué la gente usa Android
I approached this experiment with a lot of questions, the primary of which was quite simple: why do people use Android? I had my own preconceived answers — they dislike Apple or couldn’t get an iPhone for one reason or another — but I dove in with an open mind regardless. After over four months of Android 2.3 on a Nexus S, I’m left mostly answerless.
Bueno, en mi caso comencé a usar Android porque las barreras que imponía el uso de los iPhone me acabaron cansando. Eso no quiere decir que no me gustara el iPhone: como en muchos otros apartados, la experiencia de usuario era excelente. Pero que me dijeran todo el rato el caminito por el que tenía que ir me hartó. Hoy por hoy no hay grandes diferencias a nivel hardware, pero Android sigue estando un peldaño más abajo que iOS en usabilidad y en consistencia. Pero puede que eso cambie con Android 4.0 Ice Cream Sandwich (ICS).
Porque está claro que el iPhone enamora, pero Android, hasta la fecha, no. ¿Y Android 4.0? ¿Logrará enamorarnos?
El iPhone 4S se está vendiendo como rosquillas (el doble de rápido que el iPhone 4), y su característica más destacada para todos los medios es Siri, ese asistente que reconoce órdenes de voz y nos contesta de forma bastante ocurrente, acertada e incluso con cierta ironía en ocasiones. La inteligencia artificial de este sistema parece estar basatnte lograda para esta primera iteración de Siri, y de hecho han surgido todo tipo de artículos e incluso webs (como esta tan simpática llamada “Shit that Siri Says“) en los que este aspirante a convertirse en HAL 9000 es absoluto protagonista.
Lo curioso es que el tema del reconocimiento de voz se haya puesto de moda justo ahora. Porque, niños y niñas, el reconocimiento de voz no es nuevo. Hace años que está disponible para PCs y portátiles, y Google lleva tiempo ofreciendo su Búsqueda por Voz y sus Acciones de Voz, incluso en el navegador. Pero como dicen en TechCrunch con bastante acierto, la diferencia entre lo que había y Siri es importante:
So if the stuff Siri is doing is old, and if others did do it FIRST, then why is everyone so damn excited about the feature?
There are a few reasons. But the simplest answer is one that has played out time and time again over the past several years: Apple did it right.
¿Sólo eso? ¿Simplemente, Apple lo hizo bien? Eso parece, desde luego. Igual que ocurrió con los reproductores de MP3 -sí, sí, existían antes de los iPod, recuerdo aquellos Archos Jukebox 6000-, igual que ocurrió con los smartphones -ay, Microsoft, cómo la cagaste-, o con los ultraportátiles -los VAIO Z llevan años en el mercado, pero eran tan chulos como prohibitivos-. Apple cogió tendencias y tecnologías que no acababan de funcionar, y consiguió que funcionasen.
Y eso es lo que ha hecho con Siri. La cuestión es: ¿acabaremos usando órdenes de voz en todo momento?
Llevaba tiempo sin engancharme a una serie: Mad Men fue mi último descubrimiento, y de hecho me costó cogerle el gustillo. Atrás quedaban House, The Office (US), Chuck, How I met your mother, y por supuesto, las primeras temporadas de las series que lo cambiaron todo: Heroes, Lost y Prison Break. Ya no se hacían series como hace unos años, o eso parecía, porque no encontraba ninguna que me convenciese. Probé con Dexter (no está mal, pero no me acaba de enganchar), Weeds (lo siento Víctor, es bastante petardo, lo que más mola es la canción del principio y sus múltiples versiones), con Fringe -se les ha ido la olla, como a los de Lost- y me vi la primera temporada de Juego de Tronos (no está mal, pero esperaba mucho más), y a partir de ahí me empezó a dar un montón de pereza ver nuevas series. ¿Estaba realmente todo inventado?
Pero entonces llegó Modern Family, una serie que lleva dos temporadas completas y una tercera en emisión ahora mismo, y me volví a enganchar. El primer capítulo (S101) engaña un poco, es como si no hubieran querido arriesgar demasiado. Pero a partir de ahí, la cosa va a mejor en cada capítulo. Me he fundido la mitad de la primera temporada en dos noches, así que supongo que la semana que viene a estas alturas me habré quedado sin capítulos.
¿Cuál es el secreto de esta serie? Pues retratar la realidad de una familia americana más bien peculiar pero que no dista mucho de lo que pueda ser una familia cualquiera. Y hacerlo con un guión fantástico. Y con unos protas estupendos (y unas protas estupendas, cada una en su estilo). El rollo de las cámaras en modo The Office, con confesiones de los protagonistas en mitad del capítulo y ese rollo de “sé que la cámara me está siguiendo” le da ese aire simpático y que además da pie a muchas bromas internas de los actores, como si tuvieran su pequeño momento de confesiones, confesiones. Si no la habéis visto, ya sabéis. Recomendada. Y si conocéis alguna que con lo que he puesto pueda gustarme después, ¡acepto sugerencias a tope!
No me convenció Ubuntu 11.04 Natty Narwhal. La inclusión de Unity casi de repente, sin prácticamente opciones para utilizar un escritorio que ya todos teníamos dominado fue más bien arriesgada. Muchos linuxeros y sobre todo ubunteros se quejaron de ese cambio radical en la interfaz, igual que se quejaron -en este caso, no los ubunteros- cuando apareció en Linux KDE SC 4.0, un entorno que también dio mucho que hablar y que en cuyo lanzamiento no se habían pulido muchas cosas.
Unity ha generado muchas críticas, y desde luego su estado en Ubuntu 11.04 estaba lejos de ser el ideal para una distribución tan popular. Pero afortunadamente a esa Natty Narwhal, que podríamos clasificar casi como el Windows Vista de Canonical (que además, era demasiado parecida a Mac OS X), le ha seguido Oneiric Ocelot -tenéis el anuncio oficial aquí, y aquí la descarga-, que obviamente vendría a ser Windows 7. Aprendiendo de los errores, con un entorno más cuidado, y con muchos de los motivos de queja atajados y solucionados. No solo en Unity, sino en la integración de GNOME 3 y, por tanto, en su soporte para GNOME Shell, una interfaz que a mi parecer está mejor resuelta y que de hecho estoy usando mientras escribo estas líneas.
Llevo semanas usando de cuando en cuando las versiones preliminares de Oneiric Ocelot, pero está claro que la versión final es la que realmente importa, y en Canonical han cumplido con ese importante objetivo de calmar los ánimos. Puede que en Natty muchos renegaran de Ubuntu, pero creo que Oneiric va a hacer a muchos ubunteros volver al redil. A falta de que publique un análisis más extenso en MuyLinux -que no tardará demasiado, y que seguirá al que hice de Natty Narwhal- la primera impresión es, desde luego, prometedora.
Y tranquilizadora, que no es poco.











