Ayer Facebook presentó grandes novedades en su red social. El creador de esta red social, Mark Zuckerberg -qué raro es el tío, quien lo haya visto en la keynote seguro que coincide-, llevó la batuta en un evento que disfrazó la mayor de sus novedades. Mientras muchos aplaudían el nuevo sistema de perfiles, TimeLine, otros reflexionaban sobre OpenGraph, ese gran pilar del control que no tiene nada de ‘Open’ y que Facebook quiere imponer sobre los usuarios de su red social.

No estoy exagerando: Facebook está desarrollando una Internet paralela para sus usuarios. Que son ochocientos milloncejos de seres humanos, ahí es nada. La idea: que todo lo que veas, lo veas dentro de Facebook. Revistas. Libros. Películas. Música. Contenidos. Los pactos con productores de vídeos, de medios, de música o de libros harán que podamos hacer lo mismo dentro de Facebook que hacíamos fuera. Con una ventaja teórica, claro. Que todo lo que hagamos dentro de Facebook quedará registrado automáticamente. Qué-mie-di-to.

Muchos de los medios profesionales lo han dejado claro -Wired o Slate nos alertan- pero si queréis un buen análisis en castellano, Antonio ha apuntado como siempre muy buenos detalles en Error500.net. Un pelín benevolente con sus conclusiones, debo decir, porque aunque al final sea el usuario el que decida si quiere estar dentro o fuera de Facebook, esto no hace más que confirmar la visión de ese jardín amurallado de Facebook que acaba de añadir a sus murallas un par de vallas electrificadas, un foso y unas torretas con francotiradores esperando a los incautos que quieran escaparse.

Me da igual lo llamativo que sea Timeline. Reconozco que es una forma muy chula -sorprendente bien diseñada para ser Facebook- de que los usuarios puedan acceder a los datos de su perfil fácilmente, pero es que esa característica, llamada a atraer a los nuevos y viejos usuarios, no hace más que de cebo para atraernos a una Internet paralela. Una dentro de Facebook.

Esa es la razón por la que -por el momento- soy un usuario bastante contento con Google+. Los contenidos siguen estando donde han estado siempre, y Google+ solo es un medio de compartirlos, no el receptáculo al que debemos acudir para disfrutarlos. Ya se encargará la API de Google de ofrecernos cosas que hoy vemos en Twitter -que los medios y desarrolladores dispongan de un canal más para que los usuarios les sigan desde Google+- pero mientras tanto al menos Google+ es consecuente con la misión que -yo creo- debe tener una red social.

Que no es la de sustituir a Internet.