Archive for septiembre, 2011

Amazon podría comprar Palm y resucitar (de nuevo) a webOS

Lo comentaban ayer a última hora en VentureBeat: Amazon podría estar en negociaciones con HP para recomprarle Palm, una empresa que Hewlett-Packard compró por 1.200 millones de dólares en la primavera de 2010 para tratar de sacar partido de su producto estrella, webOS. No lo han conseguido, pero Amazon -para algunos analistas, la nueva Apple- podría hacerlo.

Lo cierto es que los rumores tienen sentido, porque Amazon podría dotar a webOS de algo que HP no podía: un impulso propio para que los desarrolladores y usuarios se vieran atraídos por esa nueva plataforma. La empresa de Bezos ya ha puesto en marcha su propio Android Market, y podría hacer lo mismo con webOS. Eso, unido a su oferta de contenidos, le permitiría a Amazon contar con lo que Apple ya tiene:

Un ecosistema software y hardware totalmente controlado por ellos.

Como diría Jobs: Boom.

La libertad, irónicamente, es el mayor problema de Linux

Lo comentaba hace un par de días en MuyLinux, donde se centra toda esa actividad linuxera mía que antes tenía sitio en Incognitosis. Hoy en día uso Linux un poquito menos cada día, en parte porque me siento cómodo con Mac OS X en el MacBook Air, con Windows 7 en mi PC de sobremesa, y en parte también porque los últimos cambios en mi distro preferida -Ubuntu- no me han convencido.

Pero el post no está dedicado a hablar sobre Ubuntu y sobre lo mucho que Shuttleworth parece querer copiar de Apple. Está dedicado a unas declaraciones de Miguel de Icaza, toda una personalidad del mundo Open Source, que hace poco hablaba sobre Linux en el escritorio.

Para ser sincero, con Linux en el escritorio, las ventajas del Open Source han jugado contra Linux en la forma en la que se siguen rompiendo cosas. No solo hay incompatibilidades entre Red Hat, Ubuntu o SUSE, sino que incluso existen entre la misma distribución. La Ubuntu de esta semana es incompatible con la que teníamos hace nueve meses. Y hay múltiples ediciones, la versión KDE, la versión GNOME…

Cuando cuentas las aplicaciones realmente importantes que existen para Linux en el escritorio, probablemente solo llegues a poder nombrar 10. Si te esfuerzas, puede que llegues a nombrar 20. Hemos conseguido hacerle la vida imposible a los desarrolladores en cada etapa del camino, destrozando las APIs continuamente.

Me guste o no, De Icaza tiene más razón que un santo. La fragmentación que existe en Android es un chiste si la comparamos con la fragmentación de Linux. No solo por la cantidad de distribuciones existentes, sino porque versiones de hace años coexisten con las modernas versiones actuales. Eso solo lleva a una conclusión: problemas.

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Esta es la forma de triunfar. Amazon ha presentado hace un par de horas sus nuevos dispositivos móviles, y entre ellos ha brillado con luz propia su Kindle Fire, un tablet con pantalla IPS (toma) de 7 pulgadas, CPU dual-core (bajita de vueltas), 512 Mbytes de RAM y 8 Gbytes de almacenamiento interno (especificaciones completas aquí). No se necesita más, y el equilibrio es perfecto para su precio: 199 dólares. Si este tablet no puede con el iPad, ya no sé cuál podrá.

Esta pequeña maravilla de Amazon está gobernada por Android, aunque la interfaz está tan toqueteada por Amazon que habrá que ver qué se puede hacer y qué no con este dispositivo. De momento, nada de acceso al Android Market de Google, y es de esperar que pongan difícil lo de rootearlo. Pero esa será sin duda una de las grandes bazas del Kindle Fire: seguramente no tardaremos demasiado en ver procesos para meter firmwares personalizados como ya hacen los usuarios de smartphones Android y de algún que otro tablet, y ahí será donde muchos frikis tendrán a este tablet como su verdadera navaja multiusos frente al mucho más caro iPad 2.

Hace tiempo comentaba que si tuviera que comprar un tablet me decantaría por el NOOKcolor. Pero si tuviera que tomar la decisión ahora, de cabeza me iría al Kindle Fire, que tiene un pintón tremendo y que sobre todo tiene un precio que por fin es justificable para lo que nos da un tablet. Pero claro, Amazon puede hacerlo: tendrán poco margen de beneficio con el hardware, pero ay amigo, se van a hacer ricos con la venta de contenidos para estos dispositivos. Si tenéis pasta para invertir, igual deberíais meterla en Amazon (¡no me hago responsable!)

¿Podrá Amazon robarle la cartera a Apple y a su iPad?

Parece la gran esperanza blanca. Allí donde han fracasado los grandes de la industria Android (con Samsung a la cabeza, y eso que el Galaxy Tab no está tan mal) podría triunfar Amazon, que mañana -según todos los dimes y diretes- prepara el lanzamiento de un tablet propio, con nombre en clave “Hollywood” y al que en TechCrunch llaman ya el Kindle Fire. Pero si los demás han fracasado, ¿por qué Amazon podría triunfar?

Pues desde luego no por el hardware. Y ni siquiera por el software, que por lo visto será una versión de Android a medida. Si pueden triunfar -y yo diría que tienen unas cuantas papeletas, aunque no sé si tantas como para amenazar el poderío del iPad- es por su gigantesca infraestructura de distribución de contenidos. A Amazon la conocemos por los libros, pero hace mucho que están distribuyendo audio y vídeo como quien no quiere la cosa.

Su tablet podría convertirse en el compañero perfecto de todos esos servicios de distribución. Eso, conjugado con un Android que va pillándole el tranquillo a los tablets -dicen que Android 4.0 Ice Cream Sandwich será la pera- podría resultar una combinación ganadora. Y si le sumamos los datos de Apple Insider, desde donde afirman que el rumoreado tablet costará en su Bill of Materials (BoM) 180 dólares y lo venderán por 199 dólares, tenemos un dispositivo prometedor.

Si no cierran demasiado el software -y en eso Amazon es un poco maquera- podríamos estar ante un verdadero aspirante al trono de los tablets, un mercado que sigo viendo con bastante escepticismo, pero que hay que reconocer que está curiosete hoy en día.

Google Drive inminente, Dropbox (y demás), temblando

Hace años que se habla de un servicio de almacenamiento online de Google. El célebre GDrive o Google Drive nunca apareció en el mercado, pero parece que ahora sí podría hacerlo por fin. Desde luego la captura que se ha filtrado con el servicio en funcionamiento -casi como una extensión de Google Docs- deja claro que la posibilidad existe, y aunque solo fuera un hoax, Google haría mal en no ofrecer un servicio de este tipo.

Sobre todo porque parece que Google Drive llegará con ese ingrediente mágico del que hasta ahora pocos habían hablado: la sincronización. Tus datos siempre disponibles, y siempre con la última versión de extremo a extremo. La comparación con Dropbox -cuya popularidad yo cuestionaba hace tiempo- es inevitable, como también lo es el comentario sobre el peligro que Google Drive plantea a Dropbox y al resto de alternativas del mercado en este singular segmento.

Probablemente los usuarios de Dropbox sigan usándolo durante un tiempo, pero si los precios de Google son tan competitivos como se rumorea, y sus prestaciones tan notables como las que ofrecen en otros casos -y el almacenamiento online no creo que les plantee muchos problemas técnicos- la gente de Dropbox lo tendrá muy, muy complicado para subsistir con el tirón y la inercia que tiene Google en todo lo que huela a Internet.

Facebook y su plan maestro para sustituir a Internet

Ayer Facebook presentó grandes novedades en su red social. El creador de esta red social, Mark Zuckerberg -qué raro es el tío, quien lo haya visto en la keynote seguro que coincide-, llevó la batuta en un evento que disfrazó la mayor de sus novedades. Mientras muchos aplaudían el nuevo sistema de perfiles, TimeLine, otros reflexionaban sobre OpenGraph, ese gran pilar del control que no tiene nada de ‘Open’ y que Facebook quiere imponer sobre los usuarios de su red social.

No estoy exagerando: Facebook está desarrollando una Internet paralela para sus usuarios. Que son ochocientos milloncejos de seres humanos, ahí es nada. La idea: que todo lo que veas, lo veas dentro de Facebook. Revistas. Libros. Películas. Música. Contenidos. Los pactos con productores de vídeos, de medios, de música o de libros harán que podamos hacer lo mismo dentro de Facebook que hacíamos fuera. Con una ventaja teórica, claro. Que todo lo que hagamos dentro de Facebook quedará registrado automáticamente. Qué-mie-di-to.

Muchos de los medios profesionales lo han dejado claro -Wired o Slate nos alertan- pero si queréis un buen análisis en castellano, Antonio ha apuntado como siempre muy buenos detalles en Error500.net. Un pelín benevolente con sus conclusiones, debo decir, porque aunque al final sea el usuario el que decida si quiere estar dentro o fuera de Facebook, esto no hace más que confirmar la visión de ese jardín amurallado de Facebook que acaba de añadir a sus murallas un par de vallas electrificadas, un foso y unas torretas con francotiradores esperando a los incautos que quieran escaparse.

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La vida a 20 Mbps

Durante los últimos años he ido cambiando de cuando en cuando de operador de ADSL. La mayor parte del tiempo he sido usuario de Telefónica/Movistar, y por ejemplo hace casi 4 años ya probaba una línea de 10 Mbps / 320 Kbps que aproveché en cierta medida. Pero menos de un año después cambié de proveedor, sobre todo porque no acabé de sacarle rendimiento y la cosa no me compensaba. Me pasé a una línea de 6 Mbps / 512 Kbps de Orange, que me costaba bastante menos y que además me interesaba por el mayor canal de subida.

La cosa duró un tiempo también, hasta que volví a las “redes” de Movistar, que me ofreció una buena conexión con 10 Mbps / 512 Kbps por aproximadamente el mismo precio durante un año. La oferta también terminó, así que el coste del ADSL volvió a incrementarse, y eso ha hecho que haya vuelto a cambiar de operadora. La opción esta vez ha sido Jazztel, con la que tengo una línea ADSL (ADSL2+) de 20 Mbps y 1 Mbps de subida, pero que sobre todo es interesante por el tema del AnexoM, que permite restar algo del canal de bajada, pero crecer en el de subida, algo que es importante para mi ya que mi trabajo me obliga no solo a consumir, sino a producir mucha información y subir textos, imágenes y vídeos a nuestros blogs.

La experiencia de migración de Movistar a Jazztel fue sorprendentemente buena: el cambio me cogió por casi por sorpresa (tenía el router ya en casa, pero el día teórico del cambio se adelantaron unas horas y obviamente el router de Telefónica dejó de funcionar), pero en 5 minutos ya tenía todo funcionando de nuevo, y al día siguiente me puse a hacer pruebas con la configuración de temas como AnexoM, que es necesario gestionar a través de Jazztel para poder activar los 3 cambios diarios de modalidad de conexión que permiten actualmente.

¿Conclusiones?

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Google Wallet y el futuro que nos espera

Se rumoreaba que se presentaría ayer en EEUU (ya era tarde en España cuando apareció la noticia, así que pocos medios de nuestro país lo han cubierto de forma inmediata), y así ha sido. Google ha presentado Google Wallet, una aplicación que “convierte a tu teléfono en tu cartera”, permitiendo realizar pagos a través de la tecnología NFC que poco a poco va incorporándose en algunos smartphones de alta gama.

La idea de Google no es nueva, y aunque Wallet llevaba meses en el candelero, otras alternativas también quieren conquistar un mercado muy jugoso. Las grandes en el mundo de los pagos con tarjetas – MasterCard y Visa- también quieren poner sus propios servicios en marcha en este segmento, pero Google tiene una gran ventaja: Android como compañero inseparable. Ahora queda por ver qué papel juegan tanto ellas como los otros grandes que se repartirán el pastel. Apple, Microsoft o RIM querrán ofrecer sus alternativas -con o sin el apoyo de las citadas MasterCard o Visa- y será entonces cuando veamos por dónde van los tiros con más seguridad. De momento, podéis ver cómo funciona el tema gracias al buen análisis de This is my next.

Mientras tanto, id acostumbrandoos a oir hablar de los pagos a través del móvil, de la tecnología NFC, y de Google Wallet junto al resto de alternativas. Como otras tecnologías que en su día parecían casi futuristas, lo de pagar a través del móvil es impepinable. Igual de impepinable que los reproductores MP3, que Internet llegase al móvil, o que el Barça se llevase todo lo que se ha llevado (y merecidamente, porras). Impepinable.

Facebook, el aburrimiento y la innovación

No me gusta Facebook. Entiendo que haya millones de personas para los que la red social de Zuckerberg sea la pera limonera a la hora de mantener el contacto con sus “amigos verdaderos”, su familia, y sus “amigos falsos”, pero su gestión de la privacidad, de los derechos de los usuarios -aunque han mejorado- y su filosofía nunca me han convencido. Pero hay un factor más con el que no había contado y que está haciendo peligrar el futuro de esta red social.

Facebook es cada vez más aburrida.

Puede que no para el común de los mortales, que siguen usando Facebook como siempre. Pero sí para los que estamos un poquito más enterados de cómo funcionan las cosas en el mundo de Internet y la tecnología. Facebook no innova, y cuando trata de hacerlo, no hace más que copiar lo que ya han hecho otros. Ocurre con sus últimas novedades. Facebook Messages, el botón de Suscribir, Facebook Places, Facebook Deals o la integración de Skype no parecen ir a ningún lado. Facebook copia, y además no parece estar haciéndolo bien.

Lo comenta Mike Elgan tanto en Datamation como en Google+ (recomendable, en mi opinión), y lo hace además apuntando a una comparación peligrosa. Facebook, dice, es la nueva Yahoo! La empresa de Zuckerberg, afirma Elgan, ha tenido el éxito actual gracias a dos factores: apareció en el momento justo, y además lo hizo con una calidad de servicio notable.

A Yahoo! le ocurrió lo mismo. Y mirad donde está ahora. ¿La razón? Falta de visión, y falta de innovación.

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El creador de la fantástica utilidad Instapaper -que yo uso a diario-, Marco Arment, tiene un blog (Marco.org) que no tiene desperdicio, con reflexiones realmente acertadas acerca no solo del terreno en el que se mueve su herramienta frente a otras alternativas, sino también acerca de la tecnología en general. En la última de ellas, publicada ayer, Marco hablaba de las diferencias claras que existen entre las culturas del cliente que tienen en Microsoft y que tienen en Apple.

Llevo mucho tiempo hablando de lo que me gusta y lo que no me gusta de Apple. La empresa creada por Jobs y Wozniak acierta en muchas cosas -diseño, usabilidad, fiabilidad- pero falla en un aspecto esencial para mi: la libertad. Su particular jardín amurallado no es fruto de la casualidad, y se centra en algo que Arment explica muy, muy bien. Los clientes de Apple son de esa clase de gente que están dispuestos a hacer ciertos sacrificios para disponer de una experiencia de usuario muy especial en la que “simplemente, todo funciona“.

This culture of compromise has been cultivated by Apple’s relentless pace of forcing progress and killing legacy support. Apple’s implicit message is simple: “We know what’s best. If you do things our way, everything will work very well and you’ll be happy. If you don’t like it, that’s fine with us.”

Ese compromiso previo entre Apple y el cliente es tácito: tú no te quejas, y nosotros hacemos las cosas a nuestra forma, garantizándote que van a funcionar. Microsoft y Linux, por otro lado y aunque parezca extraño, coinciden en su forma de tratar al usuario.

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