Archive for julio, 2011

Es una de esas cosas que uno ve claras como el agua. Los smartphones tenían que triunfar. Las redes sociales tenían que triunfar. El Madrid tenía que perder la liga. Y Google TV tiene que triunfar. Bueno, o él, o cualquiera de las alternativas que están por aquí o que están por llegar. Lamentablemente, la cosa no ha empezado demasiado bien para Google y para algunos de sus socios.

Lo contaban los medios estos días. Logitech anunció resultados fiscales, y lo hizo con malas noticias: sus Logitech Revue, los únicos (junto a alguna que otra TV de Sony) dispositivos “oficiales” con Google TV integrado, no estaban triunfando en el mercado. Su precio -249 dólares- y sus prestaciones -los acuerdos con estudios televisivos brillan por su ausencia- lo perjudicaron demasiado, y este primer año de existencia ha sido un año para el olvido.

Lo que no quiere decir que este sea uno de los fracasos de Google. Para empezar, Logitech ha reducido el precio de forma drástica, a 99 dólares, y según Technologizer se espera una actualización de su software en las próximas semanas. Los dispositivos IETV tienen que triunfar, ya sea a través del proyecto Google TV, de Apple TV, de la Xbox 360 -que está ganando muchos enteros en EEUU- o de alguna de las muchas soluciones paralelas y algo menos populares que tratan de conquistar nuestro salón.

La pregunta, claro, es si será alguna de ellas la solución definitiva. Por ahora no hay un iPod en este campo. Ni un iPhone. Ni un Barça, ya que estamos :(

En defensa de Airbnb

La que se ha liado con Airbnb está siendo muy gorda. Por si no habéis leído nada al respecto, este servicio -del que ya hablé hace unos días- se ha visto sacudido por la historia que hace poco contó una de las usuarias del servicio. Alquiló su casa, toda feliz, y a su vuelta al hogar dulce hogar se encontró con que le habían robado de todo, habían hurgado en todas sus cosas, se habían metido en sus cuentas de correo electrónico, etc, etc. Un verdadero desastre para la chica, que se ha hecho famosa de la noche a la mañana tras propagarse la historia como la pólvora. Todos los grandes medios han hablado del tema, y no con demasiadas palabras de apoyo a Airbnb.

Personalmente creo que lo que le ha pasado a esta chica es lamentable, pero yo no echaría la culpa a Airbnb. El servicio se centra en poner en contacto a gente que quiere alquilar casas con un sistema basado en la confianza, y precisamente esa filosofía es la que puede provocar estos problemas. Quizá fuera fallo de Airbnb no tener unos términos de uso más concretos al respecto, o quizás deban tratar de imponer medidas para minimizar estos problemas (¿pago de fianza?), pero no se le puede echar la culpa completamente a este servicio, como tampoco se le puede echar la culpa, por ejemplo, a Meetic, de que un candidato o candidata a media naranja salga súper rana… o que resulte ser alguien peligroso, a saber.

Aún no ha quedado claro si Airbnb compensará a esta usuaria por su desgracia. Ella sigue bastante mosqueada, claro, pero los inversores que acababan de invertir un dineral en Airbnb no parecen especialmente preocupados por este suceso.  Lo que es evidente es que este tipo de servicios pueden ser víctimas de su propio éxito. Como todo lo que tenemos en Internet, las herramientas y la información están ahí para utilizarlas. El problema es que siempre hay capullos que las aprovechan para perjudicar al personal. Y los pobres de Airbnb -y esta chica, principal víctima- lo están sufriendo en sus propias carnes.

Llevo tiempo leyendo los análisis e impresiones de aquellos que prueban -o compran- los Chromebooks de Google, esos netbooks a medida que están basados en el sistema operativo “en la nube” de Google. Y aún no he encontrado a nadie que se vea demasiado impresionado por Chrome OS. Puede que como la inmensa mayoría de los usuarios -y me incluyo- los que prueban estén demasiado acostumbrados al PC o portátil de turno, ese en el que puedes hacer todo lo que hace Chrome OS, pero en el que además haces (o puedes hacer) muchas cosas más.

Y lo que he podido probar yo con versiones preliminares del sistema operativo me dejaron claro que hoy por hoy no estoy dispuesto a renunciar a mis datos en mi disquito duro. Es muy bonito tener un espacio online donde salvaguardar tus datos, pero depender solo de ese espacio me parece demasiado arriesgado hoy por hoy. Y eso es lo único que aporta Chrome OS.

Lo sorprendente es que en Mozilla han querido competir con Chrome OS, y tal y como indican en TechCrunch hay en ciernes un proyecto llamado ‘Boot to Gecko‘ que tiene como objetivo crear un sistema operativo instantáneo y totalmente centrado en un navegador (Firefox, supongo, en este caso) para aquellos usuarios que estén preparados para el salto total a la nube.

¿Necesitamos realmente una alternativa a Chrome OS? Yo creo que no, y por varias razones.

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Hace tiempo que estamos asistiendo a un curioso fenómeno en diversos desarrollos software, sobre todo aquellos que están dentro de la filosofía Open Source. Se trata de la versionitis, esa enfermedad que hace que numerar versiones de forma algo extraña y redondearlas para hacerlas “más relevantes” aparentemente cree cierta confusión entre los usuarios.

El último ejemplo lo tenemos en el kernel Linux 3.0, que Linus Torvalds anunció hace un par de días tras un pequeño retraso de última hora y que, curiosamente, no aporta novedades importantes -aunque en The H Open difieren-. De hecho, la única novedad destacada del kernel Linux 3.0 es su número de versión. Linus sencillamente se había cansado de la familia 2.6.x:

I decided to just bite the bullet, and call the next version 3.0. It will get released close enough to the 20-year mark, which is excuse enough for me, although honestly, the real reason is just that I can no longe rcomfortably count as high as 40.

El debate sobre si el salto al kernel 3.0 estaba justificado o no está servido. En mi opinión  lo ideal hubiera sido lanzarlo coincidiendo con la fecha de nacimiento del núcleo Linux (aunque ni siquiera esa fecha está del todo clara, y hay tres posibilidades), pero al final Linus se cansó de las versiones 2.6.x y decidió realizar el cambio ya.

Lo cierto es que el número de versión ya no parece demasiado importante. Y eso es un síntoma de estos tiempos frenéticos, en los que Chrome ya anda por la versión 13, Firefox por la 8 e incluso las distros Linux se replantean su sistema de numeración. Ubuntu parece haber acertado con su esquema aa.mm (año con dos dígitos, mes con dos dígitos), porque hasta que no pasemos de siglo no se tendrán que preocupar de repetir versión.

Soy un ávido consumidor de contenidos tecnológicos, y durante los últimos años mis fuentes han ido evolucionando. Digg era en mis primeros tiempos en The Inquirer ES toda una mina para lograr noticias impactantes. La cosa duró un tiempo, pero pronto la mina se vio demasiado explotada y el valor de Digg como descubridora de contenidos -siguió manteniendo su valor como enlace a buenos contenidos- desapareció. Algo similar ocurrió con Slashdot, un proyecto sencillamente fantástico que añadía un componente esencial a la recomendación de noticias: el filtro humano, que hacía que unas noticias pasaran a portada y otras no según el criterio de un grupo de editores que se ganaron su reputación de objetividad a pulso.

De hecho, en Slashdot el valor no solo estaba en las noticias que enlazaban -apenas un puñado cada día-. Casi era mejor asistir a los debates de cada noticia, que estaban cuajados de verdaderos entendidos en las diversas temáticas que aportaban su visión y a menudo puntos de vista que nunca se nos hubieran ocurrido y que enriquecían ese contenido tanto o más que su original. Ese debate, no obstante, parece haber ido perdiendo fuelle con el tiempo, y ahora hay otro proyecto web que ha cogido las riendas en esto de los debates de máximo nivel.

Y no, no estoy hablando de Quora, que nació como un sitio de preguntas y respuestas con un corte elitista -muchos no nos acercamos por timidez ante la avalancha de gurús que mostraban su sapiencia y know-how por doquier- y que tras una etapa de franco crecimiento parece estar perdiendo interés. Tampoco hablo de Stack Exchange y de sus sitios derivados (ServerFault, StackOverflow, y un largo etcétera), una empresa de la que ya hablé y que en esto de los sitios Q&A es en mi opinión todo un descubrimiento. No. El debate sobre la actualidad tecnológica está en otros lares.

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Junto al lanzamiento “silencioso” -ni presentación oficial, ni keynote, ni ná de ná- de OS X Lion a través de la Apple Store en Internet los chicos de Cupertino confirmaron la evolución de dos de sus gamas de producto. La de los Mac Mini -interesantes como alternativa al PC de salón y al PC doméstico, aunque no quieran venderlo como tal- y, sobre todo, la de los MacBook Air, que se han renovado apenas 9 meses después de su anterior reedición, que fue la que me atrapó personalmente.

Y estos MacBook Air demuestran lo injusta y cruel que es la tecnología. No ha hecho falta ni un parto para dejar muy atrás a los MacBook Air de finales de 2010. Mi MBA, con el que escribo estas líneas, se ha quedado hecho un mindundi. Un respetable mindundi, sí, pero un mindundi al fin y al cabo. Porque los nuevos MacBook Air heredan todo lo bueno de los anteriores modelos, pero además mejoran varios apartados cruciales.

Los procesadores Intel Core i5/i7 de la familia Sandy Bridge son la clave de la actualización: mucha más potencia, y adiós a las GeForce 320M -el chip gráfico Intel HD Graphics 3000 es parte del procesador, algo que mejora eficiencia y consumo sin perder prestaciones-. Pero además integran 4 Gbytes de serie (en el caso de los 13”), aportan el puerto Thunderbolt -que ya veremos si cuaja- y recuperan el teclado retroiluminado que tanto se echó de menos en el modelo que está en mis manos. Yo no pude echarlo de menos, claro. Es mi primer MacBook, y escribo con precisión milimétrica sin necesidad de esas pijadas ;)

Pero como comentaba, es injusto. Injusto que en pocos meses tu inversión pierda tanto valor. Injusto que la relación precio prestaciones te perjudique sin piedad en un plazo tan corto. E injusto, por supuesto, que la tecnología avance tan rápido para nuestros bolsillos. Así no hay manera, coño.

Mac OS X fue un salto brutal para Apple en el terreno de los sistemas operativos. Sus simpáticas (no pasaban de ahí) versiones de Mac OS antes de aquel histórico 24 de marzo de 2001 eran tan limitadas que ni siquiera poseían una multitarea preemptiva real, algo que incluso Windows ya integró en su Windows 95, 6 años antes. Pero además de esa y otras muchas mejoras internas -que tomaron prestadas de UNIX- integraron una interfaz gráfica sencillamente envidiable.

La historia, claro, les dio la razón: Mac OS X fue el pilar sobre el que se asentó el éxito de sus MacBooks o sus iMac, y su evolución fue puliendo detalles que sin cambiar nada de forma radical, sí completaban la experiencia de usuario. El cambio radical, obviamente, estaba hecho, y una vez demostrado su éxito la idea era ir mejorando con el tiempo.

Sin embargo, en Mac OS X 10.7 Lion se ha producido un cambio que quizás no sea tan radical, pero sí deja entrever que en Apple parecen querer cambiar el rumbo de su sistema operativo. La novedad es esa mezcla del tradicional OS X con características que hasta ahora solo habíamos visto en iOS. La pregunta es si esa simbiosis merece la pena.

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¿Qué fue de los netbooks?

 

Hace tres años ya que me compré el Medion Akoya Mini E1210, uno de los netbooks que imitaban a la estrella del momento (el MSI Wind) y que formaba parte de una segunda hornada de “ultraportátiles de bajo coste” que ya facilitaban más las cosas a los usuarios gracias a sus pantallas de 10,1 pulgadas. Los netbooks triunfaron durante 2008 y 2009, pero la aparición del iPad y de la fiebre tablet en 2010 y sus propias limitaciones parecen haber acabado con su corto reinado.

De hecho, hoy en día los netbooks ya no son noticia. Cierto que muchos fabricantes aún tienen modelos disponibles que van renovando muy poco a poco (ASUS mantiene sus Eee PC, aunque cada vez con menos sorpresas) pero los citados tablets y los ultraportátiles convencionales con el MacBook Air a la cabeza parecen haberles robado la cartera. Y era de esperar.

Durante mi experiencia con mi netbook trasteé mucho con él. Instalé más memoria, un chip WiFi que me permitiera hacer auditoría WiFi, y me curré una instalación ‘triple boot’ con Windows 7, Mac OS X y Ubuntu en una máquina que más o menos (con más incidencia en el ‘menos’) se desenvolvía bien con estos sistemas operativos y con sus aplicaciones. Hasta cierto punto.

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¿Para qué memorizar algo? Ya tenemos a Google…

Nos hemos vuelto más vagos. Más perezosos. No hace falta tratar de recordar las tareas pendientes, el cumpleaños de la suegra, o los nombres de los niños de esos amigos a los que ves de Pascuas a Ramos. Dichosa tecnología. Dichosa Google, siempre ahí (con el resto de empresas tecnológicas en la nube) para ayudarnos a recordar cualquier dato que necesitemos.

Personalmente estoy encantado de la vida. Mi memoria es realmente patética – o más bien, selectiva- así que poder “delegar” en mi cuenta de Gmail, mis notas y documentos en Google Docs o mis recordatorios en la agenda de mi HTC Desire me da bastante vidilla. Pero claro, esas comodidades nos están saliendo caras.

Lo confirma un estudio publicado en Science Express que citan en Ars Technica y que deja claro que la gente cada vez memoriza menos, y en lugar de tratar de recordar datos hacen lo que todos: googlear. Google parece tener todas las respuestas, pero cuidado, porque es muy fácil dejarse llevar por ese “lado oscuro”. Como dijo el sabio Yoda, es “más rápido, más fácil, más seductor”. Pero no necesariamente mejor. O entrenamos un poco el coco, o vamos mal.

Así que ya sabéis. A entrenar un poquito la mente, para variar.

El secreto de la ventaja tecnológica de Apple

Hace unos días un usuario anónimo de Quora inició allí un debate que no era tal: la cuestión, cómo era posible que Apple lograra las ventajas tecnológicas de las que ha disfrutado en productos como el iPhone y los actuales iPad. No solo es cuestión de que la empresa de Cupertino trabaje duro: además de contar con diseños de producto normalmente notables tanto a nivel hardware como software -con excepciones- hace uso de un recurso muy útil.

Apple dispone actualmente de más de 50.000 millones de dólares en caja, una cantidad de dinero que pueden gastar de formas muy provechosas. Y no estamos hablando de la compra de nuevas empresas -Apple no se prodiga demasiado en ese apartado-, sino de la inversión en fabricantes de componentes que le vienen de coña para aventajar a sus competidores.

¿Cómo logra Apple tener preferencia en los pedidos de pantallas, procesadores, etc? Fácil: pagando.

What Apple does is use its cash hoard to pay for the construction cost (or a significant fraction of it) of the factory in exchange for exclusive rights to the output production of the factory for a set period of time (maybe 6 – 36 months), and then for a discounted rate afterwards

Podéis leer el resto de la excelente entrada en Quora. Lo que queda claro es una cosa: el mecanismo funciona. Hoy por hoy no existe quien le tosa al iPad 2 en precio/prestaciones, y aunque otros se le están acercando, lo hacen nada menos que un año después. Y eso, en electrónica de consumo, es un mundo.