Archive for noviembre, 2010
Ayer hablaba de ese poder que tiene Internet de transformarlo todo y de traspasar fronteras que hasta ahora nadie (o casi nadie) había podido traspasar. Este medio de control anárquico y desmesurado en todas sus dimensiones ha logrado eclipsar a otros medios en ciertos apartados, pero es evidente que en ciertos apartados sigue detrás de otros medios de comunicación.
El ejemplo claro lo tenemos en la televisión. La vieja caja tonta sigue queriendo mantener su papel original (o sea, quiere seguir siendo tonta), y a eso han ayudado las productoras y emisoras de televisión, que siguen negándose a esa revolución que ofrece Internet a la hora de ofrecer contenidos más interactivos. Propuestas como las de Google TV son a mi modo de ver el futuro de la televisión, y precisamente esa reticencia al cambio ha hecho que el invento esté por ahora algo capado en Estados Unidos, donde varias cadenas se han negado a ofrecer su programación a través de la solución de Google.
Aún así, en Estados Unidos hay cierto respeto a Internet, mientras que en España seguimos encontrándonos con que en muchos casos las referencias a Internet que se hacen en televisión son anecdóticas, y siempre tratando de restar relevancia a la fuente. Por ejemplo, publican las URLs de forma casi imperceptible o durante muy poco tiempo, y casi siempre de forma incompleta. Si han visto algo en Twitter, solo ponen Twitter.com, y si lo han hecho en YouTube simplemente ponen YouTube.com. Ahí se las apañe el telespectador si quiere profundizar en el enlace.
De hecho, estamos en 2010 y apenas hay cobertura televisiva de este fenómeno mediático y del conocimiento humano llamado Internet. ¿Por qué?
Internet es en mi opinión -lo comentaba con un amigo hace poco- el mayor invento de la historia de la humanidad. Puede que haya habido algún otro tan relevante (¿la rueda? ¿el fuego? ¿la epidural (según las embarazadas)?), pero la transformación que toda la sociedad ha sufrido gracias (o por culpa) de Internet ha sido, está siendo y será dramática. Y lo increíble de todo esto es que el fenómeno Internet se adapta a los tiempos. O quizás sea al revés. Pero lo cierto es que la Internet que vimos hace 20 años (los pocos que la vieron) no tenía mucho que ver con la de hace 10. Y desde luego, tiene poco que ver con la que vemos hoy.
WikiLeaks es sin duda la mejor demostración de esa capacidad de asombro que ofrece Internet. Este sitio web se ha hecho muy famoso este año por la publicación de todo tipo de documentos secretos, aunque el bombazo -por ahora- ha venido tras abrirse la caja de Pandora con la publicación de más de 250.000 cables de embajadas de los Estados Unidos en todo el mundo en los que se puede ver cómo espiaban y calificaban a dirigentes y personalidades de todo el mundo sin demasiados tapujos.
El debate sobre si esos documentos deberían o no haberse mantenido en secreto es otro. Personalmente no estoy convencido de que sea demasiado ético propagar a los cuatro vientos secretos de estado, sobre todo si esos secretos pueden provocar consecuencias tan insólitas como los de la última filtración de WikiLeaks.
Lo importante, amigos, es que da igual que haya habido intentos de controlar Internet, de caparla, de limitarla. A Internet no se la puede hacer callar. Y eso es algo prodigioso en el mundo en el que nos movemos.
Hace tiempo que tengo curiosidad por saber qué puede ofrecer Chromium OS (y por extensión, Chrome OS), y aunque ya he hecho algunas pruebas preliminares, nunca me había lanzado a compilarlo por mi mismo. Dado que los directivos de Google han indicado que aún quedan meses para una versión final -aunque puede que la beta esté cerca- he decidido saber cómo iba el proyecto y si tenía alguna característica diferencial que valiese la pena.
Para lograr averiguarlo uno podía hasta no hace mucho acceder a las compilaciones diarias que nos ofrecía Hexxeh, pero parece que las descargas saturaban los servidores y ancho de banda del que disponía, y solo es posible acceder a las ya viejas imágenes de Chromium OS Flow que ya probé en el pasado. La otra opción, existente desde hace tiempo, es compilarselo todo a mano y a máquina, y luego probar el resultado. Eso es lo que yo he hecho.
Aviso: el proceso es algo largo y tedioso, y la verdad es que el resultado no es demasiado espectacular. A continuación encontraréis las instrucciones para lograr compilar Chromium OS de forma manual, para luego generar las imágenes para llaves USB o para máquinas virtuales sobre las que luego podéis probar Chromium OS. Al final de las instrucciones encontraréis un vídeo que he publicado en YouTube y que hace un pequeño recorrido de 8 minutos por las opciones de un sistema que, sinceramente, no tiene demasiado encanto. De hecho, es un navegador con algun complemento especial.
A pesar de eso… ¿os animais?
El innegable atractivo de los tablets (me sigo resistiendo a llamarles tabletas, que me recuerdan a las tabletas de chocolate Nestlé que me trapiño a dos carrillos) ha hecho que comiencen a surgir una serie de iniciativas para que los medios impresos tradicionales tengan una oportunidad también en este singular mercado. Wired o Vogue son de los ejemplos que dieron el campanazo (al menos inicial) en el iPad de Apple, y ahora hay un buen número de propuestas que tratan de conquistar el mercado y convertir a los tablet en un nuevo soporte digital.
Una de las iniciativas más ambiciosas es la que ha anunciado Rupert Murdoch, el tío Gilito de los medios informativos y súper jefe, como algunos sabéis, del imperio News Corp. Murdoch tiene una visión algo peculiar de Internet, que se podría resumir en la frase “basta ya de tenerlo todo gratis en la red” -admito que coincido, pero claro, soy parte interesada- y lleva tiempo incidiendo en el problema al que se enfrentan los medios tradicionales que ofrecen sus contenidos by the face en Internet.
Y ahora está tratando de impulsar la creación de The Daily, un periódico que no tendrá versión impresa, ni tan siquiera versión on-line: solo podrá ser consultado en el iPad -Murdoch y Jobs son amiguetes, “Dios los cría…“-, con un precio de 99 céntimos a la semana. La cosa parece interesante, sobre todo porque si lo centran en el iPad se supone que lo harán aprovechando las prestaciones de este revolucionario desarrollo de Apple, pero muchos analistas han atacado la iniciativa con un montón de críticas que parecen trasladar una sola idea.
Que The Daily fracasará estrepitosamente.
Ayer por la tarde inaugurábamos públicamente MuyComputerPRO 2.0, una renovada versión de la web profesional de TPNet -ya sabéis que hace poco que he cambiado de tercio- que hasta ahora estaba basada en un CMS propietario que, en pocas palabras, había sido más bien problemático. No solo durante su desarrollo y a lo largo del tiempo que lo hemos estado manejando, sino también durante el propio proceso de migración.
De hecho, hemos tardado meses en completar ese paso desde nuestra plataforma original a WordPress porque hacer que los contenidos mantuviesen su identidad y su posicionamiento no era nada sencillo. Los pequeños ajustes -aún quedan unos cuantos por hacer- han sido cruciales pero también han llevado mucho tiempo, y esta ha sido mi primera tarea oficial como CTO (cómo me molan las siglas) aparte de la de seguir escribiendo como un loco tanto para MuyComputer como para MuyLinux.
¿Qué hemos logrado con esta migración? Pues varias cosas: mejorar con mucho la velocidad de redacción -nuestra plataforma original era tediosa en este aspecto-, mejorar la velocidad de carga, simplificar de forma dramática la ejecución de cambios pequeños y grandes (viva PHP y vivan los plugins), ahorrar en consumo de recursos -no desvelaré detalles específicos, pero el ahorro en hosting es sencillamente brutal- y, sobre todo, ahorrar en quebraderos de cabeza a la hora de mantener y utilizar la herramienta diaria de los editores y periodistas que conformamos el equipo.
Me ha parecido sencillamente brillante la entrada que ha publicado Jono Bacon -conocido desarrollador Open Source que trabaja en Canonical como Community Manager- en su blog, y que ha titulado “Making our world more respectful” (“Haciendo que nuestro mundo sea más respetuoso”). Como se puede adivinar por ese título, la idea era hablar de ese respeto que muchos parecen haber perdido en el mundo de Linux y el Open Source.
Es una entrada algo larga para ser traducida al completo aquí, así que os dejo dos opciones: o bien os la leéis en inglés original, o bien utilizáis servicios como Google Translate para verla traducida -con algún que otro fallo, pero que en esencia no está tan mal-, pero sea como sea, leérosla.
Lo digo por una sencilla razón: Bacon ha dado en el clavo con una de las cuestiones que de hecho vivimos casi todos los días en MuyLinux: aunque la inmensa mayoría de los que comentáis en este blog lo hacéis respetando al resto de los lectores, hay como siempre algún que otro troll que trata de sembrar el caos. No solemos caer en la trampa, aunque a veces sea inevitable decirles cuatro cositas a los que comentan con el único objetivo de buscar la polémica.
El problema, en realidad, está mucho más extendido por todas partes en el mundo Linux, y ya hemos hablado de él: los usuarios se atacan unos a otros, se critican, se insultan, y lo más gracioso es que lo hacen porque unos usan KDE y otros GNOME, o porque unos usan Ubuntu (mea culpa) y otros Arch Linux, Mandriva, Fedora, openSUSE o cualquier otra distribución. “Luchamos” entre nosotros, cuando precisamente compartimos mucho en común.
Cuando trabajaba en PC Actual recibimos no sé cuántas veces los mensajes y cartas de lectores -y los comentarios en foros y demás- en los que se nos tachaba de comprados a Microsoft, a Intel, o al fabricante de turno cuyo producto analizábamos y que para muchos salía misteriosamente con mayor cobertura y mejor calificación que la algunos hubieran considerado justa. ¿Estábamos comprados entonces?
Pues no, amigos míos, de eso nada. De hecho, puede que de cuando en cuando una gráfica se quedara por el labo y que pudiéramos quedarnos con algún trasto más tiempo del habitual, pero de ahí a decir que eso era estar comprados media un abismo. De hecho siempre me he considerado bastante HdP en esto: cuando hay que dar cera, se da cera. Y cuando hay que alabar un producto se alaba.
Sin embargo, el trabajo periodístico cada vez está más complicado. Y lo digo precisamente porque hay muchos intereses y muchas influencias que pueden hacer que la cosa no sea tan clara hoy en día. Lo explicaban recientemente en Ars Technica, donde nos contaban cómo la gente de Activision invitó a algunos medios especializados a hacer sus análisis previos de Call of Duty: Black Ops, la última entrega de esta saga que se ha convertido en uno de los pelotazos del jugoso segmento de los videojuegos.
Porque ahora lo que está de moda es tratar a los medios a cuerpo de rey. O de sultán.
Ya sabéis que estoy echándole el ojo a algún portátiles de 13 pulgadas con ciertas características específicas. Por ahora hay dos claros candidatos: el Toshiba Portégé R700/R630 y, desde hace algunos días, el MacBook Air de 13 pulgadas que comencé criticando pero que bien mirado es un ultraligero que además de cuco tiene una pinta fantástica. En estos últimos días también he considerado el HP Envy 14, en el que se sacrifica tamaño a cambio de una resolución brutal de 1.600×900 en su pantalla de 14,5 pulgadas, y claro está, más potencia global.
Pero en estas comparativas presto atención tanto a las especificaciones como el precio, y me ha quedado clara una cosa: Apple ya no es la más cara en muchas de sus soluciones. De hecho en bastantes de sus productos los precios son actualmente muy competitivos, algo que me ha sorprendido mucho y que demuestra que o bien la empresa quiere llegar a más gente, o bien se está dando cuenta de que ser más competitivos en coste sin renunciar al diseño y calidad les puede dar un empujón muy serio en ventas y cuota de mercado.
Para demostrarlo están los datos que ofreció John Gruber -uno de los cibergurús respetadillos desde hace tiempo, y responsable del famoso blog Daring Fireball-. Gruber es maquero de pro y por lo tanto defiende a capa y espada la mayoría de sus aseveraciones sobre todo lo que rodea a Apple, pero en esta ocasión ha dado en el clavo con el punto de inflexión que se ha producido en varios de los desarrollos de la empresa de Cupertino. Veámoslo.











