Archive for octubre, 2010

Ya lo hemos contado en MuyLinux -que por cierto, acaba de estrenar cuenta en Twitter, ya podéis seguir la actualidad linuxera desde @MuyLinux- pero aún así quería reflejar mi visión personal de lo que creo que supone el lanzamiento del NOOKcolor (en B&N lo escriben así, me parece horroroso pero en fin), el nuevo tablet de Barnes & Noble que deja claro que esta cadena de distribución editorial ha preferido dar el salto a los tablets y dejar un poco a un lado los lectores de libros electrónicos tradicionales.

Tengo que decir que el nook original (también se escribe así, qué ganas) me pareció decepcionante. Cuando estuve en Nueva York en abril entré en una de las tiendas de B&N y, claro está, jugueteé un ratito con él. El cacharrín parecía interesante en primera instancia con su sistema dual de pantallas, pero ni el software que controlaba la pantalla e-Ink ni la versión de Android que controlaba la minipantalla táctil de 3,5 pulgadas valían la pena. El rendimiento del dispositivo era muy pobre, y eso que yo solo pude tenerlo en las manos unos minutos.

Eso me hizo pensar que los lectores de libros electrónicos tienen un hándicap muy importante: cualquiera que haya manejado un smartphone y leído algo en él podrá comprobar rápidamente que las pantallas de tinta electrónica no tienen nada que ver con las pantallas táctiles retroiluminadas. La cosa es aún más patética si comparamos al nook o al Kindle con el iPad, pero es que ahí está el error: no se pueden comparar unos con otros.

Pero ahora sí que es posible comparar: el NOOKcolor quiere ser una verdadera amenaza para el iPad de Apple. Cambia la batalla -contra el Kindle la tenían perdida- y el enemigo, pero… ¿hará eso que cambie el resultado?

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Dándole una oportunidad a los nuevos MacBook Air

Para que veáis que no siempre machaco a Apple, este post debería servir como complemento del primer artículo que publiqué sobre los nuevos ultraligeros de Apple, y en el que hablaba de su elevado precio con respecto a sus prestaciones, o de la “inexplicable” (atención a las comillas) utilización de un Intel Core 2 Duo en lugar de los últimos Core i3.

Cuando publiqué esas primeras impresiones no recordaba un antiguo post de Ars Technica en el que hablaban precisamente de las razones por las cuales los nuevos procesadores Intel Core i3/i5 eran malas opciones para los MacBook Air. Y esas razones han vuelto a ser rescatadas de la memoria en un artículo actualizado en el que dejan claro que la razón esgrimida por Apple es ciertamente lógica:

The dual-chip packages are considerably larger than the small-outline packages for the low-voltage Core 2 Duos originally introduced on the first MacBook Air. Even with the integrated northbridge and GPU, Arrandale processors still require a separate controller. The combination simply couldn’t fit on the MacBook Air’s minuscule logic board. Instead of giving up room to shoehorn in updated processors, Apple instead chose to improve the MacBook Air’s battery capacity. With seven hours of promised life without any need for an external battery, it can be argued that this is a useful trade-off.

La cosa cambia ahora, y yo no lo recordaba: las disputas entre Intel y NVIDIA hacen imposible combinar las nuevas CPUs de Intel con las últimas GPUs de NVIDIA sin tener que meter un chip más, algo que Apple ha decidido no hacer en favor de otro apartado: la autonomía de la batería. Y la jugada no parece haberles salido mal en este diseño, como explico a continuación.

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En este mundo binario en el que muchos nos movemos hoy en día está claro que para disfrutar a tope de las posibilidades que brinda la red de redes hay que hacer un pequeño gran sacrificio: el de nuestra privacidad. Porque o nos convertimos en unos paranoicos y nos aislamos del mundo mundial -o bien actuamos con una cuidada identidad falsa, anónima y ultraprotegida- o bien aceptamos las reglas del juego y lidiamos con los riesgos.

Que son muchos, por supuesto. No me extraña que muchos usuarios se preocupen por sus datos y su privacidad online, porque la inmensa mayoría de las empresas que ofrecen sus servicios en la red de redes lo hacen abogando por la privacidad de los usuarios en público, pero aprovechando esa valiosa información para todo tipo de propósitos. Google, por ejemplo, hace uso de nuestras sesiones de navegación, búsquedas y actividad en Internet para presentarnos publicidad contextual “interesante” para nosotros, pero obviamente no es la única opción de este monstruo de Internet.

Google no es el único ejemplo: las redes sociales como Facebook -y en especial Facebook- han tenido muchos problemas con la gestión de la privacidad, pero a pesar de ello los usuarios siguen cayendo presa de sus prestaciones y acaban cediéndole a este servicio una cantidad de información asombrosa sobre ellos mismos: datos personales, fotos, contactos… Todo acaba formando parte de una inmensa base de datos que a saber para qué puede acabar sirviendo.

Pero a ellos se ha unido otro jugador que demuestra que tal y como funciona Internet tenemos que aceptar que nuestros datos ya forman parte de muchas bases de datos. Su nombre: Rapleaf.

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Mac OS X 10.7 Lion: ¿eso es todo, Steve?

Las presentaciones de producto de Apple siempre dan que hablar, y con razón. Ayer a última hora publiqué mis impresiones sobre los nuevos MacBook Air, los “netbooks de lujo” de Apple que seguramente sean un éxito en un mercado que se traga sin pensar todo lo que venga del rey Midas de la tecnología, y ahora toca el turno de hablar de Mac OS X 10.7 Lion, la próxima versión del “felino” sistema operativo de Apple.

Ayer Jobs ofreció cuatro o cinco pequeños avances de lo que llegará con Mac OS X 10.7, y me temo que ninguna de ellas era realmente relevante. De hecho, en MuyLinux acabamos de publicar un artículo sobre el tema en el que queda bastante patente que Apple no ha hecho más que copiar a machete algunas de las últimas tecnologías integradas en la distribución Linux Ubuntu de Canonical.

Eso no es tan grave: todos copian de todos. Microsoft, Apple y los desarrolladores de distribuciones Linux y software Open Source han tomado durante años ideas de unos y de otros para adaptarlas a sus propias plataformas: no es un crimen, y de hecho es bueno que las grandes características de unos y otros acaben traslandándose entre plataformas. Pero lo que no entiendo es cómo Apple puede basar toda la parafernalia de la presentación de un sistema operativo en un conjunto de cuatro características “eye candy” que no aportan nada que no hayamos visto ya en este segmento.

Parece que a los de Cupertino se les acaban las buenas ideas.

Hoy Apple ha cumplido las expectativas y los rumores de la aparición de la segunda generación de los MacBook Air y ha presentado de hecho dos modelos distintos, con pantallas de 11,6 y 13 pulgadas, y que tienen como característica destacada el uso de tarjetas de memoria Flash -SSDs destripados, por lo visto- como sistemas de almacenamiento.

Eso permite que intenteeen presumir del “Instant-On”, que algunos ya han probado y que por lo visto permite iniciar el MacBook Air y tener tu sesión preparadita en apenas 17 segundos. Eso es precisamente lo que tarda mi PC en arrancar Ubuntu 10.10 desde mi SSD Intel X25-M de 160 Gbytes, así que no veo porqué presumen tanto de ello. El diseño es molón (un poco en plan cuña, curioso), y han añadido un puerto USB más (les ha costado), pero hay grandes problemas a primera vista.

Y el que no los quiera ver, que no siga leyendo.

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Los lectores de libros electrónicos están cuajando al fin en el mercado -y eso que llevan unos añitos disponibles- y parece haberse cumplido al fin aquello de la revolución silenciosa de la que hablé hace tiempo. El detonante, curiosamente, no ha sido un lector puro de libros electrónicos, sino el iPad, que ha puesto de moda este concepto y ha hecho que Amazon lance un Kindle 3 irresistible para los aficionados a la lectura que no necesitan nada más.

Esa revolución está ahora completa: la venta de libros electrónicos está siendo espectacular -lo demuestran las últimas cifras de Amazon- y aunque no es probable que el e-book acabe matando al libro tradicional, sí que se situará como un mercado paralelo muy importante. De hecho, no creo que llegue a pasar lo que ocurre con la industria del cine o la música, porque el papel tira. Y mucho.

Aún así, ese éxito de los libros electrónicos tiene una consecuencia inevitable: la aparición de un mercado negro con una oferta de libros electrónicos pirata que probablemente solo estamos comenzando a vislumbrar. Aunque las descargas de libros electrónicos -y de revistas, con servicios alucinantes- ya estaban a la orden del día gracias a su distribución en redes P2P y algunos servicios de descarga directa, es de esperar que este segmento eclosione en los próximos meses. Y será ahí cuando las editoriales tendrán que ponerse las pilas.

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Mad Men, la serie que nadie debería perderse

Ayer devoré de seguidito los tres últimos capítulos de la cuarta temporada de Mad Men, incluyendo el famoso Season Finale (cómo mola el término sajón, muy marketiniano), y lo hice disfrutando desde el principio hasta el final de cada capítulo. Se acabaron dos o tres meses en los que Mad Men se convirtió casi en una rutina en el pequeño Kinépolis que tenemos montado en casa y nos tragábamos uno o dos episodios cada pocos días.

Empecé a ver la serie sin demasiadas expectativas, y de hecho los dos primeros capítulos me parecieron un poco tostón. Sin embargo seguí viendo la serie, y desde luego acabó atrapándome. Puede que la trama sea algo lenta y que no se trate de una serie “emocionante”, pero desde luego tanto los guiones como los personajes son fantásticos.

Así que si sois fans de esto de las series de televisión, ya sabéis qué serie apuntaros y meteros en la buchaca cuanto antes, porque es la mejor serie que he visto desde hace bastante tiempo. Mejor que Lost, Heroes, o Prison Break -al menos, en general-, y desde luego en mi top ten de series imprescindibles junto a The Office, Chuck, House, How I Met Your Mother, Dexter, Californication y alguna más por ahí.

Ah, y un apunte final. Voy a tener que hacer un nuevo post actualizado de mis chicas de la tele para incluir a January Jones (¡vaporosa!) y a Christina Hendricks. Ahora os toca a vosotros. ¿Recomendaciones? ¿Fringe? ¿Damages? ¿O tiro por los creadores de Mad Men y empiezo Los Soprano, que nunca empecé a ver? ¿Otras opciones?

Linux y el usuario final: ¿una relación imposible?

Vuelvo al blog tras una semana atípica marcada por mi recién anunciado nuevo reto profesional… Tras ese anuncio me tomé unas pequeñas y merecidas vacaciones en las que no he tenido prácticamente contacto con la tecnología (hasta me he comprado el periódico varios días para estar informado en modo clásico ;) ) y en las que Internet ha estado en un segundo plano para cargar pilas.

Pero toca vuelta a la realidad, y con ella, vuelta al blog, que tenía algo descuidado. Hoy leo con bastante pena -por no decir rabia- una editorial de Robert Strohmeyer en PCWorld en la cual yo creo que tira al titular fácil y amarillista con su artículo “Desktop Linux: The Dream Is Dead” (“Linux en el escritorio: el sueño ha muerto”). Lo de los titulares tirando a amarillo pollo lo tengo controlado: en The Inquirer los usaba con cierta profusión -ese era el tono en la versión sajona, después de todo- y muchos medios hacen lo mismo para ganar el clic.

Y lo cierto es que a mí me lo ha ganado, pero como sucede con muchos de esos titulares, el resto de la noticia no se corresponde con el titular. Al menos, no justifica ese título tan tajante. Porque Linux está muy lejos de estar muerto en el escritorio. Si lo estuviera dudo que viéramos cómo el número de distribuciones sigue creciendo, cómo la comunidad Open Source no para de unirse a nuevos proyectos, o cómo la usabilidad y estabilidad siguen siendo las grandes desconocidas de un sistema operativo perfectamente capaz de sustituir a Windows o Mac OS X en el 90% de los casos en el que lo usan los usuarios de esas plataformas.

Así que no. Linux no está muerto en el escritorio.

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Comienza una nueva etapa profesional

El pasado jueves a las 23:54 horas escribía mi último post en The Inquirer ES. Un post de despedida que, por cierto, no se ha publicado finalmente allí -el director editorial no lo encontraba “correcto”, aunque yo hubiera querido despedirme de los lectores como estaba mandado- pero que podéis encontrar en Incognitosis. Acaban algo más de 4 años de dedicación plena -este es el primer post con mi firma que he encontrado, aunque ya antes escribía allí- a un proyecto profesional que me descubrió la magia de los medios online y que logré convertir -con la ayuda de mis compis allí, Juan Ranchal, Jesús Maturana y Diana Delgado- en uno de los referentes de la actualidad tecnológica en nuestro idioma.

Las cosas han cambiado mucho en estos cuatro años, y con mucha tristeza debo decir que dejo de escribir allí y de colaborar con mi antigua editorial para unirme a un nuevo proyecto profesional que me ilusiona especialmente y que creo que puede suponer un verdadero reto en mi carrera. Dejo amigos y compañeros en NME con los que espero volver a encontrarme profesionalmente algún día -unos cuantos seguiremos en contacto no profesional, eso está claro- y una experiencia que ha tenido ratos fantásticos y, claro está, algún que otro rato no tan fantástico.

Todo eso es ya cosa del pasado: el presente y el futuro está en TPNet y en MuyComputer, además del resto de sitios web de esta editorial en la que entro de lleno como Director Técnico -algo así como los CTOs de las empresas norteamericanas- y en el que además seré también editor tanto de MuyComputer como de MuyLinux, dos sitios web de los me encargaré de nutrir de contenido y con los que me siento plenamente identificado. Pero además aportaré también esta amplia experiencia que me caracteriza ;) al resto de sitios web de la red editorial de Total Publishing Network.

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El triste adiós a The Inquirer

Nota: Este artículo debió haber aparecido el viernes 8 de octubre de 2010 en The Inquirer ES, pero lamentablemente no acabó publicado por decisión de los responsables de NME, así que he querido incluirlo en Incognitosis.

Tras cuatro años al frente de The Inquirer tengo que anunciaros que dejo de ser editor de este blog tecnológico y colaborador de NetMediaEurope España. Ha sido un verdadero placer contar con vuestro apoyo durante todo este tiempo.

En The Inquirer hemos pasado por muchas cosas todos juntos: los comienzos de la edición española en mayo/junio de 2006 fueron muy tímidos, pero gracias a vuestro apoyo y a un formato fresco que funcionó muy bien desde el principio este medio se convirtió en uno de los más populares a la hora de buscar información sobre la actualidad tecnológica a nivel muy global.

Sin embargo diversos factores han contribuido a cambios muy importantes en The Inquirer ES. Esos cambios afectaron en primer lugar a mis dos grandes compañeros y colaboradores, Juan Ranchal y Jesús Maturana -sin los cuales esto no hubiera llegado a lo que ha sido-, que dejaron su labor en julio de 2010.

Esos cambios han acabado afectándome a mí, que desde ese momento traté de reforzar la labor editorial de eWEEK Europe, mientras que en The Inquirer ha habido una actualización diaria muy limitada. Ahora los planes son los de tratar de aportar de nuevo contenido en The Inq, pero no seré yo ni Juan o Jesús los que los pongan en marcha.

Se cierra una etapa, pero ya sabéis lo que dicen: cuando una puerta se cierra, una ventana se abre. Y como mínimo podré iros contándo las novedades a través de mi otro blog ;)

Ha sido un verdadero placer. Gracias a todos.

JaviPas