Archive for enero, 2009
Cuando por fin comenzaron a aparecer versiones de SSOO para la plataforma de 64 bits todo parecía prometedor, pero lo cierto es que la evolución de Windows y Linux en este sentido ha sido bastante lamentable, o al menos eso parece por todo lo que se lee en los medios.
Para los que no queráis leer mucho más, las conclusiones de cualquiera que lea algo sobre este tema son claras:
1.- La única gran ventaja de instalar un SO de 64 bits es poder aprovechar 4 Gbytes o más de memoria instalada en tu máquina de serie, y sin problemas.
2.- Un sistema de 64 bits no es necesariamente más rápido que uno de 32 bits, y lo mismo ocurre con las aplicaciones. Depende de cómo estén desarrollados y si aprovechan las ventajas de los punteros de 64 bits.
3.- Los controladores para SSOO de 64 bits son uno de los problemas más graves para los usuarios: puede que lo que te funcione bien en Windows XP de 32 bits no lo haga en Windows XP de 64 bits.
4.- En Linux el soporte de aplicaciones “propietarias” en sus versiones de 64 bits es aún más problemático. Si no tienes el código fuente no puedes compilarlas para tu plataforma, lo que ha dado muchos quebraderos para herramientas como Adobe Flash o Sun Java… aunque afortunadamente estos casos han mejorado notablemente en los últimos tiempos.
La verdad es que ya era hora de que por fin migrase a WordPress 2.7, la nueva y esperada versión de mi CMS favorito y que apareció el 11 de diciembre de 2008. Pero quería asegurarme de que no habría problemas, así que he esperado algo más de la cuenta para la actualización final, un poco también a modo de homenaje a Matt Mullenweg (creador de WordPress), que ayer cumplió 25 primaveras
. Todos los plug-ins funcionan (una agradable sorpresa), y desde luego el cambio de Dashboard es muy interesante. Muy claro visualmente, un poco apagado de color (adiós a casi todos los azulitos claros, pasamos a grises), pero elegante.

Ya hablé de las novedades que integra WordPress, con ese enlace al artículo de Nettuts en el cual se habla de todas con detalle excepto en un caso: la actualización automática de WordPress. Si todo va como parece, esta ha sido la última actualización a la vieja usanza tirando de FTP. Y es que como veis en la imagen, en el Dashboard de WP 2.7 ya se incluye esta característica, aunque algunos ya hacían uso de un plugin específico que yo sí que no he probado y por el que no puedo hablar. Igual soy demasiado pijo, pero prefería hacerlo como mandan los cánones.
La primera impresión es, como venía diciendo, genial: todo está muy bien organizadito, y simplemente me vuelve a molestar el hecho de que meter imágenes sea un proceso un poco engorroso, ya que no se puede tener abierta la biblioteca de medios galería de forma simultánea para, por ejemplo, poder ir arrastrando las imágenes que cargamos en ella. Es uno de los poquitos peros que le puedo poner a un CMS que sigue siendo un prodigio, y que espero que siga creciendo como hasta ahora. Veremos qué nos trae WordPress 2.8.
Ayer, por una vez y sin que sirva de precedente, fui al cine. Normalmente me niego a pagar una entrada para ver una película, sobre todo porque en casa tengo montado mi súper HTPC con proyector 720p y pantalla gigante y no suele apetecerme salvo por algún que otro estreno al que acabo esperando en su edición “doméstica”.
Sin embargo hay películas que sí vale la pena verlas en el cine, aunque cada vez sean menos. Esperaba que Australia fuera una de ellas, y me gustó, sí, pero no tanto. De hecho, la experiencia me sirvió más para valorar la calidad de la sala 25 de Kinépolis, que hace bastante que está reservada a proyecciones en calidad digital.
Ayer se celebró la que probablemente haya sido la más aburrida y descafeinada de las keynotes inaugurales de una MacWorld Explo desde que Jobs volviera en 1998 a coger de nuevo sus riendas. La razón de esa cansina puesta en escena fue, sobre todo, que Jobs no estaba ahí para dejarnos a todos embobados.
Phil Schiller, perrillo faldero de Steve (o al menos esa es la imagen que tengo después de tantos años) fue el encargado de salir del paso, y lo hizo a duras penas porque realmente no hubo novedades dignas de mención. Se notaba en el ambiente: el anuncio oficial de la ausencia de Jobs en esta keynote hace meses hizo presagiar una recaída de su cáncer, y aunque eso no está confirmado, al menos Jobs ha dirigido un mensaje “a la comunidad Apple” (a los demás, que les den, por lo visto) en el que indica que se está recuperando de un desequilibrio hormonal que no sabemos muy bien qué consecuencias tendrá finalmente.
Yo no me creo lo del desequilibrio hormonal, pero sea como fuere lo que está claro es que el hecho de que Steve Jobs esté a cargo de Apple es determinante para la marcha de su empresa. Desde que desapareció de la escena pública los anuncios de la empresa no han tenido la misma “salsa” que hace meses, cuando el iPhone 3G lo eclipsaba todo. Mucho se esperaba de esta keynote, pero es que ni siquiera hemos oído hablar de Snow Leopard, un sistema operativo que debería estar a punto de ser presentado.
Lo mismo ha ocurrido con revisiones de producto muy esperadas, y lo que está claro es que Apple, que está en el mejor momento de su historia, debe encontrar rápido una forma de que la ausencia de Steve Jobs no se note. Lo cual, por otro lado, va a ser completamente imposible. Jobs ha sido, es y será uno de los grandes de la historia de la informática, y los que leéis esto ahora podréis decir que fuisteis contemporáneos suyos, lo cual, a mi entender, es todo un privilegio.
No quiero que esto suene a que le estoy enterrando (ojalá dé mucha más guerra), pero hace meses que la cosa pinta mal. Steve, a ver si me consigues cerrar la boquita y te recuperas muy pronto…
Recuerdo perfectamente que cuando comencé a trabajar como editor de The Inquirer mantuve una conversación con Valen (je) en la que me preguntaba, desconcertado, qué beneficio obteníamos de publicar todo gratuitamente, by the face. La pregunta parece un poco absurda, y todos estamos pensando en la misma respuesta: la publicidad. Sin embargo, ¿hasta qué punto es viable este modelo de negocio?
Imagen vía DeviantArt, creada por Anacondo
Las empresas que se han dedicado a publicar contenidos online han explosionado en los últimos 3 o 4 años, y de hecho hoy en día las publicaciones tradicionales dependen en buena parte del modelo mixto. Cualquier medio impreso que no tenga edición online es considerado como antediluviano, y durante todos estos años hemos visto cómo incluso modelos como el de pago por suscripción (primeros tiempos de El País, que fracasó estrepitosamente, y modelo válido aún para gigantes como The Wall Street Journal) no han tenido casi éxito.
Aviso de que, como siempre, me he acabado enrollando y me ha salido un tocho bastante respetable. Así que si no queréis seguir leyendo, lo dejo aquí para no aburrir al personal
Recuerdo que el año pasado ya mencionaba aquello de los mensajes comodín para estas fiestas, y la tendencia crece: conocidos y amigos mandan estos mensajes como churros, pero yo, la verdad, no le veo demasiado sentido. Es un tipo de felicitación demasiado impersonal, pero también es verdad que es rápida y muy cómoda para el que la manda (¡vaguetes!). Este año no he visto mensajes demasiado creativos, así que me quedo con mi lista del año pasado.
Sea como fuere, espero que 2009 sea un año con un montón de salud, dinero y amor. Aunque no necesariamente por ese orden, supongo
¡¡Feliz año!!








