Archive for noviembre, 2008
Artículo práctico genial el que se han currado en Royal HeHe2-ness! (vaya nombrecito), que muestra cómo poder instalar desde cero una nueva versión de Ubuntu y hacer que funcione tal y como lo hacía nuestra vieja versión, es decir, con todos los paquetes, aplicaciones y preferencias de esas aplicaciones activadas para que no perdamos nada durante el proceso.
Como indican en el artículo original, muchos usuarios de Ubuntu se preguntan si actualizarse a las nuevas versiones mediante una actualización del sistema o mediante una instalación de cero, un proceso más radical pero que muchos recomiendan para evitar posibles conflictos y problemas.
El peligro o molestia de esa segunda opción es precisamente que tendremos que reinstalar de nuevo todo lo que ya habíamos instalado en nuestra versión previa, algo que se puede evitar con este procedimiento:
1. Hacer un backup de nuestro directorio /home en algún dispositivo externo. ¡¡No olvidar los archivos y carpetas ocultas!! Es buena idea comprimirlo primero con tar, lo que preservará los permisos de carpetas y ficheros.También es muy, pero que muy recomendable hacer un backup de ficheros como /etc/apt/sources.list o /etc/X11/xorg.conf. En realidad, no es mala idea hacer un backup del directorio /etc completo.
2. Salvaguardar una lista de las aplicaciones instaladas. Para ello
sudo dpkg –get-selections > /home/user/package.selections
Y obviamente, copiar ese fichero “package.selections” (o como queráis llamarlo) a vuestro dispositivo externo.
3. Instalar de cero la nueva versión de Ubuntu.
4. Copiar el fichero sources.list de nuestro backup y sobreescribir /etc/apt/sources.list. Luego tenemos que editarlo para cambiar el nombre de la distro (por ejemplo, reemplazar donde aparezca gutsy para que aparezca intrepid). Luego os faltará por hacer un
sudo apt-get update
sudo dpkg -–set-selections /home/package.selections && apt-get dselect-upgrade
(cuidado tras el dpkg hay dos guiones, no uno, pero no salen bien en WordPress)
5. Una vez termine ese proceso (que puede llevar cierto tiempo) ya podemos sobreescribir nuestra carpeta /home con la copia de seguridad que habíamos hecho. De nuevo, no os olvideis de ficheros y carpetas ocultas.
Listo, ya podéis disfrutar de vuestra distro instalada de cero pero con todas las aplicaciones y preferencias de vuestra edición anterior. ¡Magia potagia!
Esta tarde me he encontrado con un interesante post de Steven J. Vaughan-Nichols, uno de los periodistas técnicos más reputados relacionados con el mundo del software libre, llamado “Linux software installation myths”, en el que el autor refleja la situación actual a la hora de instalar programas y aplicaciones en distintas distribuciones Linux. El texto es revelador y muy claro, y demuestra que hace años que la instalación de software en Linux es algo que se ha facilitado de forma enorme.
A eso han contribuido de forma esencial los gestores de paquetes y algunos sistemas específicamente soportados por ciertas distribuciones. Por ejemplo, openSUSE tiene su 1-Click-Install, y Xandros abrió hace unos meses su CNR (Click’N'Run) dos de los métodos más cómodos y directos para acceder a esta posibilidad. Sin embargo no son ni de lejos los más utilizados: los citados gestores de paquetes se llevan la palma, y cada uno tiene su propia solución en este campo.
Así, Debian, Ubuntu y el resto de distribuciones de esta “rama” presumen de poder contar con APT (Advanced Packaging Tool), el sistema de gestión de paquetes más reputado y fantástico del mundo mundial. Y se lo merece, desde luego. Para los más vagos con la consola de comando están soluciones como Synaptic (GNOME) o Addept (KDE) que ofrecen un frontend para los distintos comandos apt (apt-get, apt-cache, etc).
El otro gran grupo lo tenemos en las distribuciones en paquetes RPM (Red hat Package Manager) como openSUSE, Fedora y sus versiones empresariales (SLED, SLES, RHEL), además de otras como Mandriva. De nuevo este gestor se puede usar en modo consola con distintos flags (lo más cómodo para los veteranos del mundillo) o mediante las interfaces gráficas que ofrecen utilidades como YaST, yum, up2date, o rpmdrake.
Hay más sistemas de gestión de paquetes (Conary en rPath, Portage en Gentoo), pero son menos relevantes y al final el objetivo es el mismo: facilitar la instalación del software en Linux. Un proyecto interesante en este sentido es PackageKit, que no está llamado a sustituir a APT o RPM, sino a utilizar esos sistemas y sus frontends para ofrecer una “abstracción” común, un sistema universal de instalación que sea común a todas las distribuciones aunque luego en realidad se base en las propias herramientas de gestión de paquetes de cada distribución.
Pero al final la conclusión es la misma: instalar software en Linux es de todo, menos difícil. De hecho, probablemente lo más difícil será decidir qué aplicación elegir entre las miles (¿decenas, centenas de miles?) disponibles en los repositorios.
Truco curioso del día. El único requisito, que hayas hecho el jailbreak al iPhone y que tengas activado SSH (con BossPrefs puedes habilitarlo e inhabilitarlo fácilmente). Una vez hecho esto, simplemente hay que abrir consola de comandos y escribir:
scp root@direccion-IP-del-iPhone://private/var/mobile/Media/DCIM/999APPLE/*.PNG ruta_destino/
Ejemplo:
scp root@192.168.1.33:/private/var/mobile/Media/DCIM/999APPLE/*.PNG ~/Desktop/
Listo. Las imágenes que tengas en el iPhone pasarán a tu escritorio en un pispás. [Vía]
Últimamente estoy comprobando una tendencia en el mercado de los netbooks: estos ultraportátiles de bajo coste ya no son tan ligeros, y tampoco están siendo tan baratos como pensábamos. Los últimos modelos de fabricantes como Dell, HP o la propia ASUS demuestran que estos pequeños están creciendo tanto en tamaño como en prestaciones, y también, cómo no, en su precio.
Cuando aparecieron los primeros modelos de 7 pulgadas estaba claro que aquella pantallita no era la ideal para trabajar de forma continuada. Lo resolvieron los modelos de 8,9 y 10 pulgadas de pantalla, que no sólo ofrecían una resolución aceptable (lástima los 600 puntos verticales en lugar de los 768 que hubieran sido más adecuados), sino que además incluían teclados mucho más manejables.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte la cosa está evolucionando de forma curiosa, y ya se ha hablado de que los futuros Intel Atom N330 no sólo harán su aparición en nettops, sino que también se incluirán en netbooks. Para los que no lo sepáis, los Atom N330 son procesadores dual-core, con un consumo de 8W (en lugar de los 4W de los modelos actuales, los N230), que se convierten pues en alternativas más potentes y capaces que sus antecesoras, pero que también saldrán más caras y comenzarán a hacer más difusa la línea entre portátil y netbook.
El Dell Mini 12 y el Dell Mini 9, enfrentados.
Sobre todo, teniendo en cuenta que ya están comenzando a aparecer netbooks de 12 pulgadas, o que el horizonte nos plantea unas cuantas soluciones de este tipo, como el Dell Mini 12 que ya ha sido analizado en APCMag. El precio y prestaciones de esta y otras máquinas de esa gama harán que dejen de ser netbooks para convertirse en portátiles en toda regla, creo yo, así que ese temor de “canibalización” del mercado que temían algunos analistas no es tal: los netbooks simplemente están evolucionando. Lo que pasa es que eso provoca que se pierda el concepto original, y parece que estos pequeños ingenios acabarán siendo tan sólo portátiles algo especiales.
Hoy me toca hablar de The Inquirer, porque tal y como comentaba ayer allí, por primera vez mis chicos y yo hemos superado el millón de páginas vistas en un mes, el de octubre de 2008, lo cual es todo un logro para un blog de actualidad. Y teniendo en cuenta que siento a The Inq como “mi hijito” en la red de redes, es una pasada ver que el trabajo tiene respuesta tan importante sobre todo viniendo de quien saca provecho de ello, de los lectores.
Cuando empecé en The Inquirer ES en Junio de 2006 llevaba 7 años formando parte del laboratorio técnico de PC Actual. El cambio fue duro porque entre otras cosas dejaba a unos compis fantásticos y un ambiente de trabajo que, como he comprobado después, era irrepetible. No es que se cerrara un ciclo, no estaba aburrido de lo que hacía, pero sí me apetecía probar otro campo, el de Internet, donde ya había hecho alguna que otra cosa a nivel personal, como llevar ya un añito con Incognitosis.
Y claro está, levantar The Inquirer ha sido todo un orgullo, sobre todo porque veo que se ha convertido en referencia a pesar de las críticas (siempre las hay), o de ciertas decisiones con las que podía no estar muy de acuerdo. Recuerdo, por ejemplo, que yo ya leía The Inquirer (en su edición inglesa) bastante antes de que me propusieran llevar la versión española. Cuando vi por primera vez el diseño pensé que aquello no funcionaría: precisamente una de las señas de identidad de The Inq UK es su singular formato con 30 noticias apelotonadas en el navegador. Pero la cosa triunfó, quizás porque la gente no conocía tanto la versión inglesa, o quizás porque el formato simplemente era bueno.
Mucho ha llovido en estos dos años y medio, tanto en lo profesional como en lo personal, y creo que la decisión ha sido acertada. Afortunadamente sigo colaborando activamente en PC Actual, con lo cual puedo seguir cacharreando (y me pagan
) y la cosa en The Inquirer funciona (y espero que lo siga haciendo), así que, como se suele decir, miel sobre hojuelas. Valga este post también como homenaje y agradecimiento a todos los que lo leéis y me leéis, y sobre todo, a toda la gente que ha currado conmigo en The Inq (Diana, JJ, Nacho) y lo está haciendo hoy en día (Juan, Jesús).
Eso sí: la única pega que tiene el blog es el nombre: cuando vas a un evento no hay manera de que te encuentren en la lista hasta que deletreas T-h-e-I-n-q-u-i-r-e-r. O eso, o lo pronuncias con inglés de Barajas. Y me niego
La pregunta puede parecer una perogrullada, pero es que no lo entiendo: cuando me llevo mi portátil por ahí me gusta que el ratón que manejo sea cómodo de usar y ergonómico, además de que tenga un buen tamaño. ¿Por qué hacen los ratones de viaje tan enanos?
La razón, supongo, es la de que ocupen menos en tu equipaje, pero qué queréis que os diga: prefiero mil veces cargar con un ratón de tamaño “normal” a trabajar con esos diminutos ratones que se escapan en la mano y que parecen perfectos no para portátiles, queridos amigos, sino para niños. Alguna aplicación práctica tenían que tener
¿Qué os parece a vosotros? ¡Encuestita al canto!
No soy un gran aficionado a temas políticos, pero debo reconocer que la elección de Barack Obama como próximo presidente de los Estados Unidos es esperanzadora tras 8 años de “dictadura Bush”. El tema me toca un poquito más de cerca porque dos de mis hermanas viven en Estados Unidos desde hace años, y parece que ese sentimiento de esperanza allí está más o menos generalizado. Puede que no sea el ídolo de masas que Kennedy pareció ser (por lo que cuentan los documentales), pero la elección de un presidente negro (vale, afroamericano) demuestra que este país va por delante del resto del mundo en muchas cosas. Esto mismo era impensable hace 20 años, y abre las puertas a muchas posibilidades.
Obviamente tampoco hay que echar las campanas al vuelo: lo poco o mucho que sabemos de Obama no sirve de nada, porque será ahora cuando demostrará si las cosas realmente cambian en la política de EEUU, sobre todo teniendo en cuenta que muchas de ellas tienen consecuencias directas en el resto del mundo.
En el terreno tecnológico desde luego Obama parece una opción más deseable que McCain: ninguno de los dos ha hecho grandes revelaciones sobre el tema, pero McCain parecía un mero sucesor conservador de la política de Bush. En CNET acaba de aparecer un artículo sobre el tema (mira que bien que me viene para el post) en el que confirman que los comentarios de Obama sobre temas importantes como patentes, plataformas DRM o derecho de copia han sido “vagos”, como esperaba. Lo poco que se ha oído de ambos se refería a la importancia de la inversión en I+D, pero veremos si la política de Obama nos hace olvidar esa tendencia que se había vislumbrado en la etapa Bush al control de todo y todos.
Buena suerte, Sr. Obama. La va a necesitar.
Acabo de disfrutar como un enano leyendo de cabo a rabo el análisis que Anand Lal Shimpi ha realizado sobre Nehalem, la nueva microarquitectura de Intel que supone un nuevo paso en su inexorable ciclo evolutivo. Llevando ya unos cuantos años escribiendo todo tipo de artículos y noticias técnicas, uno ya sabe dónde debe mirar para encontar la mejor review de una tecnología novedosa, y ese lugar es, sin lugar a dudas, AnandTech.
El análisis de los nuevos microprocesadores recién lanzados es absolutamente imprescindible para cualquiera al que le guste la informática: Anand disecciona esta nueva tecnología de Intel, pero lo hace de un modo elegante y entretenido: es casi como leer una novela, aunque evidentemente cualquiera que no esté familiarizado con temas técnicos puede perderse fácilmente. Para los que nos pasamos el día entre bits y bytes, leer a Anand es una gozada, sobre todo en artículos como este. Por lo tanto, poco puedo añadir sobre lo que ya comenta en el profundo análisis que realiza de los nuevos procesadores de Intel, pero haré un pequeño resumen de ese largo análisis para los que seáis un poquito más perezosos o lo paséis peor con el inglés.
Ayer por la mañana aproveché el tirón de Mininova y el exitazo de las copias pre-beta de Windows 7 que han aparecido por ahí, y me bajé la imagen ISO de 2,8 Gbytes en unas 4 horas para luego pasarme otras tantas instalando el sistema operativo en una máquina virtual a través de VMWare 6.5.
Probé con VirtualBox 2.0.2, pero se quedaba tontita así que fui a lo seguro. La instalación en máquina virtual fue, como digo, increíblemente lenta, pero sin problemas.15 Gbytes para una partición dinámica, 2 Gbytes de RAM asignados por si las moscas, y por lo demás, todo igual que si fuera Windows Vista. Aunque con detallitos, como PowerShell…
Tras la instalación uno se encuentra con pocas sorpresas: la interfaz es, como comentaba recientemente, idéntica a la de Windows Vista. De hecho muchos de los cambios visuales que se han aplicado en las versiones mostradas en el PDC no están aún activas están activas tocando alguna que otra cosita, así que habrá que esperar a una compilación posterior a la 6801 que tengo entre manos. Aún así, he jugueteado un poco con el sistema, que va sorprendentemente suave incluso bajando la memoria a 1 Gbyte tan solo.
Lo cierto es que no hay mucho que decir: Windows 7 ya me parecía un Vista ligeramente maquillado, y es eso con lo que me he encontrado. Algunas aplicaciones llegan en sus nuevas versiones (Internet Explrorer 8 Beta 2, Windows Media Player 12, o el famoso Paint con la interfaz Ribbon tipo Word o Excel), pero en general no hay cambios realmente significativos.
Todo parece destinado a ir mejorando algunos apartados de usabilidad, pero cualquiera que haya usado Vista se encontrará con más de lo mismo, así que si te gusta Vista, te gustará Windows 7. Si no, machote, yo no pondría (de momento) grandes esperanzas en el próximo sistema operativo de Microsoft.
Veremos cómo evoluciona la cosa, pero desde luego Windows 7 tiene toda la pinta de ser poco más que un SP3 para Vista. Sigo en mis trece. O en mis siete


















