Todos los días como acompañado de las noticias de la cadena Cuatro. O más bien, acompañado de Mónica Sanz, mi última entrada en ese top 10 que mantengo desde hace años, y que se complementa con otros tops. Por ejemplo, definitivamente está en el Top 1 en presentadoras de telediarios nacionales. Lo tiene algo complicado para quitarle el puesto a Melissa Theuriau en la categoría nacional e internacional, pero como mi francés está algo oxidado y Mélissa ya tiene unos 10 millones de fans, prefiero el producto nacional ;)

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Bromas y rollos aparte, lo de ver las noticias todos los días no es que le alegre a uno precisamente el día, pero es bueno mantenerse al día de lo que pasa en el mundo, y resulta irónico comprobar que parece que en estos días y semanas casi todo en el mundo y España va mal… mientras que hay cierto sector que va a todo gas. No hay más que catástrofes naturales, guerras y conflictos sin resolver, y una crisis económica del copón provocada por las subidas del petróleo. Esa crisis ha afectado a las bolsas de todo el mundo, pero ha tenido efectos mucho más directos en la economía casera, que se resiente de forma dramática viendo cómo cuando vas al Mercadona ya no te compras dos lubinitas para la cena. Va a ser que nos apañamos con una lata de sardinas y el Nesquik con Smacks (no los de Kellogs, claro, sino los de pega del súper) de turno.

Todo parece subir hoy en día: hipotecas, transporte, comida, luz, agua y gas. Todo lo vital para la vida está por las nubes mientras nuestros sueldos se quedan congeladitos y Solbes afirma que no hay crisis. Y ya sé porqué lo dice. Resulta que Solbes se debe pasar media vida en el MediaMarkt, porque, amigos míos, si había algún momento para comprar tecnología, es este.

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Vivimos la que probablemente sea la época más increíblemente desfavorable para comprar caprichitos tecnológicos, pero ahí nos ves a todos, comiéndonos con los ojos los catálogos del MediaMarkt y el PC City de turno, o haciendo planes para ver cuál es el nuevo cacharrito que nos compramos. Hay que aprovechar, claro, porque los precios son sencillamente una locura. Las teles planas no paran de bajar de precio, los componentes informáticos casi salen regalados, y los nuevos gadgets son irresistibles.

¿Cómo es posible? Ni idea. Y lo peor de todo es que mi vena geek no puede resistirse a esas ofertas. No tengo voluntad.