Archive for marzo, 2008
Bueno, pues ya está disponible WordPress 2.5, la última versión de este fantástico CMS para bloggers que llega con muchos cambios. Como dije en el último post, estoy haciendo pruebas con un nuevo diseño para Incognitosis y hace un par de días instalé WP 2.5 RC2en un blog de pruebas para ver si cogía el tema elegido, y pirula
Así que el cambio no tardará mucho en llegar, espero. Gracias por los comentarios a todos, veo que os gusta el blog clarito y con ‘aire’, como a mí, y en ese sentido no habrá modificaciones. El tema mantiene esa línea, y ahora solo hay que afinarlo. Y el logo se queda, ¡que conste!
Sea como fuere, he estado leyendo el extenso post de Matt Mullenweg – al que conocí en el EBE06, un pequeño genio – y a modo de resumen, hay unas cuantas mejoras críticas:
The improvements in 2.5 are numerous, and almost entirely a result of your feedback: multi-file uploading, one-click plugin upgrades, built-in galleries, customizable dashboard, salted passwords and cookie encryption, media library, a WYSIWYG that doesn’t mess with your code, concurrent post editing protection, full-screen writing, and search that covers posts and pages.
Pero en el post hablan en detalle de esas y algunas más, así que los que lo utilicéis tenéis lectura obligada. A ver si le meto mano bien – apenas he trasteado con la RC2 – y os cuento, pero la cosa promete, y mucho.
Seguro que muchos de los que me leen están al tanto de que WordPress 2.5 está a punto de aparecer. La versión WordPress 2.5 RC1 lleva disponible unos días, y ayer los chicos de WordPress pusieron a disposición de todo el mundo WordPress 2.5 RC2, ofreciendo además un vídeo para que vayamos conociendo sus posibilidades, que serán muchas. Ya haré una review en su momento, pero la más importante para mí es la de la actualización automática de WordPress, un tema que hasta el momento era un engorro para los usuarios de este popular CMS.
Y aprovechando el lanzamiento, mi idea era aplicar un lavadito de cara a Incognitosis para que esta plantilla no acabe resultando demasiado aburrida algún día. Dicen los über-bloggers que lo de cambiar la plantilla da un poco de frescura al blog, así que nada, a ponerse las pilas. Ya he mirado decenas de plantillas y creo que he encontrado la candidata perfecta, que ahora está en fase de pruebas. Sin embargo, me gustaría que diéseis vuestra opinión sobre el diseño y prestaciones. A mí me gusta como está, la verdad, pero también me apetece aprovechar el tirón de WP2.5 y tratar de incluir algunas ideas.
Así que si alguno tiene críticas y sugerencias al diseño – más colores (mi idea es seguir con la idea de que haya mucho ‘aire’ – blancos – en el blog), distintas tipografías, diferente disposición, temas 3C o 4C (columnas), widgets varios, etc – me gustaría que me las comunicáseis con total libertad. Este blog ya no es tan mío, y sí más vuestro desde hace meses (vale, suena a eslogan de programa de televisión), cuando empezaron a crecer notablemente las visitas, así que me gustaría que si queréis aportéis ideas. Y si hay algún diseñador que quiera echar una mano, pues invitados estáis, por supuesto. Estoy muy lejos de controlar en temas de plantillas (¡autodidactas al poder!), así que esos consejos y ayudas profesionales serán muy bienvenidas.
Hace ya más de un año que dediqué mucho tiempo a realizar un análisis exhaustivo de Windows Vista, justo cuando Microsoft lanzaba al fin el sistema operativo que más expectación ha causado en toda su historia. El reportaje acabó siendo un larguísimo repaso de las diferentes áreas que cubría este sistema operativo en 10 largos artículos publicados en The Inquirer ES, y ya entonces expresaba claramente mis opiniones acerca de Windows Vista:
“[...]En muchos aspectos, Windows Vista es un buen sistema operativo. Y sin duda, será mejor que XP, pero hablamos en futuro porque existen demasiadas variables que ni siquiera la propia Microsoft es capaz de controlar.”
Muchos usuarios se han visto inundados por los problemas que planteaba la migración a Windows Vista, un sistema operativo que prometía el oro y el moro y que en mi opinión se lanzó tarde y mal: los continuos retrasos y las ausencias de algunas características esperanzadoras – como WinFS, una gran olvidada – hicieron que la prensa se cebara en sus problemas, y no en sus virtudes.
Ya entonces se vislumbraba la capacidad de Windows Vista, y creo firmemente que se convertirá en el mejor sistema operativo de la historia de Microsoft. Lo más irónico de todo es que no hemos aprendido de nuestros errores: lo que está ocurriendo hoy en día con Vista ocurrió hace años con XP, un sistema operativo que en los primeros meses de su lanzamiento tuvo una acogida muy poco favorable. Los usuarios se sentían cómodos con Windows 98 – por increíble que eso parezca ahora – y el cambio a una versión llena de incompatibilidades hardware y software se antojaba complicada.
Las razones del cambio a Vista siguen sin parecer del todo atrayentes. Como dijo Paul Thurrot en su mega-review de este sistema operativo:
Windows XP is still good enough for most people
Lo que es una verdad como un templo: a la mayoría de la gente le basta con XP. Al menos así será durante unos cuantos meses, pero es evidente que la migración a Windows Vista se irá acelerando a medida que se pulan más y más defectos. Para este post – que como siempre, me está saliendo más largo de lo que querría, perdón por el tostón (rima) – he tratado de buscar los típicos artículos con los pros y contras de Windows Vista, y a grandes rasgos estos han sido los puntos a favor y en contra:
Pros
1. Búsquedas mejoradas.
2. Gadgets.
3. Diagnósticos integrados para resolución de problemas.
4. Mejor búsqueda e instalación de drivers.
5. Ayudas contextuales más eficaces.
6. Mejor protección gracias al nuevo kernel
7. SuperFetch, ReadyBoost, etc.
8. Mejor networking y mucho mejor firewall, buen Network Center, el gestor de conexiones inalámbricas triunfa.
9. ¡Media Center incluido! (ya sé, ya sé solo en algunas ediciones).
10. Controles de audio independientes.
11. Reconocimiento de voz.
12. Copias ‘sombra’, restauración de sistema más eficiente.
13. Galería de fotos, autoría de DVDs integrada (básica, pero incluida).
14 Aero Glass es bonito – digáis lo que digáis.
15. BitLocker, cifrado mucho más potente.
16. IE7, un navegador notablemente superior a IE6. Y si no te gusta, pues a usar Firefox
Contras
1. Requisitos hardware (aunque las versiones Lite demuestran que Vista se puede correr en configuraciones muy modestas).
2. Aero impone un consumo de batería mayor en portátiles (se puede desactivar).
3. Protección UAC (se puede desactivar).
4. Algunos drivers y aplicaciones siguen mostrando incompatibilidades importantes.
5. Modos de hibernación y suspensión problemáticos con ciertas configuraciones.
6. Infección DRM. Esto sí que es un infierno.
7. Demasiadas versiones: ver la genial tira cómica de JoyOfTech.
8. Las ediciones de 64 bits no van muy allá según dicen.
9. DX10 no mola demasiado y no aporta demasiado por el momento.
10. SMB2 puede poner en problemas a entornos hibridos.
11. No hay antivirus de serie.
12. Necesita mucho espacio en disco (12 Gbytes aproximadamente).
13. Algunas aplicaciones no ayudan mucho: Windows Backup, Windows Meeting Space, etc.
14. No tiene WInFS, IPX, Gopher, WebDAV, WordPad no abre .DOCs.
15. Licencias lamentables, que siguen la tradición de Microsoft en este apartado.
Obviamente ambas listas podrían ampliarse mucho más – os invito a comentar al respecto – pero en general creo que el resumen es válido, y que salvo algunos temas importantes como los malditos DRM a los que nos someten Windows Media Player y algunos componentes más, y al tema de las licencias, las ventajas superan a las desventajas con creces.
En esto ha tenido una importancia radical el Service Pack 1 que acaba de aparecer. Es cierto que han aparecido todo tipo de críticas y problemas durante la instalación por parte de diversos usuarios con temas como la instalación o los drivers, pero también es cierto que los que hemos instalado el SP1 sin problemas – y somos muchos – también hemos podido comprobar que las mejoras que aporta son muy significativas.
Aparte de los importantísimos parches de seguridad, se resuelven problemas tanto de estabilidad como de rendimiento de muchas de las características del sistema, tal y como detalla un extenso y – como casi siempre – genial artículo de AnandTech. La copia de archivos de la que he hablado largo y tendido aquí era el más acuciante en mi opinión, pero ha habido otros destacados que también se han solucionado con un SP1 que demuestra sus poderes en distintas reviews, como las de APCMag, o varios artículos de una serie de ZDNet que han analizado las diferencias de rendimiento en Vista RTM con Vista SP1 y Windows XP en relación a los juegos – otra review específica de esto, en Bit-Tech -, como en Office 2007, como a las versiones de 32 y 64 bits RTM y con SP1, o en benchmarks genéricos.
Llevo ya utilizando Vista durante más de un año de forma intermitente, y hace unas semanas tuve la oportunidad de descargar e instalar el SP1, y lo que ya me había parecido bueno entonces ahora confirma mis sospechas. Me he releído el análisis que hice en The Inq, y además de darme un pequeño subidón de orgullo - está mal que lo diga, pero me lo curré mazo
– me doy cuenta que todas esas buenas prestaciones que ofrece Vista siguen siendo muy poco valoradas por usuarios y medios, pero esa tendencia cambiará, y seguramente muchos acaben aceptando que este sistema operativo propone una idea muy válida y que a la postre se convertirá, queramos o no, en el estándar de facto de la industria del PC, como ya ocurrió con XP. Y creedme, será para bien. Puede que Vista tarde en convencer, pero lo hará.
A mí ya me ha convencido.
PD: Dedicado al Padre Parada, al que tengo un poquito olvidado. Sé que me tienes en tus oraciones
Cualquiera que me conozca bien sabe que mi paso por la Universidad Politécnica de Madrid ha sido una verdadera pesadilla. Mis estudios de Ingeniería Informática comenzaron cuando aún salían licenciados – la carrera era de 6 años – del Campus de Montegancedo, y por temas varios he tardado unos cuantos años en cerrar el ciclo. Ahora todo pasó, y ya forma parte de un recuerdo agrio – hubo buenos momentos, sí, pero fueron los menos – que me ha vuelto a venir a la mente tras leer el artículo de Wired titulado “Las 5 principales razones por las cuales ser un estudiante de ingeniería apesta”.
El artículo está totalmente centrado en el público estadounidense, cuyo sistema académico es radicalmente distinto al nuestro en muchos apartados, pero en realidad las razones son válidas para la mayoría de los que hemos estudiado o están estudiando una ingeniería. Las que proponen en el artículo – en orden descendente – son las siguientes:
5. Los libros son un tostón: efectiviwonder, la mayoría de textos académicos son un horror, y en nuestras universidades además muchos profesores hacen casi obligatoria su compra en muchas asignaturas por el simple hecho de que son ellos los que los han escrito, de modo que hay que pagarles el esfuerzo como buenos alumnos pardillos. Lo peor de todo – aunque a veces también es una ventaja a la hora de marcarse unas buenas pellas (¿o es peyas?) – es que el contenido de esos libros es idéntico al que luego el profesor da en clase, de modo que ese ‘libro de apoyo’ tiene poco o nada de apoyo.
4. Los profesores no animan a los estudiantes: tenía entendido que en EE.UU. sí que había esa costumbre de animar a los alumnos, pero parece que estaba equivocado. Lo que está claro es que en nuestro país es raro que haya trato ‘cercano’ entre profesores y alumnos, y la mayoría de ellos – siempre hay excepciones – no sólo no animan, sino que desaniman. El trato distante, la actitud de superioridad frente a alguien que sólo trata de hacerlo lo mejor posible y las posturas de algunos de estos ‘mentores’ me recuerdan experiencias lamentables en la facultad. Las revisiones de exámenes – todos los ingenieros hemos tenido que ir a alguna – son toda una prueba de paciencia, humildad y humillación para nosotros.
3. Los consejeros brillan por su ausencia: allí el papel de consejero también está muy desarrollado, pero en España ese ‘tutor’ que orienta y encamina nuestros pasos hacia una u otra profesión no existe – al menos, en la Universidad pública. A no ser que tengamos trato más informal con algún profesor, resulta difícil que alguien que tiene que controlar el destino de 300 o 400 personas cada curso pueda ayudar en este tema. Aquí reconozco que a menudo los profesores tienen una carga de trabajo que hace imposible esta tarea.
2. Sacarse otras carreras está tirado: otra de las grandes verdades del artículo. Mientras que en las carreras ‘de letras’ completar los estudios es algo relativamente sencillo – vale, hay que estudiar, pero no demasiado en muchas de ellas – las ingenierías son particularmente ingratas. A mí siempre me habían dicho que si te lo sabías, aprobabas, pero cuando llegué a la facultad me di cuenta de que no sólo había que sabérselo. Había que saber tanto como el catedrático, y no sólo eso: saberlo igual. Si planteabas una solución distinta e igualmente válida, lo tenías chungo. Las ingenierías son famosas por los reducidos porcentajes de aprobados, las medias de años en acabar las carreras – acabar año por año es casi un logro reservado a los cocos – y las constantes decepciones de los alumnos. Mientras, en otras carreras uno ve cómo el mus y la pocha son deporte nacional y se aprueban los exámenes casi casi con la gorra.
1. Todos los trabajos para casa son idénticos: aquí no entiendo muy bien el artículo de Wired. Parece ser que en EE.UU. todas las prácticas realizadas son muy similares, lo que frena la creatividad de los alumnos. Aquí tenemos el problema contrario. Las prácticas son demasiado creativas, y hay demasiadas. Algo que se acentuó con el cambio de plan de muchas ingenierías, que impuso ciclos más cortos, con asignaturas cuatrimestrales que venían acompañadas de más y más prácticas. ¿Cómo es posible estudiar algo cuando te quedan 6 prácticas por hacer, a cual más original y creativa?
Así que en general coincido con el artículo de Wired, aunque a esas razones yo añadiría otras como la competitividad - “esto es la guerra”, según algunos de tus ‘compañeros’ – y, sobre todas ellas, la más importante: cuando uno acaba de estudiar no tiene del todo claro si ha valido la pena ese esfuerzo. Sabiendo lo que sé nunca hubiera escogido una ingeniería superior. La ‘titulitis‘ que afecta a nuestro país es preocupante, pero más aún lo es el hecho de que gente con títulos de ingenieros lo esté pasando tan mal para salir al mundo real y cobrar un sueldo que compense esa formación que teóricamente nos da ‘un plus‘. Las historias de compañeros recién salidos de la facultad eran espeluznantes. Ya en aquellos años era normal cumplir con el requisito de las consultoras que te explotaban por dos duros, y la situación no ha mejorado mucho desde entonces. El intrusismo - lo hay en todas partes, y no estoy en contra si los ‘intrusos’ son válidos – no ayuda. El desarrollo software y hardware es probablemente uno de los motores de la sociedad actual, pero eso no está reflejado en la realidad económica de esos ingenieros. Yo no me quejo – bueno, me quejé en su día – pero desde luego lo de estudiar una ingeniería es para valientes.
Mi sentido pésame a todos mis colegas
No sé cómo llegué ayer a este documento - típico, vas pinchando, vas pinchando… – pero lo cierto es que me ha parecido muy interesante comprobar que efectivamente, los bloggers nos movemos en una ‘jerarquía de celebridades’ muy similar a la de otros medios de comunicación. El estudio lo llevó a cabo la empresa Cohn&Wolfe hace casi un año, y los resultados se publicaron, cómo no, en su blog.
A pesar de que ya es un informe de hace varios meses, lo cierto es que su validez es evidente. Cuatro son las capas que diferencian a los distintos usuarios y creadores de blogs, que se ordenan según su influencia.
1. En primer lugar están los denominados ‘bloggers híbridos‘ (vaya nombrecito les han puesto), que han creado toda una reputación online y que se consideran lo que a mí me gusta llamar über-bloggers. Es decir, las personas que tienen una influencia increíble no sólo entre la comunidad blogger, sino incluso en la industria en la que se mueven. En EE.UU. los ejemplos son claros: Om Malick (GigaOM), Michael Arrington (TechCrunch), o Robert Scoble (Scobleizer) son algunos de los verdaderos gurús de este segmento, aunque hay unos cuantos más. Y como sucede siempre, los hay que convencen, y los hay que no. Sigo a los tres anteriores desde hace años, pero por ejemplo me revienta que Walt Mossberg (AllThingsD, un blog mediocre en calidad de contenidos) sea tan respetado en la industria. En nuestro país ocurre lo mismo con esa esfera élite en la que tenemos a gente válida, y gente que, de nuevo, ha tenido suerte y que a pesar de no ser tan válida llevan tanto tiempo que ya son considerados – no consigo entender porqué cuando trato de darles una oportunidad a sus contenidos – una especie de gurús.
2. A continuación nos encontramos con los ‘bloggers de nicho‘, que escriben en medios muy especializados y en nichos muy definidos y verticales, y que reúnen a varias personas en un equipo que escribe en un mismo blog. Estos blogs verticales son claramente la moda ahora que las redes de blogs están explotando, pero sigue habiendo referencias claras tanto en el mercado norteamericano (Engadget, Gizmodo, LifeHacker) como en el español (Xataka, Genbeta, o The Inquirer, por supuesto
).
3. Luego estamos los ‘bloggers recreacionales‘, o sea, los que hacemos esto más por afición que por devoción. Somos ‘la larga cola‘, y escribimos en menor cantidad – que no calidad, je – hablando de temas variados, aunque también es cierto que estos blogs también son, a su manera, de nicho, ya que cada blogger escribe normalmente de un tema muy específico y los aspectos que le rodean. Como afirman en el estudio:
While many are happy to just share their thoughts online, the reality is that Recreational bloggers don’t have tons of traffic. But that doesn’t mean they don’t have something powerful or important to say. I find the content created by Recreational bloggers to be most compelling given its raw, unmediated form
4. La última parte de esta pirámide la constituyen los lectores que a menudo dejan comentarios, y que aunque en muchos casos no disponen de su propio blog, son precisamente el motor de “la conversación“, que es fundamental en cualquier bitácora – no entiendo los blogs que se autodenominan así y que no permiten comentarios. Son, claro está, los más numerosos, y aunque en gran parte son consumidores de información, también enriquecen los blogs con sus comentarios… aunque en esto también haya de todo
La beta de Ubuntu 8.04 Hardy Heron ya está disponible desde hoy mismo, así que si sois usuarios de esta distro y queréis echarle un vistazo, no sé a qué esperáis
. La versión final aparecerá el 24 de abril, pero desde las primeras versiones Alpha ya es posible disfrutar de algunas de las novedades de las que hace gala esta popular distribución, que desde hace tiempo se ha convertido en mi preferida de la vida – mala suerte, openSUSE - y que aportará algunas características interesantes y otras bastante peculiares. Además, y esto es importante, se tratará de la segunda edición de Ubuntu con esa certificación LTS - Long Term Support – que garantiza un periodo de soporte de 3 años para la versión de escritorio y 5 años para la versión servidora.
Por ejemplo, a la inclusión del nuevo kernel 2.6.24 – con el polémico planificador CFS de Con Kolivas Ingo Molnar (¡gracias por la aclaración en los comentarios, Alfonso!), a raíz del cual Con Kolivas – que había desarrollado el llamado fair scheduling en el que se basa CFS – tuvo un buen rifi-rafe con Linus Torvalds – y la de GNOME 2.22 o X.org 7.3 se suma la presencia de Firefox 3 Beta4 como navegador por defecto. Vale que es un navegador súper rápido y menos glotón de memoria, pero algunas extensiones no funcionan aún – lógico – y tener un navegador beta por defecto no me parece demasiado acertado. Pero claro, yo no mando.
Más interesante es la inclusión de Wubi como nueva alternativa a la hora de instalar Ubuntu. Para los que no lo conocíais, Wubi es una aplicación que permite instalar Ubuntu desde Windows de forma ‘cuasi-nativa’. Es decir, que instalas desde Windows, y en un fichero de sistema de Windows. Es prácticamente el mismo concepto que se maneja cuando ejecutamos máquinas virtuales, ya que el fichero de sistema está dentro de una partición de Windows, aunque el proceso de arranque cuente con un menú tipo GRUB idéntico al de una instalación normal. No hace falta crear particiones, el sistema instalado prácticamente corre a la misma velocidad que una Ubuntu instalada de forma nativa, y dispondremos de casi todas sus ventajas- incluido Compiz Fusion, aunque no sé a qué velocidad.
Se trata de una forma genial de ‘probar Ubuntu’ sin tocar las particiones de disco duro, un paso que se le atraganta a mucha gente y que sin duda supone una alternativa muy interesante al tradicional funcinamiento del CD de instalación de Ubuntu como LiveCD. Hace unos meses publiqué una guía de cómo usar Wubi en PC Actual, y eso me dio la oportunidad de juguetear con él. Y lo cierto es que las impresiones fueron inmejorables, así que apuntáoslo.
Bueno, al fin lo he hecho. Llevaba meses con la mosca detrás de la oreja, pensando en si debía o no actualizar mi equipo. Llevo ya un par de años con los mismos componentes, y teniendo en cuenta que actualmente me paso unas 16 horas al día con el ordenador encendido trabajando – y disfrutando, que es lo importante – tener una máquina preparada para los tiempos actuales era importante para mí. Antes no tardaba tanto en actualizar, y prácticamente cada año renovaba componentes, pero esta vez he aguantado más, aunque la espera creo que ha valido la pena.
Hasta ayer mi equipo de casa no era nada del otro jueves: una placa ASUS A8R32-MVP Deluxe, con chipset RD580 y que en su época no estaba nada mal. En ella tenía montados un Athlon 64 X2 4800+, 2 Gbytes de memoria DDR muy normalita, y una GeForce 6600 GT que también me dio muchas alegrías hace un par de años. Pero de un tiempo a esta parte ya no podía jugar prácticamente a nada que no fuese de aquella época, y también estaba limitado en algunas áreas a las que siempre les estoy dando caña: virtualización, edición de vídeo, instalar Mac OS X en el PC, y por supuesto, los citados videojuegos.
La puntilla llegó cuando le eché un primer vistazo a Crysis, un juego del que ya hablé hace tiempo en el post “Crysis y la industria de lo exagerado“. Aquello, simplemente, no se movía. El Call of Duty 4 tampoco es que fuera muy jugable, así que entre eso y mis otras ‘aficiones‘ decidí dar el paso y renovar mi equipo. No hace mucho escribí un post titulado “¿Dual-core o Quad-core?” en el que expresaba mis opiniones sobre la actual situación del mercado de los procesadores. Las ofertas quad-core actuales son fantásticas, pero hay pocas aplicaciones en las que se puedan aprovechar sus prestaciones. Estuve barajando la compra de un Q6600 o incluso esperar a los nuevos quad-core de 45 nanos, basados en Penryn, pero pronto me di cuenta de que no les iba a sacar mucho partido por el precio que cuestan: tampoco soy un gamer extremo, y pagar millonadas por hardware demasiado nuevo de alta gama es algo que no me va.
Así que opté por una solución media. El consumo y el ruido son dos de los factores clave en cualquier equipo con el que vaya a trabajar, así que el procesador elegido fue un Intel Core 2 Duo E8400 (3 GHz por core), la nueva joya de la corona de Intel que en mi opinión – por triste que me parezca – deja mordiendo el polvo a cualquier micro de AMD. Incluso los Phenoms tendrían que plegarse ante la relación precio/prestaciones de un micro que no sólo destaca por su consumo y calor disipado – ventajas de los 45 nanos – sino también por la posibilidad de hacer overclocking por aire hasta límites insospechados. Muchos han logrado subir a 4 Ghz con una buena solución de refrigeración por aire sin despeinarse, así que los overclockers lo tienen como un prodigio en este campo. No le doy demasiado al tema, pero me encanta tener la posibilidad de hacer overclocking cuando me apetezca.
El tema de la gráfica era más delicado, porque aunque de nuevo el consumo y ruidos son importantes, también lo era jugar con solvencia a los juegos de ahora y a los que vendrán en los próximos meses. Así que me tiré por una NVIDIA GeForce 9600GT de XFX (PVT94PYDF4 GeForce 9600GT 512MB GDDR3 650MHz PCI Express 2.0, para más señas). ¿Por qué no una ATI Radeon HD 3850/3870? Simple: por Linux. A pesar de los esfuerzos de AMD por liberar controladores, la situación de los drivers de ATI en Linux sigue siendo más bien confusa, y como tiempo tendré en el futuro para volver a apostar por AMD/ATI, por el momento aprovecharé las fantásticas prestaciones de esta gráfica a tope. El consumo es peor que el de las ATI 3850/3870, pero el rendimiento está a la par con las 3870, y el precio también así que la decisión dependía un poco de preferencias personales.
Para completar la renovación había que elegir también placa base. Los chipsets P35 eran la primera opción – más baratos, y con buenas prestaciones – pero como tengo ganas de poder sacar partido del overcloking si me apetece en el futuro preferí optar por una placa con chipset X38, más versátil y con más extras, así que tras mirar en unos cuantos sitios me guié por precio y por algunas comparativas y me compré una Gigabyte GA-EX38-DS4 Socket 775 – GA-EX38-DS4. A eso le añadí los 4 Gbytes de memoria DDR2 en dos módulos OCZ PC2-6400 de 2 Gbytes cada uno (CL 5-6-6-18, nada espectaculares, pero muy, muy baratos), y ya tenía todo hecho, porque el resto de componentes – almacenamiento, fuente de alimentación, sonido, monitor, teclado y ratón – sí que los he reaprovechado.
Así que ayer lo monté todo y tras algunas pruebas previas – mis particiones de sistema no se llevaban bien con esta configuración inicialmente – instalé un XP limpito para ir tirando de ahí e ir haciendo las primeras pruebas. A ver si puedo actualizar más adelante con un informe más detallado, pero para que os hagáis una idea, en 3DMark06 mi antiguo equipo daba 1.520 puntos, y el nuevo da 10.417. Eso se ve aún más claro cuando uno instala Crysis y, alucina vecina, puedes jugar. Qué pasada de juego, claro. Acostumbrado a los framerates y niveles de detalle que ofrecía la 6600GT – que fue buena mientras duró, eso sí – esto de poder disfrutar de un juego como Crysis a plena potencia es una maravilla. Con deciros que hacía meses que no jugaba en el PC, y que ya estoy viciado con este título… Más datos próximamente.
Lo que no se me olvida es hablar de los precios. Como tengo la suerte de tener hermanitas viviendo en los EE.UU. y aprovechando que una de ellas venía a España estos días, le encargué un par de cosas: la memoria ha salido por 135 dólares, y la gráfica por 180 dólares. Eso, al cambio actual (que es una pasada), son apenas 200 euros. El micro y la placa los compré aquí: el E8400 costó 154,31 y la placa 138,79, que con el IVA y el transporte se quedaron en 346 euros. O sea, que por 550 euros tengo una máquina actualizada, muy respetable y que espero que me aguante otro par de añitos. Para entonces ya tendremos con nosotros Nehalem, probablemente micros de 32 nanos, y las arquitecturas híbridas (AMD Fusion de nuevo promete), además de la entrada de Intel en las gráficas dedicadas con Larrabee. Pero eso será otro cantar. De momento, a disfrutar con lo puesto. Es lo de siempre, si esperas demasiado, nunca actualizas. Estoy súper contento con la compra, y más que lo estaré en cuanto empiece a meterle mano de verdad a todas las posibilidades de esta nueva maquinita.
Aunque no soy muy de este tipo de posts, lo cierto es que como desde hace tiempo soy un chico IKEA (¡pipi!) este tipo de complementos para el hogar me llaman la atención.
Lo de poner cortinas en las ventanas queda muy bien, pero si encima les añades un toque geek, la cosa ya puede ser la pera.
De hecho, ahí no acaba la cosa: sigue sorprendiéndome la cantidad de tiempo libre que tiene mucha gente que se dedica a frikadas de lo más espectaculares. Justo cuando encontraba el post anterior sobre cortinas ASCII para geeks me encontré también con un post que mostraba 11 coches de lo más friki.
Verdaderas obras de arte que deberían estar expuestas en un museo del frikismo que no sé porqué no existe, porque seguro que sería una triunfada.
Esto es tunear un coche, y lo demás son tonterías
La serie de artículos ‘Speed Up‘ de la prestigiosa Wired se ha completado ahora con una guía para acelerar el comportamiento de Linux. Lo cierto es que Linux suele ser un portento de rendimiento sin aplicar este tipo de trucos, pero como siempre se puede afinar un poco más, conviene echarle un vistazo a algunos de los métodos para sacarle más partido a tu distribución.
Los consejos son los siguientes:
1. Elimina procesos innecesarios: al igual que en Windows con los servicios, existen procesos que en Linux se ejecutan en background y que en muchos casos no necesitamos, así que eliminarlos libera carga del sistema, lo que siempre es una ventaja importante para sacar el mejor partido de nuestro día a día con el escritorio Linux.
2. No tires tanto de swap: la memoria de intercambio es una ayuda importante para la correcta gestión de memoria de cualquier sistema operativo, y esto es también cierto en Linux, pero si tienes suficiente RAM igual puedes ajustar el sistema para que los accesos a swap – que conllevan cierto tiempo y perjudican el rendimiento si se utilizan demasiado – se minimicen.
3. Acelera las aplicaciones: aquí el autor original pone como ejemplos OpenOffice o Firefox, que ya de por sí disponen de algunos trucos para ir más rápido. Además recomienda desactivar Compiz Fusion y usar un entorno de escritorio (o más bien, un gestor de ventanas) ligero, como XFCE o Fluxbox. Si sois fans de Compiz Fusion y tenéis una buena gráfica, yo pasaría de esto último.
El artículo termina hablando de las distros optimizadas, esas que aprovechan los recursos de algunos PCs de la vieja hornada, como en el caso de Damn Small Linux o Puppy Linux, pero de nuevo parece que el autor está dirigiendo el artículo a PCs limitados, y no a los actuales, capaces en su mayoría de lidiar con Linux sin problemas para sacarle todo el jugo… ¿no creéis?
A todos nos ha pasado: te compras un disco duro de 500 GB y cuando lo pinchas en tu PC resulta que te aparecen sólo 465 GB. ¿Te han estafado? Una reciente y genial tira cómica de XKCD ironizaba sobre el tema:
Lo cierto es que los fabricantes conocen muy bien su oficio, y se aprovechan de la confusión existente en el mercado de las “magnitudes tecnológicas” para vender más. En la Wikipedia explican de una forma fantástica lo que ocurre:
Para los fabricantes: 1 Gigabyte = 10^9 = 1.000.000.000 bytes
Para los usuarios: 1 Gigabyte = 2^30 = 1.073.741.824 bytes
Es decir, que mientras que los usuarios usamos potencias de 2 (base 2) para referirnos a las unidades informáticas (kB es 2^10, MB es 2^20, GB es 2^30), los fabricantes usan el sistema internacional tradicional en el que los prefijos funcionan en base 10, es decir: kilo es 10^3, mega es 10^6 y giga es 10^9. Lo malo de todo esto es que cuanto mayor es la capacidad del disco duro, mayor es la diferencia de lo que el fabricante publicita y lo que Windows u otro SO nos dice que tenemos.
En un disco duro de 250 GB -> Windows nos dirá que tenemos disponibles 232,83 GB.
En un disco duro de 500 GB -> Windows nos dirá que tenemos disponibles 465 GB.
Para empeorar aún más las cosas aparecieron unidades que trataban de solucionar el problema y que pocos fabricantes usan de forma honesta. De hecho, los usuarios apenas conocen los kibibytes, mibibytes, gibibytes, etc, que forman parte de las magnitudes establecidas por la International Electrotechnical Comission en 2000, y que tratan de respetar las magnitudes en base 2, pero que no hacen más que confundir más a todos.
Con lo cual nos encontramos con las protestas airadas de muchos usuarios que por desconocimiento del mercado actual se quejan de que los fabricantes les engañan cuando compran sus unidades de almacenamiento. Lo cierto es que yo no le llamaría engaño a esto: los fabricantes no mienten: cuentan la verdad a su manera. Y dudo que la cosa cambie a corto plazo, así que lo mejor es que los usuarios se den cuenta de que una vez más en el mundo tecnológico, la picaresca está a la orden del día.






















