Archive for noviembre, 2007
A quien no les suene el nombre enseguida habrá que recordarles que se trata de la presidenta de Microsoft Ibérica, una persona a la que sólo había visto ‘de lejos’ en algún acto de presentación – la última vez, durante la presentación del ‘Wow’ (o más bien, ‘Fiu’) de Windows Vista – y que hoy he podido conocer en persona con motivo de una iniciativa sorprendente: la apertura de su propio blog en Spaces.
Ya lo he contado en The Inquirer: en ‘El Ventanal’ la presidenta de Microsoft en nuestro país reflejará sus opiniones personales – y no las de Microsoft – sobre su propia empresa y seguramente, sobre otros muchos temas que se le vayan ocurriendo por el camino. Ella misma lo afirma en su primer post, donde define El Ventanal como:
Un blog honesto y sincero, donde expondré mi opinión personal (no la de Microsoft) sobre aquellos aspectos que me interesen y que tengan que ver con la tecnología y su impacto en la sociedad.
Me parece una idea muy valiente, teniendo en cuenta que Microsoft no ha tenido muy buena prensa en los últimos años y que la salida a la palestra de estos blogs de CEO es toda una novedad en nuestro país. Apenas hay un ejemplo destacable en España, y la entidad de la empresa de Varsavsky es – con todos los respetos – una minucia respecto a la relevancia que Microsoft tiene en todos los ámbitos.
Rosa García nos contaba a los bloggers reunidos – alguno ha soltado que estaba lo más granado por allí, pero desde luego, yo no me incluyo entre esos monstruos del blogging (de feos) – que Microsoft quizá haya sido en parte la responsable de su mala prensa. Puede que los medios no tengan la culpa, decía – no iría yo tan lejos, porque los medios son/somos muy puñeteros – pero es evidente que Microsoft trata de corregir posibles errores con esta revolución que están marcando los medios online.
Los blogs son el claro reflejo de esta nueva ola de medios ideales para comunicarnos y comunicar, y Rosa garcía se ha mostrado sorprendentemente coherente y comedida para alguien que ha sido mano derecha del célebre Steve Ballmer. Afortunadamente no van por ahí los tiros, y lo demuestra con una claridad meridiana en su blog:
Vivimos reflejados en un prisma de múltiple facetas en el que nada es bueno o malo per se. Por eso, me sorprenden los maximalismos, los extremismos y la radicalización de muchos de los habitantes de la blogosfera, y por eso me he decidido a participar en este mundo y aportar mi visión sobre aquello que sucede en este apasionante terreno de la Sociedad del Conocimiento
Qué razón tienes, Rosa. Aunque me considero muy afín a la filosofía Open Source y creo que las plataformas cerradas no son la solución a muchas de las necesidades tecnológicas de nuestro mundo, siempre me considerado alguien muy racional. No me gustan los extremos, y creo que en esto de la informática no hay soluciones universales: Linux es fantástico para ciertos apartados, pero Windows cumple perfectamente con su cometido en otros apartados.
Ahora sólo queda saber si la presidenta de Microsoft mantendrá el tipo: empezar un blog es fácil, pero de ahí a mantenerlo media un mundo, y yo creo que ni me lo plantearía si tuviera una agenda como la de Rosa García
Mucho ánimo, y paciencia. Esto engancha.
Lo comentan también Ismael, Ícaro, Pablo , y Javier, Alvy o Patricia – a ellos tres no les conocía en persona, por ejemplo -, todos ellos asistentes también a una comida muy animada y que me ha permitido reencontrarme con ese grupo tan granado de la blogosfera hispana
Carol, ¿dónde está tu post?
Y yo me consideraba mayorcito en esto de la informática. En ComputerWorld acaba de aparecer un interesante artículo recopilatorio con las fotos de algunos de los ordenadores más antiguos que existen y que sentaron las bases de la informática actual. Mi historia – como la de muchos – comenzó con las famosas máquinas de 8 bits, y por entonces ni siquiera podía aspirar a comprender qué era un sistema operativo y apenas veía la utilidad de un lenguaje de programación que no fuera BASIC. Ay, qué tiempos

Hay unas cuantas fotos muy chulas, así que mejor separo el post para que no se haga eterno…
Hacía tiempo que no actualizaba WordPress – algo que me podía haber costado caro, porque seguía con un 2.1 desde hace meses – pero hoy me he levantado con ganas de dejar algunas cosas pendientes apañadas, y el blog era una de ellas. La aparición de la versión 2.3 del que para mí es el mejor CMS para blogs había provocado algunos fallos que ahora han sido corregidos, así que me he puesto manos a la obra y he actualizado a esta reciente versión 2.3.1 que apareció hace dos semanas.
Las actualizaciones a WordPress me imponen respeto. Es tanto el trabajo que uno pone en su página que pensar en que todo se puede ir al garete siempre me hace pensármelo dos o tres veces, pero no ha habido problemas. De hecho, en las instrucciones de actualización (Upgrading) de WordPress.org está claro que ya ni siquiera es necesario borrar ficheros como antes por si las moscas, y pasan a decir que directamente sobreescribas lo que tuvieras con la versión nueva.
Eso sí, antes de cualquier operación de este tipo es totalmente obligatorio hacerse un backup de todo. Antes yo bajaba todo mi directorio del blog desde mi servidor de hosting a mi máquina, pero eso lleva siglos por la enorme cantidad de ficheros que existen. Más tarde se me ocurrió una idea brillante: acceder a mi cuenta en DreamHost por SSH – mediante putty - comprimir el directorio en un .tar.gz y luego descargarme ese fichero, algo que simplifica mucho esta operación de backup y además reduce el tiempo de transmisión de forma crítica.
Pero hoy ya he hecho algo aún más cómodo: ni siquiera me he bajado ese fichero por FTP, y lo he hecho todo en el servidor. Accediendo por SSH a la cuenta simplemente he creado un directorio de respaldo y he hecho una copia íntegra del directorio de siempre al directorio de respaldo. Después he desactivado los plugins – una cosa importante – y ya he realizado por FTP la transferencia del nuevo WordPress a capón, y tras ejecutar el ficherito de actualización (ruta_al_blog/wp-admin/upgrade.php) todo ha ido como la seda.
Y ya puestos, a probar nuevo plugin para cachear las páginas. Hace unos días apareció en Digg la noticia de un nuevo componente que teóricamente mejora el WP-Cache que Ricardo Galli publicó hace un par de años. El nuevo WP-SuperCache ofrece algunas características interesantes, así que tras algo de cacharreo – hay que tocar el .htaccess, pero está todo explicado muy bien en el Readme.txt incluido – también he puesto en marcha este plugin, que se encarga de que las páginas se tarden mucho menos en cargar. Ya sabéis, lo que sea por mis lectores
Lo comenté en The Inquirer y ya en una ocasión había hecho uso del servicio ShipIt de Canonical que hace algo totalmente asombroso para el mundo en que vivimos: no sólo no cobra por la distribución para que cualquiera se la descargue, sino que además te manda los CDs de forma totalmente gratuita. Una forma ejemplar de promocionar el uso de la distribución.
Yo hice el pedido el 8 de octubre y un mes después ya tengo mis CDs en casita. Vale que no es tan rápido como descargarlos directamente, pero aún así, triunfa tener los CDs estampados oficiales de Canonical. En el pedido puedes especificar qué versiones deseas que te envíen, y a mí me han enviado dos CDs: el de la versión de 32 bits y el de la de 64 bits, además de un pack de pegatinas para presumir de Ubuntu.
¡Mola!
Era una idea que me rondaba la mente y que en Coding Horror ha aparecido no una, sino dos veces en pocos días: es natural que el software se renueve, pero ¿lo hace correctamente? Muchas de las aplicaciones que usamos hace años son ahora verdaderos monstruos que hacen mucho más de lo que la mayoría necesitamos. De hecho, la norma de los desarrolladores es la de convertir un producto que estaba orientado a una tarea en una especia de navaja suiza con todo tipo de prestaciones que originalmente no estaban presentes y que no hacen más que agobiar al usuario.

El ejemplo perfecto es Winamp, un programa que sigo utilizando siempre en su versión 2.91 porque todo lo que vino después me sobraba. Yo sólo quiero Winamp para escuchar música. No lo quiero para grabar CDs, ni para ripear música. Ni siquiera me gusta usarlo como reproductor de vídeos, así que las versiones que aparecieron después – la fallida familia 3.x, y la mucho más completa saga de las 5.x – para mí no tenían sentido.
De hecho, muchas de esas ‘funcionalidades extra’ que nos venden las nuevas versiones ya están cubiertas por otras soluciones que fueron diseñadas para ese propósito. A mí no se me ocurre grabar un CD con Winamp: siempre lo hago con Nero – o con K3b en Linux -, y tampoco gestiono mis álbumes de fotos digitales desde ACDSee 8: me encanta la versión 3.1 de ACDSee y tengo Picasa para esa otra prestación. Es decir, que en el mundo del software me gusta que cada oveja esté con su pareja. Jeff Atwood lo explica con claridad:
But for some software packages, something goes terribly, horribly wrong during the process of natural upgrade evolution. Instead of becoming better applications over time, they become worse. They end up more bloated, more slow, more complex, more painful to use.
Es una verdad como un templo: muchas aplicaciones ‘envejecen muy mal’, y muchos usuarios acaban quedándose con versiones casi obsoletas. Las conocen mejor, hacen lo que quieren, y no necesitan más. Las nuevas versiones de Photoshop, por ejemplo, son todo un misterio para mí – aunque no soy un paquete tanto con esta aplicación y con GIMP – y esas nuevas herramientas de edición gráfica me la traen al pairo. Las nuevas versiones suelen deberse a tres causas esenciales:
1. Corrección de errores: es evidente que ningún software es perfecto y es necesario que sucesivas versiones corrijan bugs y vulnerabilidades que aparecen en las primeras versiones.
2. Inclusión de nuevas características propias de ese programa: como las que he comentado en el ejemplo de Photoshop, y que son sólo útiles a aquellos que sacan el máximo rendimiento a esas herramientas.
3. Inclusión de otras características totalmente separadas de la idea original: como Winamp en sus últimas versiones, o como ocurre también con otro de mis programas favoritos, el visor de imágenes ACDSee, que se ha convertido en otro monstruo que ya no sirve para lo que yo quería: un visor ultrarápido de imágenes.
A excepción de la primera causa, las demás casi nunca – hay excepciones, claro está – me han incitado a actualizar las aplicaciones con las que ya estoy cómodo. Uso versiones antiguas de WinRAR, Winzip, PowerDVD, Flashget, Nero y un largo etcétera de herramientas de las que simplemente – y me repito aquí – no necesito más. ¿Por qué actualizarlas?
Aunque soy un fan casi incondicional de [tag]Amarok[/tag] – a ver si sale de una vez la versión para Windows – de vez en cuando me da por probar otros reproductores de música para Linux: [tag]Banshee[/tag], [tag]RythmBox[/tag] o [tag]Listen[/tag] son los más representativos, pero siguen sin convencerme del todo por una u otra razón. Pero hace poco redescubrí [tag]Songbird[/tag] y me puse a darle una oportunidad.
Songbird es algo más que un reproductor multimedia: también es un navegador web – que soporta pestañas, cómo no -, ya que se basa en la plataforma [tag]XULRunner[/tag] de [tag]Mozilla[/tag] – antes conocido como Gecko Runtime Environment. Eso le convierte en un binomio muy potente no sólo a la hora de catalogar música, sino también cuando queremos encontrar nuevos temas y opciones como las letras – las famosas ‘lyrics’ de los que ya tenemos. La instalación para [tag]Ubuntu[/tag] hay que hacerla a mano – curiosamente no hay paquetes precompilados y disponibles para esta distribución – pero en el tutorial de HowToForge lo explican con mucho detalle – casi casi, para tontos – y en 10 minutos lo tienes todo funcionando a la perfección.
Una vez en Songbird os encontraréis con un reproductor que en apariencia parece asemejarse al conocido [tag]iTunes[/tag] de Apple por su forma de catalogar la música y por sus opciones. La barra lateral izquierda muestra una serie de accesos al sitio web del proyecto – en el que se destacan algunas de sus capacidades más relevantes – y a secciones como nuestra biblioteca musical o las listas de reproducción disponibles, pero pronto comprobaréis que esta aplicación destaca por su componente de navegación. La omnipresente barra de navegación en la parte superior da acceso a un ‘Firefox embebido’ desde el que poder acceder a toda la información que necesitemos, con una parte superior destinada a la información de reproducción y a los típicos menús de opciones.
Esas funciones de reproducción se ven acompañadas por las tres grandes virtudes de Songbird:
1. SkreemR: esta utilidad integrada (palabreja que en realidad es un juego de palabras con el vocablo ‘Screamer’) es un potente buscador que nos permitirá encontrar la música que nos gusta para descargarla directamente a través de Songbird. Resulta curiosa la introducción de esta característica – es posible encontrar música tanto protegida por derechos de autor como música sin esas restricciones – y la gestión de descargas es perfecta, con unas barras de progreso en la parte inferior derecha que al finalizar se destacan con un icono en forma de ‘checkmark’ que indican que podremos encontrar nuestra canción en la sección ‘Downloads’ del menú de la barra izquierda.
2. The Hype Machine: La tienda online de songbird tiene nombre propio, y está dedicada a ‘descubrirnos’ música sobre la que se está hablando en blogs y en la web en general. El diseño es brillante, con una breve descripción de los artistas que va acompañada de botones de reproducción inmediata, así como enlaces a las tiendas de música online a través de las cuales es posible obtener esas canciones de forma legal. Buena parte de la música destacada puede ser oída directamente a través de Songbird, y es una gozada comprobar lo bien que funciona. Por ejemplo, llevo media hora escuchando a un grupo llamado Playtone que suena la mar de bien y del que jamás había oído hablar.
3. InSound: esta es otra implementación de una tienda de música online, pero específicamente dedicada para artistas independientes. Lo cierto es que esta última resulta menos atractiva y da un aire un poco comercial al proyecto – algo que no gusta demasiado a los linuxeros – pero desde luego es una forma interesante de hacer que Songbird se pueda convertir en una buena plataforma para descubrir y comprar nueva música, algo que pocos programas Open Source – el código fuente está disponible para cualquiera – ofrecen. De hecho, la API de InSound también está disponible para desarrolladores, lo que demuestra las buenas intenciones del proyecto.
Además de estas tres grandes utilidades, Songbird demuestra su potencia con una sección de enlaces – en la página principal llamada Birdhouse, en su parte baja – a blogs musicales en los que podemos descubrir también todo tipo de artistas. Lo interesante de esto es que una vez entramos en esos blogs se abre una ventana de descargas en la parte inferior desde la cual poder tranferir a nuestro PC las canciones que nos interesen mediante el gestor de descargas de Songbird.
Pero ahí no acaban las virtudes de Songbird: si pinchamos con el botón derecho del ratón en alguna canción de nuestra biblioteca aparecerá una opción para buiscar la letra de esa canción a través de los motores de Google y Yahoo!. La personalización del aspecto visual se realiza a través de skins que en este caso se llaman muy apropiadamente ‘feathers’ (plumas) y también podremos convertir el reproductor en un mini-reproductor que ocupa apenas nada en nuestro escritorio.
Otras opciones como la suscripción a RSS de blogs musicales o el soporte multiformato – MP3, AAC, Ogg Vorbis, FLAC, WMA – completan un reproductor que es mucho más que eso, y que os recomiendo probar. Sigo apostando por Amarok, pero desde luego Songbird está muy, pero que muy bien.
Cualquiera que haya trabajado en una oficina con una [tag]impresora[/tag] ‘departamental’ se habrá encontrado con las frecuentes averías de estas máquinas, pero es que lo mismo le puede suceder a cualquier hijo de vecino en su casa. Hacía un montón que no necesitaba imprimir nada, y después de empezar a hacerlo hoy he eliminado el trabajo porque no estaba saliendo en el formato que pensaba. El problema es que el trabajo no se eliminaba, aunque en la ventanita de las propiedades de la impresora permanecía el maldito mensaje de “Eliminando…“. No parecía haber forma de borrar el trabajo, y ya recordaba que algún problemita de este tipo me había dado muchos quebraderos hacía tiempo.
Pero ahí está Google haciendo de las suyas y solucionando los problemas mundanos: una simple búsqueda ha dado con varios resultados de los cuales hay un método que parece infalible para eliminar y purgar todos esos malditos trabajos pendientes que no queremos imprimir. El procedimiento es el siguiente:
1. Pinchar en Incio -> Ejecutar
2. Escribir
net stop spooler
y pulsar Intro.
3. Borrar todos los ficheros que haya en la carpeta
C:\Windows\System32\Spool\Printers
4. Una vez que los hayáis borrado, otra vez clic sobre Inicio -> Ejecutar y ahora reiniciamos el spooler:
net start spooler
Y listo, ya tendréis la cola de impresión vacía y podréis comenzar de nuevo tranquilamente. ¡Chulis!
Como sucedió con el famoso truquito del “No a todo” que de repente apareció para solucionar un problema muy común, ahora me encuentro con un atajo de teclado que no conocía y que puede resultar muy útil. Sobre todo, para los usuarios de máquinas con teclados sin la tecla Windows, como los famosos ThinkPad de IBM.

La solución: pulsar “Ctrl+Esc”, que equivale a pulsar la tecla Windows en un teclado que sí la tenga. De hecho, funciona también en teclados que sí incluyan esa teclita. Luego ya es cuestión de completar los atajos de teclado tradicionales para lanzar el explorador de archivos (Ctrl+Esc+E) o ejecutar una aplicación (Ctrl+Esc+R), o cualquier otro disponible. ¡Fantástico!
Y de propina, uno alternativo para el administrador de tareas de Windows: Ctrl+Mayúsculas (Shift)+Esc lanzará la misma ventana que Ctrl+Alt+Supr. Puede que me venga bien en entornos virtualizados o en VNC
Hacía tiempo que no lo intentaba, pero hace un par de días vi la noticia sobre el incierto futuro del protocolo BitTorrent – no hablé de ello aquí, pero sí en The Inquirer – y me pareció muy interesante, así que la metí en Slashdot a ver si colaba. ¡Y lo hizo! Eso sí, con error garrafal en el texto, porque puse “people are…”, y no “people is…”. Qué vergüenza
Pero para eso debería estar el editor, y no lo vio o pasó de ello…
Lástima de fallito, pero aún así, cómo mola entrar en Slashdot
Actualización: Parece que efectivamente es el plural el que hay que usar: en el diccionario Cambridge tienen el ejemplo “People live much longer than they used to” ( y no “lives“) y este otro: “People like to be made to feel important” (y no “likes“). En AskOxford indican que se debe usar en plural, pero con “a number of people”: “A number of people are waiting for the bus“. Parece que todos teníais razón, y que mi primera impresión fue buena.
Si es que al final sé más de lo que creía. Y ni siquiera me doy cuenta. Qué fuerte











