Uno suele caer en la tentación de creer que ya sabe bastante de un tema hasta que de una u otra forma acaba dándose cuenta de que la humildad es una virtud muy valiosa en estos tiempos. Yo trato de no cometer mucho ese error (salvo a la hora de conducir, ¡pipi!) pero lo cierto es que llevo mucho tiempo con Linux y creía tener algunas cosas claras. Entre ellas, cómo funciona la memoria virtual – es decir, la memoria de intercambio, llamada swap en Linux – y cuánto espacio es necesario dedicarle en Linux.

Y como esas cosas que aplicas por costumbre, la regla de “necesitas tanto espacio en swap como memoria RAM haya en tu equipo” siempre fue buena para mi. De hecho también creía que cuando tenías poca memoria lo ideal era doblar el espacio en swap al que tuvieses de RAM, otra idea equivocada de mis tiempos mozos. Sin embargo, nunca analicé las razones, y la regla parecía seguir teniendo vigencia.

Pero me encuentro vía Barrapunto con un artículo la mar de interesante sobre las necesidades reales de swap en los sistemas Linux actuales – y futuros – en el que el autor explica claramente cuál es el espacio más adecuado en cada caso:

1. Para máquinas con menos de 1 Gbyte de RAM: lo mismo de swap que tengas de RAM
2. Para máquinas con 2-4 Gbytes de RAM: la mitad de swap que la que tengas de RAM
3. Para máquinas con más de 4 Gbytes de RAM: 2 Gbytes de RAM como mucho

De hecho, al parecer no hay sistemas de almacenamiento que sean capaces de gestionar adecuadamente un espacio de intercambio mayor de 2 Gbytes, así que olvidaos de pasar de esa cifra en ningún caso. Más detalles en el artículo original, que además cuenta cómo Linux detecta y gestiona la memoria swap.

A la cama no te irás sin aprender algo más. Y yo añadiría al final “, listillo” :-D