Es probable que muchos de vosotros estéis sopesando la compra de un nuevo procesador para esos maquinones que queréis tener en casa. Y es obvio que estamos en uno de los momentos más dulce de la historia de los microprocesadores, con varios productos que ofrecen todo lo que cualquier usuario podría desear. De hecho, tantas opciones parecen hacer más difícil la elección.

Si nos centramos en la gama alta, actualmente hay al menos cuatro opciones a tener en cuenta:

1. Intel Core 2 Duo: procesadores dual-core puros de Intel.
2. Intel Core 2 Quad: procesadores quad-core no nativos de Intel (dos dies en el mismo packaging, un solo Socket LGA775)
3. AMD Athlon 64 X2: procesador dual-core puro de AMD
4. AMD Athlon 64 FX/Quad FX: plataforma quad-core no nativa de AMD (dos procesadores dual-core, dos Sockets AM2+)

Ya hablé de este tema tanto en mi blog (aquí y aquí) como en un extenso especial en The Inquirer. Sin embargo, este segmento pronto cambiará radicalmente con la aparición de Barcelona, el nombre en clave para los procesadores quad-core nativos de AMD, los primeros realmente puros con cuatro núcleos que existirán en el mercado de consumo y que de hecho en primer lugar llegarán en versión servidora en forma de los nuevos Opteron. Más adelante llegarán los Penryn, las soluciones de Intel en 45 nanos que volverán a ofrecer ciertas ventajas importantes pero que seguirán sin ofrecer un quad-core nativo. Además, AMD e Intel podrán ofrecer a partir de ese momento máquinas con ocho núcleos, gracias a la presencia de dos procesadores quad-core colocados en dos Sockets. De hecho, esa misma aproximación es la que actualmente propone AMD con su chapucera QuadFX – que no me convenció entonces, y menos lo hace ahora – y será la que Intel también ofrezca con Penryn. Pero claro, esas soluciones, además de carísimas, estarán destinadas a estaciones de trabajo y servidores.

Todas estas novedades le hacen pensar mucho a uno sobre qué procesador elegir, y el reciente artículo de Coding Horror – otra pequeña maravilla de su autor – pone de manifiesto las diferencias entre un sistema con un quad-core y otro con un dual-core. En su análisis de esta cuestión Jeff Atwood hace referencia a una comparativa de TechReport en la que medían a dos micros de Intel con núcleos de las mismas características, pero en dos procesadores distintos: un E6600 Core 2 Duo con dos de esos núcleos, y un Q6600 Core 2 Quad, con cuatro. Comprobad las diferencias de utilización de la CPU – extraído del artículo de Coding Horror – en el monitor de los procesadores de Windows:

En ese análisis realizaban varias pruebas con esos micros – y unos cuantos más – y concluían con unos resultados que demuestran la realidad hoy en día: prácticamente no hay mejoras visibles para los usuarios de a pie, y las diferencias más importantes se dan únicamente en pruebas muy específicas destinadas a ámbitos científicos, renderizado o compresión multimedia. Él mismo lo explica de forma tajante:

The results seem encouraging, until you take a look at the applications that benefit from quad-core– the ones that aren’t purely synthetic benchmarks are rendering, encoding, or scientific applications . It’s the same old story. Beyond encoding and rendering tasks which are naturally amenable to parallelization, the task manager CPU graphs tell the sad tale of software that simply isn’t written to exploit more than two CPUs.

El problema ya viene de lejos: apenas hay software para tomar partido de los procesadores quad-core, lo que hace que actualmente no tenga sentido gastarse una millonada en estos micros a no ser que los vayamos a utilizar para esas tareas tan específicas en las que los rendimientos sí se disparan.

De hecho, en Coding Horror plantean una situación aún más interesante: Por el mismo precio qué es mejor, ¿un dual-core más rápido o un quad-core algo más lento? La respuesta vuelve a estar en otra comparativa de rendimiento, esta vez de Xbitlabs, en la que comparan un E6850 con un Q6600, ambos en el mismo rango de precios pero que se diferencian en sus especificaciones. Mientras que los E6850 (Conroe) constan de dos núcleos a 3,0 GHz, FSB a 1333 MHz y 4 MB de caché L2, los Q6600 (Kentsfield) constan de dos Conroe más modestos, a 2,4 GHz, con un FSB a 1067 MHz y con dos cachés L2 de 4 MB.

En Xbitlabs concluyen diciendo que el Q6600 es mucho más atractivo… si el usuario hace overclocking, ya que esos núcleos se pueden forzar a 3,6 GHz sin mucho esfuerzo y un buen sistema de refrigeración por aire. Pero si no te gusta toquetear el procesador, dicen, el E6850 gana e un 25% al Q6600 en la mayoría de las aplicaciones, precisamente porque su frecuencia de trabajo es mayor y porque dos de los núcleos del quad-core no se usan en esas mismas aplicaciones. La mejora de los quad-core sólo se refleja – de nuevo – en las aplicaciones específicas antes mencionadas, pero salvo en esos casos, el E6850 sigue siendo mejor opción que un quad-core al mismo precio. Citando a Atwood de nuevo:

[...] in the meantime, clock speed wins most of the time. More CPU cores isn’t automatically better. Typical users will be better off with the fastest possible dual-core CPU they can afford.

Así que ya sabéis: nada de quad-cores, a no ser que os dediquéis a convertir vídeos en varios formatos, a trabajar con aplicaciones multimedia muy pesadas, o a hacer animación/diseño 3D. Si queréis jugar (hay excepciones como Lost Planet, que sí saca partido de los quad-core) o sois usuarios ‘tradicionales’, ahorraos una pasta en un dual-core más barato, o coged un dual-core más caro y rápido.